La cocina mexicana sigue ganando terreno en Estados Unidos: ahora, The New York Times pone el foco en 41 restaurantes que vale la pena conocer. Entre ellos está Valle, del chef Roberto Alcocer, cuya propuesta lleva distintas regiones de México hasta California. ¿Qué hace los restaurantes mexicanos destaquen entre miles al otro lado de la frontera? Aquí te contamos qué hay detrás y qué piensa el chef de este reconocimiento. Fotos: cortesía
La mirada puesta en los restaurantes mexicanos en Estados Unidos
La selección de 41 grandes restaurantes mexicanos abarca distintos puntos de Estados Unidos. Hay propuestas que recuperan sabores regionales, otras que trabajan con ingredientes y técnicas tradicionales, y algunas que llevan la gastronomía mexicana hacia expresiones contemporáneas.
El listado incluye desde mariscos inspirados en Sonora y carnitas de Michoacán hasta chalupas poblanas y restaurantes que exploran la cocina mexicana desde una mirada más contemporánea. En conjunto, muestran una gastronomía que ha ido ganando espacio y que hoy se presenta ante el público estadounidense con una identidad más amplia. Y entre esos nombres aparece Valle, el restaurante del chef mexicano Roberto Alcocer, ubicado en Oceanside, California.


Valle y su forma de contar México
El nombre de Valle hace referencia al Valle de Guadalupe, pero su propuesta gastronómica no se queda únicamente en Baja California. Desde el inicio, Alcocer buscó construir una cocina que pudiera hablar de México a través de diferentes regiones, ingredientes y recuerdos.
Nacido en Ciudad de México y criado en Ensenada, Baja California, el chef ha desarrollado una propuesta vinculada con los productos y sabores de la península. Pero, con el tiempo, el menú de Valle comenzó a incorporar referencias de distintas regiones del país. Hoy, en la propuesta conviven sabores de Veracruz, Oaxaca, Chiapas y el norte de México. Hay un chilpachole con minilla de cangrejo inspirado en Veracruz, mole de cenizas que remite al chichilo negro oaxaqueño, tascalate y otras preparaciones que llevan al comensal por diferentes partes de la República.
Para Alcocer, la intención es que cada plato funcione como una pequeña ventana hacia una región distinta del país. Así, el comensal puede descubrir que la cocina mexicana tiene mucho más por contar:
“Quiero mostrar México a través del menú y que se den cuenta de que es más allá de tacos y enchiladas, o mole, lo típico que venden en todos los restaurantes mexicanos. Dependiendo del plato y de la temporalidad, te llevo por diferentes partes de la República”, explica Roberto Alcocer.
Para el chef, ampliar esta mirada también responde a algo que encontró al trabajar en Estados Unidos: muchos ingredientes y preparaciones de México todavía son desconocidos, incluso para algunos mexicanos.
“De verdad te tiene que gustar comer y viajar en México para haberte topado con un recado negro, con un tascalate, con una nieve de leche quemada o con un agua de tuna. Y el hecho de haberlos conocido me permite traer esas preparaciones y esos ingredientes acá”.

Los detalles que cuentan una historia
Con más de 80,000 restaurantes de cocina mexicana en Estados Unidos, aparecer en una selección de únicamente 41 lugares pone en perspectiva el alcance del reconocimiento. Para Alcocer, la noticia representa algo más que aparecer en una lista, es una señal de que el trabajo detrás de Valle está siendo visto.
“No es un certificado, no es una estrella Michelin, pero es The New York Times y es el tema de ver lo que se logra haciendo las cosas bien. Al final, alguien ve el esfuerzo que se hace, alguien lo nota y dices: vale la pena todo esto”, comparte.
Y es que detrás de la propuesta hay decisiones que pueden parecer pequeñas, pero que para él son parte de lo que hace que Valle sea realmente mexicano. Entre ello está el trabajar con masa nixtamalizada de buen origen, buscar productores locales, respetar las temporadas y hasta procurar que las servilletas sean tejidas en Oaxaca.
“Todos estos detalles hacen que Valle sea un restaurante mexicano, no solo de nombre, sino de ingrediente, de producto, de técnica y de cocineros”, explica.

El orgullo de ser mexicano se refleja en la cocina
La cocina mexicana tiene una visibilidad internacional distinta a la de hace algunos años. Para Alcocer, parte de esta transformación también está relacionada con una nueva relación de las generaciones mexicoamericanas con sus raíces. Cuenta, como ejemplo, que algunos de sus empleados crecieron en familias donde sus padres evitaban enseñarles español para protegerlos de la discriminación. Sin embargo, hoy existe una búsqueda distinta por conocer México y sentirse orgullosos de su origen.
“Hoy no está mal tener un acento o tener un origen mexicano, y eso creo que ha ayudado mucho. En las casas se está volviendo a cocinar comida mexicana; si se había dejado de cocinar, se está retomando. Entonces, la gente también empieza a buscar cocina mexicana allá afuera”, señala.
Las redes sociales también han ayudado a poner estos sabores frente a nuevas audiencias, para Alcocer hay algo todavía más importante detrás de este cambio: “Realmente creo que es el orgullo de ser mexicano”, afirma.


El sabor de los recuerdos
Para Alcocer, cocinar en Estados Unidos implica acercar la gastronomía mexicana tanto a quienes nunca la han probado como a quienes llegan con sus propios recuerdos y sabores familiares.
“Cuando es gente que no ha comido cocina mexicana, es un lienzo en blanco y obviamente es llevarlo de la mano. No te voy a decir educarlos, pero es más bien hacerles descubrir algo más de México que su cocina. Y si está bien hecha, se van a llevar una bonita experiencia”, explica.
Con los mexicanos, el reto cambia: hay que competir con la memoria y con esos sabores ligados a la familia.
“Yo te puedo poner un mole coloradito, bien hecho, pero si te lo preparaba tu abuelita en tu cumpleaños, que te quería muchísimo, es muy difícil competir con eso. ¿Cómo le ganas al cariño y al amor detrás de ese recuerdo?”, reflexiona. Pero cuando se consigue conectar con esa memoria, el plato adquiere otro significado. “Hemos logrado que cuando comen el mole digan: ‘está igual o mejor que el de mi abuelita’. Hemos hecho llorar a gente por el recuerdo, por tocar esas fibras”, comparte el chef Roberto Alcocer.

México, mucho más que una sola cocina
La selección de The New York Times se suma a una trayectoria que incluye una estrella MICHELIN para Valle en 2023, reconocimiento que mantuvo durante 2024 y 2025. Además, el chef fue nominado en los James Beard Awards 2025 como Mejor Chef de California. Para Alcocer, más allá de los reconocimientos, el reto está en seguir construyendo una propuesta que tenga una identidad mexicana clara y, al mismo tiempo, muestre todo lo que México tiene por ofrecer.
Esa búsqueda también pasa por demostrar que la gastronomía mexicana no es una sola. Para el chef, el futuro está en que cada vez se reconozcan más las cocinas regionales del país.
“Me gustaría que dentro de 10 años o menos se identificara que la cocina mexicana tiene bastantes variantes. México es tan rico: tiene la cocina tradicional, tiene la cocina de calle, tiene la cocina contemporánea y tiene la cocina regional”, explica.
Así, entre reconocimientos y una búsqueda constante por afinar su propuesta, Valle apuesta por algo que va más allá de representar a México: mostrar toda la diversidad que cabe dentro de su gastronomía.





