¿Sabías que el verdadero nombre de Stalin no era este o que su país de procedencia era Georgia? Estos y más detalles repasamos en la Cena Histórica dedicada al llamado “hombre de acero” —significado de la palabra stalin en ruso—. A través de un menú de cuatro tiempos, la cordialidad del restaurante Casa Ó y el relato del historiador Pedro Fernández, repasamos, en una noche, los 74 años de vida del personaje que marcó la historia de Rusia y el mundo el siglo pasado. Fotos: Charly Ramos

Los sabores de Europa en la mesa
Nuestra cita para esta velada fue en Casa Ó, un espacio de Grupo Carolo en el que se exploran los sabores del Viejo Continente a través de recetas clásicas, reinterpretaciones y una alacena que exalta los ingredientes mexicanos. En este restaurante, uno de los nueve que tiene el grupo en CDMX, nos dejamos llevar por un menú que recuperó la cocina de Europa del Este, a propósito de un viaje hasta aquellos confines para traer a la memoria hechos precisos como la Revolución de 1917, la muerte de Lenin y la Segunda Guerra Mundial bajo la visión de Stalin.
Este episodio forma parte de las experiencias curadas por Food and Travel México, y fue guiado por Pedro Fernández, quien condujo la cronología entre plato y plato. El público, por su parte, no perdió detalle de cada escena, sabor y textura, igual que uno de los aliados de esta noche, Essilor Luxotica, expertos en productos ópticos que conjugan diseño único y tecnología excepcional. Así que sin preámbulos, retomamos los momentos que marcaron nuestra Cena Histórica sobre Stalin.


Stalin antes de Stalin
La plática de esta noche comenzó con los primeros años del personaje central, Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, nacido en 1979 en Georgia, un país que hace frontera con Armenia, Azerbayán y Rusia. De aquella introducción, se habló de la infancia difícil de Stalin, aún no conocido con este nombre, su padre abusivo, los estragos de la viruela que mató a todos sus hermanos y el paso por el seminario al que ingresó por voluntad de su madre.
A la mesa llegó el amuse-bouche para abrir apetito: un blini de caviar Malossol, con crema ácida y eneldo. Dos aspectos resaltaron de este bocado: esta variedad de caviar está curada con un porcentaje minúsculo de sal, apenas 4%, lo cual da origen al término ruso malassol, por cierto. Y el segundo hecho fue que pudimos disfrutarlo gracias a Gourmanite, dedicados a importar materias primas de diversos puntos del planeta con un punto en común: la gran calidad y tradición de estos alimentos extraordinarios.

El cambio de nombre: aparece Stalin en Rusia
Luego de unirse a los bolcheviques de Vladimir Lenin, Iósif cambió su nombre al de Stalin para dejar atrás su pasado. En estos primeros años del siglo XX se unió al Partido Obrero Socialdemócrata, ayudó a financiarlo con robos que lo llevaron a la cárcel y exilios en Siberia, y comenzó a sumar notoriedad en los aspectos políticos mientras se acercaba la caída de los Romanov.
Justo al llegar a este momento, también pasamos a la entrada del menú: borsch rojo a base de betabel rostizado, fondo de res, col encurtida y crema agria. Esta sopa tradicional de la cocina ucraniana mantuvo el hilo de la conversación: la Revolución de 1917, la forma en la que Stalin escaló posiciones en el partido hasta ser secretario general y la muerte de Lenin en 1924.

El clímax de la noche
Ya con el plato fuerte listo para servirse, también iniciaron las escenas en las que Stalin se convirtió en el hombre más fuerte de Rusia, aniquiló a sus oponentes, como León Trostki, y dio pie a los momentos más oscuros de su dictadura: purgas de opositores, industrialización y la colectivización forzosa de la agricultura. Pedro Fernández nos situó en los finales de los 20’s e inicios de los 30’s, mientras la cocina nos trasladaba a Rusia.
El tercer tiempo de esta cena fue ragú de chuck stroganoff, una receta tradicional de aquel país, que se acompañó con orzo a la mantequilla, hongos de lluvia y mostaza. La proteína estuvo a cargo de Freshbox, especialistas en carnes de res, pollo y pescado de máxima calidad con procesos de extremo cuidado para llevarlas hasta la mesa. Además, refrescamos el paladar con Agua Franca, una opción ligera, de burbuja fina y gran pureza gracias a su origen volcánico en el Bosque de la Primavera, Jalisco.

El fin de la era Stalin
Los últimos apartados de este personaje unieron su participación en la Segunda Guerra Mundial luego de que Alemania los invadiera en 1941. También nos situó en el inicio de la Guerra Fría, y concluyó con la muerte de Stalin, en 1953, cuando sufrió un derrame cerebral y se retrasó la atención médica debido el miedo que su propio círculo cercano le tenía.
Así se despidió Pedro Fernández de esta noche, mientras servían el postre a base de hojaldre caramelizado, higos y helado de miel. Los últimos bocados dulces nos trajeron de vuelta a Casa Ó tras el repaso a la vida de Stalin. Y nos dio la despedida con el anuncio de la siguiente Cena Histórica: 9 de septiembre, para hablar de Porfirio Díaz. ¿Quieres estar ahí para conocer mejor a este personaje? Escribe a [email protected]


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