Día del Abuelo: 8 platillos mexicanos que saben a recuerdos

Día del Abuelo: 8 platillos mexicanos que saben a recuerdos

¿Recuerdas ese platillo que siempre estaba cuando visitabas a tus abuelos? Ese que pedías sin pensarlo, que olía a comida de domingo y que, de alguna manera, nunca ha vuelto a saber igual. En este Día del Abuelo, hacemos un recorrido por esos clásicos de la cocina mexicana que siguen guardando algo más que una receta: un pedacito de nuestras propias historias. Fotos: Adobe Stock.

Día del Abuelo 28 de agosto.

Día del Abuelo: recetas que se quedan en la memoria

Si algo tienen las recetas de las abuelas es que rara vez vienen con instrucciones precisas. “Un poquito de esto”, “hasta que tenga buen color”, “prueba a ver si le falta sal”… y, de alguna manera, siempre quedan bien. Muchas las aprendimos viéndolas cocinar, preguntando o simplemente estando cerca.

Y aunque cada familia tiene sus propios imprescindibles, hay platillos que aparecen una y otra vez en esos recuerdos: ese guisado reconfortante cuando alguien cumplía años, el postre que te preparaban cuando te iba bien en la escuela, o aquel sabor al que todavía vuelves cuando quieres sentirte cerca de los tuyos. Este 28 de agosto, Día del Abuelo, volvemos a algunos de esos sabores que son parte de nuestra historia.

¿Hay un platillo que te recuerda inmediatamente a tus abuelos?.

Sopa de fideo

 

Hay platos que quizá no pedirías hoy en un restaurante, pero que si alguien te los pone enfrente, difícilmente dirías que no. La sopa de fideo es uno de ellos: la que aparecía cuando llegabas a casa de tus abuelos, la que te servían antes del plato fuerte o la que de niño siempre terminabas hasta la última cucharada. Sencilla, sí, pero de esas que nunca pasan de moda.

La receta cambia de casa en casa: hay quien dora primero el fideo y prepara el caldo con jitomate, cebolla y ajo, mientras que otros le agregan verduras o un poco de pollo. Pero el verdadero encanto estaba en ese toque que cada abuela le daba sin medir demasiado. Y en este Día del Abuelo, es uno de nuestros platos que recordamos.

Sopa de fideo.

Albóndigas

 

Hay combinaciones que parecen hechas para ir juntas, y las albóndigas con arroz son una de ellas. ¿Quién no recuerda ese plato hondo servido en casa de los abuelos, con las albóndigas bien bañadas en caldillo y el arroz listo para mezclarse con la salsa? Era de esas comidas sencillas que siempre se sentían como un buen apapacho.

En México, cada familia tiene su propia versión de este clásico. La carne puede mezclarse con arroz, huevo, hierbas y especias, mientras el caldillo suele prepararse con jitomate, cebolla y chile. Algunas llevan papa, zanahoria o calabaza; otras son más sencillas. Lo que cambia es la receta, pero no ese sabor de comida casera que, en este Día del Abuelo, inevitablemente nos hace volver a la cocina de los nuestros.

Albóndigas.

Tinga

 

Hay platillos que saben a fiesta familiar, y la tinga tiene ese lugar ganado. Piensa en una mesa llena, alguien armando sus tostadas y pasando el plato para que cada quien se sirva a su gusto. Aparece en los cumpleaños, en las reuniones familiares y hasta en las noches del 15 de septiembre, cuando nadie lleva la cuenta de cuántas tostadas ha comido.

Pollo deshebrado, jitomate, cebolla y chipotle son la base de esta preparación, que suele servirse sobre tostadas con crema, queso, lechuga y aguacate. Es sencilla, rendidora y de esas comidas que funcionan especialmente bien cuando hay muchos alrededor de la mesa.

Tinga.

Chiles rellenos

 

Hay recetas que no solo se aprenden, se heredan. Los chiles rellenos son de esas preparaciones que quizá recuerdes ver a tu abuela cocinar con calma, desde asar los poblanos hasta rellenarlos y capearlos. Tal vez hoy, en este Día del Abuelo, los prepares en casa, siguiendo esos mismos pasos que alguna vez viste en su cocina.

Los poblanos suelen rellenarse con queso o picadillo, aunque cada familia tiene su propia versión. Después se pasan por huevo batido, se fríen y se sirven con salsa de jitomate. Una preparación que cambia con cada generación, pero que conserva ese sabor de las recetas que aprendimos en casa.

Chile relleno.

Enchiladas

 

Hay platillos que con solo nombrarlos nos llevan directo a la cocina de los abuelos, y las enchiladas son uno de ellos. Desde las clásicas verdes o rojas hasta las potosinas, suizas, poblanas o michoacanas, cada versión tiene algo distinto que contar. Tal vez en tu casa había una favorita, esa que tu abuela preparaba y que se te antoja cada Día del Abuelo.

La variedad también está en la forma de prepararlas: algunas llevan pollo, otras queso, cebolla o distintos rellenos, mientras que las salsas cambian según la región. Esa diversidad es parte de lo que hace tan especial a este platillo, que puede transformarse por completo de una cocina a otra.

Enchiladas.

Mole con pollo

 

Si había mole con pollo en la mesa, sabías que ese día era especial. Quizá era tu cumpleaños, una reunión con toda la familia o alguna celebración en casa de los abuelos; esas ocasiones en las que la cocina estaba más ocupada de lo normal y el mole de la abuela era parte de la comida. Servido con arroz y tortillas, era imposible no repetir.

Entre las distintas variedades encontramos el mole poblano, negro, coloradito, amarillo y verde, además de los pipianes, cada uno con ingredientes y preparaciones que cambian según la región. Chiles, semillas, especias, frutos secos y hasta chocolate pueden formar parte de estas salsas. Todo un manjar para celebrar este Día del Abuelo.

Mole con pollo.

Tamales

 

Si en tu familia se hacían tamales, seguramente recuerdas que aquello empezaba mucho antes de sentarse a comer. La masa, las hojas y los rellenos ocupaban la cocina, mientras alguien se encargaba de armar uno tras otro. Y cuando por fin estaban listos, llegaba la pregunta que realmente importaba: “¿De qué sabor vas a querer?”

Hay de mole, salsa verde, rajas con queso, carne, frijoles y también dulces. Se preparan con masa de maíz y se cocinan al vapor envueltos en hojas de maíz o de plátano. Una tradición que, año con año, vuelve a reunir a las familias alrededor de la mesa, especialmente cada 2 de febrero, Día de la Candelaria.

Tamales.

Arroz con leche

 

Porque si algo nunca podía faltar en casa de los abuelos, era el postre. El arroz con leche podía llegar tibio, recién hecho y con canela por encima, o frío después de pasar un rato en el refrigerador. Quizá era el que preparaba tu abuela para consentirte, el que aparecía después de una comida familiar o simplemente ese que siempre esperabas encontrar. Un recuerdo perfecto para este Día del Abuelo.

Arroz, leche, azúcar y canela son suficientes para preparar este clásico, aunque cada familia puede darle su propio giro con vainilla, pasas, ralladura de naranja o leche condensada.

Arroz con leche.

El Día del Abuelo es una buena excusa para volver a esos platillos que quizá ya no aparecen tan seguido en nuestra mesa, pero que siguen ahí, guardados en la memoria. Porque la cocina mexicana también se hereda así: en una receta aprendida de la abuela, en ese ingrediente que nadie mide y en pequeños secretos que pasan de una generación a otra.

Y si mientras leías esta lista apareció en tu cabeza un platillo que no está aquí, seguramente sabes por qué. Hay sabores que no necesitan estar todos los días en la mesa para quedarse con nosotros. A veces basta volver a probarlos para sentir, aunque sea por un momento, que estamos otra vez en casa de nuestros seres queridos. Sobre todo en este Día del Abuelo.

¿Quieres seguir explorando sabores de abuela? Descubre el proyecto gastronómico que lleva las recetas de nonnas de todo el mundo a la mesa.