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Situado en el centro del Pueblo Mágico de Espita, el Hotel Boutique Cedros se instala en una antigua casona transformada en un refugio de diseño moderno. Es el lugar ideal para desconectarse, rodeado de jardines tropicales, una alberca increíble y arquitectura que respeta los materiales de Yucatán. Lo mejor sucede en su restaurante, Casona de los Cedros: aquí, los chefs Jorge Ildefonso y Yesi Marín crean menús de autor que reinventan los sabores locales en cada bocado. Te contamos todos los detalles de esta joya (casi) escondida. Fotos: Charly Ramos

Casona de los Cedros

Aquí manda lo orgánico

 

El farm to table en su máxima expresión. En Casona de los Cedros los ingredientes llegan directamente del huerto propio o de manos locales hasta tu mesa. Jorge y Yesi son amantes del terruño yucateco y se nota: siempre están en búsqueda de nuevos sabores para elevar la cocina local al siguiente nivel

Su menú se reinventa con cada viaje y experiencia que viven en esta mágica península. La temporalidad es otro de los factores clave en la propuesta creativa de Casona de los Cedros, dictando desde el diseño de la carta hasta el juego de texturas.

Sentido de comunidad

 

Aunque, sin duda, lo más especial es cómo la gente de Espita se suma al proyecto de Casona de los Cedros, compartiendo recetas y secretos que le dan un profundo significado a cada bocado. Se trata de una cocina que cuenta historias reales, donde el equipo te recibe con una calidez genuina.

Prueba de su sentido de comunidad es el trato directo con pescadores, ganaderos y apicultores, otro de los distintivos y cualidades que enriquecen la filosofía de Casona de los Cedros. El objetivo es crear alianzas reales y un círculo virtuoso donde la comunidad crezca a la par del proyecto

Casona de los Cedros
Casona de los Cedros

En la despensa de este restaurante brillan productos como el robalo y el pulpo del puerto de San Felipe, el castacán de Tizimín, los quesos de cabra de Sucilá y ese chorizo tipo argentino de Temozón, que ya es leyenda. Casona de los Cedros es un mapa de sabores regionales concentrado en un solo lugar.

¿Qué probar en Casona de los Cedros?

 

El mejor plan es arrancar el día con su pudín de chía, avena y granola de la casa, para seguir con el sándwich de chorizo de Temozón, queso fresco y tomates rostizados. Por la tarde, en las mesas de Casona de los Cedros brilla el sikil p’aak con tortillas a la leña o el ceviche de San Felipe con emulsión de pimientos y tostadas tatemadas. Las zanahorias a la leña con dip de queso de Sucilá y pepitas garapiñadas son otra joyita que debes probar.

Casona de los Cedros
Casona de los Cedros

Por la noche, el menú de cenas te permite explorar opciones de tres y cinco tiempos: desde una burrata fresca hasta gnocchi de camote local con salsa de quesos, camarones a la parrilla y aceite de chaya, pasando por el lechón al horno con puré de plátano tatemado, jus de lechón, puré de camote a las brazas y hojas del huerto. Para brindar, su mixología de autor es clave; pide el Riviera, con mezcal, piña, orégano fresco y miel de agave. ¿El broche de oro? El pastel de zanahoria con frosting de queso añejo y cacahuate caramelizado.

Es así como Casona de los Cedros se convierte en una experiencia que celebra el Yucatán auténtico con un giro contemporáneo. Sin duda, una joyita que no puedes dejar de visitar en tu próxima visita a este destino. Conoce más sobre este proyecto en casonaloscedros.com

 

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Fue creado como una fiesta casual entre chefs amigos para dar a conocer a un público más amplio los sabores del Caribe, y hoy es uno de los festivales culinarios más vibrantes del planeta. Esto y más es Cayman Cookout, un evento social, cultural y gastronómico que este 2026 cumplió 20 ediciones de reunir a amantes de la gastronomía al interior de The Ritz-Carlton, Grand Cayman. Revive los momentos más emocionantes de este festival y entérate de por qué debes apuntarte a su próxima edición. Fotos: The Ritz-Carlton, Grand Cayman y Arturo Torres Landa

Cayman Cookout 2026, un reencuentro muy esperado

 

Seven Mile Beach es considerada una de las playas más bellas del planeta, pero ni la fina arena ni el agua turquesa son lo que convoca al más de centenar de personas reunidas bajo una carpa a pocos metros del mar frente de The Ritz-Carlton, Grand Cayman. Expectantes, miran hacia todos lados en espera de la llegada del chef José Andrés, referente de la cocina mundial que ha hecho de su experiencia de paella en la playa una de las citas más solicitadas de Cayman Cookout. En años anteriores, ha llegado a cocinar a bordo de un auto anfibio e incluso en moto acuática, así que la espera es justificada, una expectación a la que suma el chef Eric Ripert, su amigo, creador de este festival y uno de los cocineros más destacados del planeta (Le Bernardin, tres Estrellas Michelin; Blue by Eric Ripert, The Ritz-Carlton, Grand Cayman), quien lo espera descalzo sobre la arena.

El asturiano llega puntual, sin jets ni efectismo, pero sí con un toque de deliciosa teatralidad: para 2026 ha elegido arribar a su experiencia insignia cargando una pierna de jamón ibérico que reparte cortada en lonchas entre los asistentes. Luego prepara sangría para todos, le encienden el fogón y protagoniza una hora de presentaciones y chistes durante la cual cocinan una fideuá que rompe con la tradición de preparar paella como uno de los actos inaugurales de Cayman Cookout. El cambio en el guion no importa, porque si algo define a este festival es su naturaleza casual, el desenfado chic que permea todos los eventos que forman parte de esta, la cita culinaria más importante del Caribe.

Durante cuatro días, al lujo de andar de descalzo sobre una arena blanca, de compartir mesas, playas y corredores con cocineros de talla global, se suma la posibilidad de disfrutar de sus preparaciones en cenas, comidas, maridajes, clases magistrales y un brunch que reconfigura la idea misma del almuerzo entre todos los que asistimos.

 

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José Andrés en Cayman Cookout 2026

Lo más destacado de Cayman Cookout 2026

 

El arranque oficial de Cayman Cookout 2026 fue Barefoot BBQ, una fiesta nocturna en la playa, un oportunidad para probar las propuestas de algunos de los 87 chefs, sommeliers y bartenders participantes, quienes cocinaron y sirvieron en stands sobre la arena. Bajo un cielo iluminado por drones, formando los nombres de Marriott Bonvoy y el propio The Ritz-Carlton, Grand Cayman, los invitados disfrutaron delicias como los camarones con foie gras y salsa de trufa del chef Eric Ripert o la salchichas de pato, venado y jabalí de Sebastien Espinasse, todo en formato finger food.

Barefoot BBQ en Cayman Cookout 2026

Al día siguiente, después de la experiencia de paella convertida en fideuá por José Andrés, los invitados y participantes en Cayman Cookout 2026 repartieron su día entre comidas, clases y degustaciones al interior del resort de lujo en las Islas Caimán. Así, los admiradores de la cocina mexicana se reunieron en el restaurante Blue by Eric Ripert para disfrutar del menú degustación The Flavors of Rosetta creado por la chef Elena Reygadas en exclusiva para este evento. Maridado con vinos de la bodega Sea Smoke Cellars, este menú mexicano en Gran Caimán contó con platillos como un aguachile de langostinos con hoja de aguacate, una fusión italomexicana formada por pasta orecchiette con frijoles ayocotes y una hoja santa con cacao blanco, como herbal y delicioso postre.

Elena Reygadas en Cayman Cookout 2026
Elena Reygadas en Cayman Cookout 2026

Compartir: la esencia de Cayman Cookout

 

Parte de la consigna de Cayman Cookout consiste en acercar a los participantes a la riqueza gastronómica de los países y regiones de donde provienen los chefs invitados. Para ello fueron creadas las demostraciones culinarias dentro del Cayman Islands Ballroom, en las que los creadores culinarios comparten con el público consejos e historias mientras cocinan.

Originaria de Nashville, Estados Unidos, y reconocible por su trabajo como juez culinaria y cocinera en diversos programas de televisión, la chef Carla Hall compartió en la sesión Cook With Love parte de su filosofía. Durante la preparación de un curry en el que fusionó técnicas de la cocina sureña de su país con ingredientes internacionales, la chef animó a todos a cocinar con propósito, a perder el miedo a experimentar con los ingredientes y a asumir la cocina como un acto en el que intervienen la creatividad, la herencia cultural propia y el amor por brindar alimento y confort a los demás.

Carla Hall Cayman Cookout 2026

En esa misma sintonía, la chef mexicana Daniela Soto-Innes presentó, durante su demostración en Cayman Cookout 2026, los hallazgos que ha hecho durante su exploración de los ingredientes de Bahía de Banderas, donde se ubica su nuevo restaurante, Rubra. Sorprendiendo a todos con el sabor de un taco de flor de plátano, la joven cocinera hizo un llamado por adentrarse en la cocina tropical de México, esa que se nutre de los productos y saberes de las zonas costeras de nuestro país.

Idilio caribeño en Cayman Cookout 2026

 

Por supuesto, las actividades de Cayman Cookout también se extendieron fuera de The Ritz-Carlton, Grand Cayman. También considerado un evento insignia del festival, The Beach Bash invitó a todos a colocarse el traje de baño, untarse bloqueador solar y humectarse los labios para besar mantarrayas. Como uno de los animales símbolo de las Islas Caimán, nadar con este pez en las aguas turquesa de Grand Caimán es algo que todo visitante a la isla debe experimentar, en particular si se hace en el punto conocido como Stingray City, donde acuden en grupo. La experiencia ocurre siempre en compañía de guías expertos, quienes instruyen sobre la manera más amable para nadar e interactuar con las mantarrayas.

La vivencia, una de las pocas fuera de los salones y cocinas, estrechó el vínculo entre los chefs, creadores culinarios y asistentes, quienes volvieron a bordo de los catamaranes y botes para continuar el recorrido hacia Rum Point, una playa de postal Caribeña en donde probamos más delicias cocinadas en stands sobre la playa. Tacos, sushi, cocteles con ron, cocos, helados y pasteles de exquisita factura completaron esta escapada con la que bien podría ilustrarse la definición en el diccionario de la expresión inglesa barefoot luxury.

Beach Bash de Cayman Cookout 2026

Finalmente, como se espera de un evento de la categoría de Cayman Cookout, cada uno de los días del festival tuvo como cierre impresionantes cenas en las que los chefs unieron talentos para crear menús de antología. Un gran ejemplo fue Treasures of the Sea: The Caviar Dinner by Paramount Caviar, una cena en la que las diferentes variedades de caviar del sello Paramount fueron el material con el que el chef Michele Tenzone ideó platillos que hicieron destacar las notas gustativa de este exclusivo producto. El maridaje estuvo a cargo de Aldo Sohm, celebrado sommelier nombrado mejor sommelier de Estados Unidos en 2007; él se encargó de elegir las etiquetas más selectas del champagne Louis Roederer para transformar la velada en una travesía que incluyó los lagos de Rusia, los campos de Francia y las aguas del Caribe.

Cayman Cookout 2026
Cayman Cookout 2026

La fecha de la próxima entrega de Cayman Cookout aún está por confirmarse, aunque lo más probable es que se lleve a cabo en enero. Lo que sí es seguro es que su casa, sede y razón de ser, The Ritz-Carlton, Gran Cayman, ya está preparando y cocinando, a fuego lento, la edición que inaugurará la tercera década de este festival.

Cayman Cookout 2026

El resort sede de Cayman Cookout

 

The Ritz-Carlton, Grand Cayman es el refugio definitivo de la opulencia en el Caribe. Sus habitaciones y suites combinan la sofisticación europea con la belleza del Caribe, con balcones privados que ofrecen vistas sin interrupción a la ya mencionada Seven Mile Beach, ícono de las Islas Caimán.

Además del restaurante Blue by Eric Ripert, la excelente oferta culinaria del hotel se completa con los cortes premium en Seven, el sushi gourmet de Taikun, la cocina italiana de Andiamo y el estilo costero contemporáneo de Saint June. Con un campo de golf Greg Norman, tenis profesional, los tratamientos de talla global de Spa de La Prairie y el programa ecológico de Jean-Michel Cousteau, este resort es uno de los mejores representantes del lujo moderno: consciente de su entorno, atento a las necesidades de sus huéspedes y con miras hacia experiencias que hagan hablar de él en todo el mundo, como Cayman Cookout. Conoce más en su página oficial.

Durango, tierra de historia, cultura y belleza natural, alberga dos Pueblos Mágicos que cautivan a los viajeros con su encanto único y sus atractivos inolvidables. Sumérgete en la magia de Mapimí y Nombre de Dios, dos joyas que te transportarán a través del tiempo y te dejarán maravillado con sus paisajes, leyendas y tradiciones. Descubre la esencia de este estado en sus rincones más especiales. Fotos: Adobe Stock, cortesía y Arturo Torres Landa.

¿Cuáles son los Pueblos Mágicos de Durango? ¡Toma nota!

Mapimí, un oasis en el desierto

 

Mapimí, el primero de los Pueblos Mágicos de Durango, te espera con sus calles empedradas, casas con fachadas de colores vibrantes y una atmósfera que evoca el pasado. Comienza tu recorrido en la Plaza Principal, donde podrás admirar la Parroquia de Santiago Apóstol, una joya arquitectónica que data del siglo XVIII. Siéntate en una de las bancas bajo la sombra de los árboles y observa la vida cotidiana de este encantador lugar.

A pocos pasos de la plaza, encontrarás el Puente de Ojuela, una impresionante obra de ingeniería del siglo XIX que cruza un profundo barranco.  Pasa por el puente y admira las vistas panorámicas del paisaje desértico que lo rodea. Anímate a recorrer la Mina de Ojuela, una antigua mina de plata que te transportará al pasado minero de la región. Dentro de la mina, podrás observar las formaciones rocosas y aprender sobre las técnicas de extracción de minerales.

 

pueblos mágicos de durango Mapimi

 

No olvides visitar el Panteón Municipal, uno de los más antiguos de México, con lápidas que datan del siglo XVIII y algunas con inscripciones en chino, pues este lugar fue el hogar de una comunidad migrante de aquel país. Continúa tu aventura en la misteriosa Zona del Silencio, un área desértica llena de leyendas e historias sobrenaturales. Explora este enigmático lugar y descubre por qué se le conoce con este nombre.

Mapimí es uno de los Pueblos Mágicos de Durango donde puedes encontrar preparaciones de cocina local muy auténtica. No puedes dejar de probar las gorditas de horno rellenas de diferentes guisos, los chicharrones con nopales, el queso asado con jamón y chorizo, y las enchiladas picosas. Para acompañar tu comida, pide un agua fresca de la región o una cerveza bien fría.

Y si eres amante de la naturaleza, las Grutas del Rosario te ofrecerán un espectáculo natural de formaciones rocosas. Adéntrate en ellas y maravíllate con las estalactitas, estalagmitas y columnas que se han formado a lo largo de miles de años. Se ubica a tan solo 20 minutos de Mapimí.

Si buscas una experiencia más activa en Mapimí, puedes practicar senderismo en los alrededores, recorrer la Reserva de la Biósfera en bicicleta o a caballo, o incluso acampar bajo las estrellas en medio del desierto. Como uno de los dos Pueblos Mágicos de Durango, aquí hay muchas cosas por descubrir. ¿No sabes por dónde empezar? Déjalo todo en manos de un experto local que te guiará por la zona. 

Nombre de Dios, donde la historia cobra vida

 

pueblos mágicos de durango nombre de dios

 

Nombre de Dios, otro de los Pueblos Mágicos de Durango, posee un encanto único entre calles empedradas llenas de historia y tradición. Comienza tu visita en la Iglesia de San Pedro Apóstol, una joya arquitectónica del siglo XVII que te sorprenderá con sus detalles. Admira su fachada barroca, sus retablos dorados y las pinturas que adornan su interior. También es imprescindible conocer El Saltito, una cascada de temporal muy fotogénica que se encuentra a 20 minutos del pueblo.

De vuelta en Nombre de Dios, no pierdas la oportunidad de conocer el Museo Comunitario, donde podrás sumergirte en la historia de este antiguo asentamiento. Aprende sobre los primeros pobladores, la época virreinal y la importancia de Nombre de Dios en el desarrollo de la región. Continúa tu recorrido por el encantador Bosque de los Sabinos, un lugar mágico con árboles milenarios que te transportarán a un mundo de leyendas y misterio. Respira el aire puro y disfruta de la tranquilidad que habita en los alrededores de uno de los Pueblos Mágicos de Durango.

Una actividad imperdible es subir al Cerro del Mercado, un imponente cerro con forma de elefante que ofrece vistas panorámicas de Nombre de Dios y sus alrededores.  Recorre los senderos que te llevarán a la cima y contempla la belleza del paisaje y, si te gusta la aventura, puedes practicar rapel o escalada en las paredes del cerro.

Para finalizar tu visita a Nombre de Dios, uno de los dos Pueblos Mágicos de Durango, disfruta de la gastronomía local en alguno de los restaurantes del pueblo, donde podrás degustar platillos tradicionales como el caldillo durangueño, las enchiladas mineras y el asado de boda. Si quieres dejarte guiar por un guía local, este tour te interesa. 

No esperes más y descubre la magia de Durango en sus Pueblos Mágicos y, si ya te enamoraste de este destino tanto como nosotros, descubre su gastronomía típica.

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Isla Cozumel es un destino que se entiende mejor cuando se observa con calma. En una isla donde el mar lo define todo, la manera en la que te mueves, consumes y exploras deja huella en el entorno y en la comunidad local. Ahí es donde el turismo responsable se vuelve una forma concreta de contribuir al equilibrio de la isla. Entender qué prácticas ayudan a proteger su entorno natural, su cultura y su comunidad permite que cada visita sume, no reste. Esta guía reúne 10 acciones sencillas para generar un impacto positivo en tu próximo viaje. Fotos: Cortesía

Viajar a una isla implica una responsabilidad distinta.

Turismo responsable en Isla Cozumel: viajar dejando una buena huella

Viajar a una isla implica una responsabilidad distinta. En Isla Cozumel, cada decisión –por pequeña que parezca– tiene un efecto directo en el mar, los arrecifes, la vida local y los recursos naturales. Adoptar una mirada más consciente no significa renunciar a pasarla bien, sino viajar con propósito y respeto por el lugar que te recibe.

Protege el entorno natural

 

Viajar con conciencia empieza por observar y cuidar el lugar que visitas. Evita tirar basura en playas, áreas naturales o zonas urbanas y, si encuentras residuos en tu camino, recógelos. Este pequeño gesto no solo mantiene limpio el entorno, sino que también evita que los desechos lleguen al mar y afecten a la fauna local.

Además, prestar atención a cómo interactúas con la vegetación, los senderos y los arrecifes contribuye a que los ecosistemas se mantengan saludables. En una isla como Cozumel, donde la flora y fauna son especialmente frágiles, estas acciones tienen un impacto directo. Cada visitante puede marcar la diferencia y sumar positivamente a la conservación del destino.

Protege el entorno natural.

Reduce tu huella desde lo esencial


Viajar ligero ayuda a consumir menos recursos desde el inicio del viaje. Menos equipaje implica menos peso en traslados, menor consumo de combustible y una logística más eficiente, algo especialmente relevante en una isla. Llevar una botella reutilizable, recipientes para comida o cubiertos propios reduce el uso de plásticos de un solo uso. 

En destinos insulares, donde el manejo de residuos es limitado, estas decisiones alivian la presión sobre la infraestructura local y facilitan una operación turística más sostenible.

Lleva una botella reutilizable.

Elige proveedores locales y autorizados


Consumir local es una de las formas más directas de practicar turismo responsable en Isla Cozumel. Al elegir tours, restaurantes y servicios operados por gente de la isla, contribuyes a una derrama económica más justa. 

Prioriza proveedores con permisos oficiales, ya que estos cumplen con normas de seguridad, límites de capacidad y regulaciones ambientales. Esto se traduce en actividades más ordenadas, con grupos controlados y mayor cuidado del entorno, además de una experiencia más segura.

Consumir local es una de las formas más directas de practicar turismo responsable en Cozumel.

Minimiza tu consumo energético


El uso consciente de energía es fundamental para el turismo responsable en una isla. Apagar luces, aire acondicionado y aparatos electrónicos al salir de la habitación reduce la presión sobre la infraestructura local. Aunque parezca un gesto menor, su efecto se multiplica cuando muchos viajeros lo adoptan. 

Además, planear actividades al aire libre en lugar de depender de espacios climatizados ayuda a disminuir el consumo energético. Adoptar estas prácticas convierte tu viaje en una experiencia más consciente y demuestra que disfrutar del destino no está reñido con cuidar sus recursos.

Minimiza tu consumo energético.

Evita el uso de bloqueador solar al entrar al mar


Proteger los arrecifes es clave para cuidar el entorno de Isla Cozumel. Muchos bloqueadores, incluso los biodegradables, contienen químicos dañinos para la vida marina y los ecosistemas coralinos. Una alternativa es usar ropa con protección UV, trajes de baño completos o nadar durante horarios de menor radiación solar, como temprano en la mañana o al atardecer.

Estos pequeños cambios protegen tu piel y, al mismo tiempo, ayudan a mantener los arrecifes y la fauna marina saludables. Además, considera enjuagarte antes de entrar al agua. 

Evita el uso de bloqueador solar al entrar al mar.

Cuida el agua


El uso responsable del agua es fundamental para reducir el impacto de tu visita en Isla Cozumel. Tomar duchas más cortas, evitar llenar la tina y reutilizar toallas contribuye a conservar este recurso limitado. En una isla, el acceso al agua dulce es más restringido que en tierra firme, y cada gota cuenta para mantener la disponibilidad para la comunidad y el ecosistema local.

Cada acción cotidiana, por pequeña que parezca, suma para minimizar el consumo diario. Viajar informado implica además comprender estas realidades y ajustar tus hábitos para contribuir a la sostenibilidad del destino.

Reutilizar toallas ayuda a conservar un recurso limitado.

Muévete de forma sustentable


Optar por medios de transporte sostenibles es una de las formas más concretas de reducir tu impacto en Cozumel. Caminar, usar bicicleta, scooters eléctricos o transporte público disminuye las emisiones y la contaminación, y te permite recorrer la isla a un ritmo más pausado, descubriendo rincones que pasarían desapercibidos desde un vehículo motorizado.

Además de ser más amigables con el entorno, estas opciones suelen ser más económicas y accesibles, y fomentan la interacción con la comunidad local.

Caminar, usar bicicleta, scooters eléctricos o transporte público reduce emisiones y contaminación.

Apoya iniciativas sociales y de regeneración


Practicar turismo responsable también significa contribuir activamente al bienestar de la isla. Muchos hoteles y organizaciones locales en Isla Cozumel impulsan proyectos de restauración de corales, educación ambiental, programas de reciclaje y apoyo a comunidades locales. Antes o durante tu viaje, pregunta cómo puedes colaborar: desde donativos hasta participar como voluntario en actividades puntuales.

Involucrarte te permite conocer de cerca los desafíos locales y formar parte de soluciones reales, fortaleciendo el futuro del destino y haciendo que tu visita tenga un propósito más allá de tus vacaciones.

Iniciativas de regeneración.

Valora el arte y la cultura local


Comprar directamente a artesanos locales es una de las formas más efectivas de conectar con la esencia de Isla Cozumel y reconocer su riqueza cultural. Más allá de adquirir un objeto, apoyas tradiciones, oficios y formas de vida que se han mantenido vivas a lo largo del tiempo. Esta práctica fortalece la identidad de la isla y genera ingresos directos para la comunidad.

Participar en talleres, conocer las historias detrás de cada pieza o conversar con los creadores permite profundizar la experiencia y entender la importancia de preservar estas tradiciones. El turismo responsable también se construye desde estas elecciones conscientes de consumo cultural.

Compra directamente a artesanos locales.

Usa tu voz


Compartir lo que experimentaste durante tu viaje es una forma poderosa de practicar turismo responsable en Isla Cozumel. Hablar sobre proveedores locales, tours sostenibles, prácticas respetuosas con el entorno y experiencias bien organizadas, ayuda a que otros viajeros tomen decisiones más conscientes antes de visitar la isla.

Una recomendación personal, una reseña en redes o una conversación casual puede influir mucho más de lo que imaginas y multiplicar el impacto positivo de tu viaje. Al visibilizar lo que se hace bien, apoyas que estas prácticas se mantengan, se refuercen y se conviertan en un estándar para futuros visitantes.

Una reseña, una conversación o una publicación en redes puede influir más de lo que imaginas.

Aplicar prácticas de turismo responsable en Cozumel es una forma de alinearse con el esfuerzo que la isla ya realiza para proteger su entorno natural y fortalecer su economía local. Desde la gestión de residuos y energía hasta el impulso a proveedores autorizados y proyectos comunitarios, estas acciones permiten que el destino mantenga un desarrollo turístico equilibrado. Para el viajero, se traduce en experiencias mejor cuidadas, más auténticas y sostenibles. 

¿Listo para pasar de la teoría a la experiencia? En nuestra siguiente guía te contamos qué hacer en Cozumel y cuáles son esos imperdibles que vale la pena sumar a tu itinerario.

La gastronomía regenerativa comienza mucho antes de que un plato llegue a la mesa. No se trata solo de lo que se cocina, sino de cómo nace cada ingrediente, qué historia carga el suelo del que proviene y qué impacto deja después de ser consumido. Pero, ¿qué significa realmente cuando un restaurante, un productor o un chef habla de regenerar en lugar de solo sostener? Entenderlo implica mirar más allá del plato y recorrer todo el camino del alimento, desde la tierra hasta la experiencia gastronómica. Fotos: Adobe Stock

Qué es la gastronomía regenerativa

Gastronomía regenerativa: una nueva forma de entender la cocina

A diferencia de otros enfoques, la gastronomía regenerativa no se limita a reducir daños. Su objetivo es mejorar activamente los ecosistemas de los que depende la alimentación. Ésta parte de la agricultura regenerativa, un modelo que busca devolver vida al suelo, fomentar la biodiversidad y fortalecer los ciclos naturales mediante prácticas como la rotación de cultivos, el uso de abonos orgánicos y el respeto por los ritmos de la tierra.

Llevada al ámbito culinario, esta visión invita a chefs y restaurantes a asumir un rol más consciente: no solo seleccionar ingredientes de calidad, sino entender su origen, apoyar sistemas productivos responsables y construir una cocina que dialogue con el entorno que la rodea.

Qué es la gastronomía regenerativa

¿Cómo se traduce en la práctica?

Del campo a la cocina

 

La gastronomía regenerativa comienza con ingredientes cultivados bajo prácticas que cuidan y restauran el suelo. Esto implica trabajar con productores que priorizan la salud de la tierra, evitan el uso intensivo de químicos y promueven sistemas agrícolas más resilientes.

En la cocina, esta filosofía se refleja en menús que respetan la estacionalidad, reducen el desperdicio y aprovechan los alimentos de forma integral. Cada decisión (desde qué se compra hasta cómo se cocina) forma parte de un sistema que busca coherencia entre el discurso y el plato final.

 

Relación directa con el territorio

 

Otro pilar clave de la gastronomía regenerativa es la relación cercana con los productores locales. Acortar la cadena de suministro no solo reduce la huella ambiental, también permite construir una narrativa gastronómica más honesta, donde el comensal puede reconocer el territorio, el origen y las historias detrás de cada ingrediente.

Qué es la gastronomía regenerativa

El papel de la gastronomía regenerativa hoy

Hablar de gastronomía regenerativa es hablar del futuro de la alimentación. Los sistemas agrícolas convencionales han contribuido a la degradación del suelo, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático. Frente a este panorama, la cocina se convierte en un espacio de acción: una plataforma desde la cual es posible impulsar prácticas que restauren en lugar de agotar.

Para el comensal, esto se traduce en experiencias culinarias más conscientes, donde el placer de comer se acompaña de una mayor conexión con el origen de los alimentos y su impacto en el planeta.

Qué es la gastronomía regenerativa

Más allá del plato

 

La gastronomía regenerativa no propone una cocina perfecta ni soluciones inmediatas, sino una forma distinta de relacionarnos con lo que comemos. Es una invitación a mirar el plato como parte de un ecosistema vivo, donde cada elección —en el campo, en la cocina o en la mesa— puede contribuir a regenerar la tierra que nos alimenta. Más que grandes discursos, se trata de decisiones conscientes que empiezan a marcar un camino que vale la pena seguir.

Descubre cómo estos principios cobran vida en la cocina de Baldío, el restaurante zero waste en CDMX que apuesta por una relación más consciente con los ingredientes.

Las redes sociales nos inundan de fotos y videos de monchosos croissants. Y es que siempre es buen momento para saborearlos y presumirlos (porque, seamos honestos, se trata de un pan sumamente lindo y estético). Por eso, esta vez te hablaremos de lugares en los que puedes comer los más originales de la ciudad (palabra de scout) y, de pasadita, celebrar el Día Internacional del Croissant, que se festeja el 30 de enero. ¡Conoce más detalles de esta creación que puedes consumir a cualquier hora del día!  Fotos: Adobe Stock y cortesía.

Pero no tan rápido… Antes de conocer dónde comer croissants, hay que dar un poco de contexto sobre este delicioso pan. ¿Acaso su origen es francés? ¿Cómo y por qué se inventó? Acá te resolvemos estas dudas a través de tres datos curiosos sobre los croissants.

Curiosidades de los croissants

 

Croissants muy originales

 

En cuanto a su origen… para hablar de los primeros croissants de las historia, tenemos que viajar hasta Viena, Austria (sí, no provienen de Francia). De acuerdo con una de las versiones más populares sobre el origen de este pan elaborado con mantequilla, fue en 1683 cuando panaderos vieneses, que ayudaron a soldados del emperador Leopoldo I a evitar ataques turcos, lo inventaron para festejar el triunfo ante el imperio otomano.

Sin embargo, este exquisito pan no fue llamado “croissant” hasta 1863. Se trata de una palabra francesa que significa “creciente”, en relación a la luna creciente de la bandera de los otomanos. Ahora sí pasemos de lleno al listado por el que le diste clic a esta nota, dónde comer croissants en CDMX:

Croissants muy originales en CDMX

Pan para todos

Comenzamos este top de dónde comer los croissants más originales con Pan Para Todos, donde podrás probar unos exquisitos elaborados con masa madre y, como lo dice su lema, pan preparado con mucho amor. Su especialidad es el croissant relleno de crema de limón y merengue italiano, que le da un toque único. No te lo pierdas y disfrútalo en alguna de sus sucursales. Dónde: Campeche 218, Hipódromo; Matías Romero 1358, Vertiz Narvarte; y Miguel Laurent 1402, Letrán Valle, CDMX. Costo: $50 MXN. IG: @panparato2

Bakers

 

Croissants

 

Otra opción de dónde comer croissants muy originales en la Ciudad es en Bakers, esta popular panadería que actualmente cuenta con seis sucursales alrededor de CDMX (Chimalistac, Roma Norte, Félix Cuevas, Polanco, Monte Everest y Coyoacán). Aquí podrás disfrutar deliciosos croissants elaborados con dátiles y nueces, sin olvidar probar los bicolores. Dónde: Félix Cuevas 326. Costo: desde $45 MXN. IG: @bakersmexico

Croasan

Finalizamos este top de dónde comer los croissants más originales de la CDMX con un lugar que se especializa solo en la creación de estos panes, tal como lo dice su nombre: Croasán. Aquí disfrutarás desde su versión salada hasta dulce, como el croissant de huevo y parmesano, o con tocino, jitomate, queso brie y espinacas. Si eres de sabores dulces entonces el de almendras te encantará. Dónde. Ignacio Allende 38, Col. del Carmen, Coyoacán; Mexicali 85, Condesa. Costo: desde $47 MXN. IG: @croasanmx

Amamos los postres, desde los croissants muy originales, hasta las galletas más antojables. Ahora que ya conoces esta ruta de exquisitos panes, checa dónde comer las galletas más ricas de CDMX.

Imagina estar en tu casa, con un plato de comida frente a ti, pero sin nadie con quien compartirlo. Ahora imagina prender tu computadora y, de pronto, tener a miles de personas al otro lado de la pantalla acompañándote mientras comes. Eso es mukbang, una práctica nacida en Corea del Sur que, entre sonidos,  mucha comida  y transmisiones en vivo, conquistó al mundo digital. Suena inocente e incluso empático, sin embargo, tras esta tendencia, se esconden excesos y riesgos que han encendido las alertas en los expertos. Fotos: Adobe Stock

Qué es el mukbang

De la soledad a la viralización en redes

La palabra mukbang combina dos términos coreanos: meokneun (comer) y bangsong (transmisión). Surgió en 2010 en la plataforma AfreecaTV, cuando algunos creadores comenzaron a transmitir en vivo sus comidas. La premisa era simple: comer frente a la cámara mientras sus seguidores comentaban, platicaban  y, de cierta forma, compartían con ellos la mesa.

En un país donde la vida acelerada provoca que muchos coman solos, estos videos se convirtieron, de una forma extraña, en una especie de remedio contra la soledad. Ver a alguien disfrutar de una comida deliciosa, aunque sea a través de la pantalla, crea la ilusión de compañía. 

Plataformas como YouTube y, más tarde, TikTok viralizaron este fenómeno a nivel global. Hoy en día, no es raro encontrar en el feed transmisiones de este tipo que alcanzan millones de vistas en apenas unas horas.

Qué es el mukbang

¿Por qué el mukbang engancha tanto?

Lo que hace que el mukbang sea tan atractivo no sólo es la ‘compañía’ —o incluso el morbo—, sino la experiencia sensorial. Desde el sonido de un bocado crujiente hasta el burbujeo de una sopa caliente. Para muchos, es entretenimiento puro; para otros, una forma de relajarse gracias al ASMR, una sensación placentera y de cosquilleo que algunas personas sienten al escuchar ciertos ruidos suaves o repetitivos.

Además, hay un componente psicológico: algunos internautas disfrutan viendo a otros devorar enormes platillos con miles de calorías, casi como si pudieran saborearlos sin culpa, viviendo la experiencia “a través del otro”.

Qué es el mukbang

Morbo, soledad y salud: el lado oscuro del mukbang

Sin embargo, detrás de la aparente inocencia de ver a alguien comer, se esconden riesgos. Los videos más virales de mukbang suelen ser aquellos en los que los creadores consumen cantidades desproporcionadas de comida: muchísimas hamburguesas, kilos de mariscos, montañas de ramen picante… Y aunque para el espectador esto puede ser fascinante, para los creadores implica un desgaste físico enorme.

Especialistas en salud advierten que el consumo excesivo de comida puede derivar en problemas digestivos, obesidad, diabetes y trastornos alimenticios. Algunos casos han terminado en tragedias, con influencers que han puesto en riesgo su vida por unos cuantos likes y un poco de popularidad.

Uno de los casos más sonados es el de Nikocado Avocado, creador que se viralizó en YouTube al devorar montañas de comida rápida con un estilo dramático y exagerado. Su fama creció al mismo tiempo que su peso y problemas de salud: pasó de ser un joven vegano delgado a superar los 180 kilos, enfrentando complicaciones físicas y emocionales que él mismo expuso frente a la cámara

Increíblemente y tras años de videos preocupantes, decidió dejar el mukbang enfocarse en un estilo de vida mucho más saludable, perder peso de manera significativa y documentar su transformación, convirtiéndose en un ejemplo de cómo es posible tomar control tras los excesos del mukbang.

Qué es el mukbang

Mukbang: más allá del hambre

El mukbang nació como una forma de acercar a las personas en un mundo cada vez más solitario, y en muchos sentidos lo logró: rompió barreras culturales y convirtió el acto de comer en un espectáculo. Y sí, puede ser reconfortante y entretenido, pero también puede convertirse en una peligrosa apología al exceso.

Al final, la clave está en cómo lo consumimos: con curiosidad, sí, pero también con una mirada crítica. Porque detrás de cada mordida se esconde una pregunta que va más allá del hambre: ¿estamos frente a un festín virtual… o estamos viendo los límites de hasta dónde llega el entretenimiento?

Sigue leyendo Food and Travel y descubre las tendencias gastronómicas más sorprendentes del mundo, incluso las más curiosas.

Baja California es un territorio de contrastes, donde el desierto se encuentra con el mar y la frontera más transitada del mundo se transforma en un crisol de historias. Cada ciudad tiene su propio ritmo, su identidad y su manera de contarse.  Entre calles, museos y talleres, las artes visuales se han convertido en el lenguaje que da forma a estas historias. Son ventanas para descubrir cómo se reinventa, invita a mirar más de cerca y promete encuentros inesperados con la creatividad. Conoce más sobre el arte como motivo para visitar Baja California muy pronto. Fotos: Cortesía

Baja California revela su creatividad en cada ciudad.

El pulso del arte de Baja California, ciudad por ciudad

Tijuana: donde el arte cruza fronteras

 

Tijuana se ha transformado en un laboratorio creativo donde el arte refleja la complejidad social de la ciudad y de Baja California. El Centro Cultural Tijuana (CECUT) con su icónica “Bola” y el Museo de las Californias ofrecen una mirada profunda sobre la historia y la identidad del norte. 

La Avenida Revolución y sus pasajes revelan un ecosistema independiente con murales, galerías emergentes y espacios culturales que mantienen viva la memoria de la ciudad. Entre talleres y exposiciones, Tijuana muestra un pulso artístico dinámico que invita a recorrerla sin prisa. Aquí, la ciudad no solo se observa, se vive.

Tecate: arte, oficio y contemplación

 

Tecate ofrece un respiro del ritmo urbano, donde la creatividad se encuentra en talleres, pequeñas galerías y centros culturales que dialogan con su arquitectura histórica. Dentro de la escena del arte en Baja California, Tecate destaca por su tradición artesanal: cerámica, panadería y música local se combinan con exposiciones de artes visuales, mostrando la identidad cultural del lugar.

Para quienes disfrutan del aire libre, las rutas de senderismo permiten conectar con el paisaje y la naturaleza que rodea el pueblo. Tecate no busca la grandiosidad, sino experiencias auténticas y cercanas que invitan a vivir el arte a su propio ritmo.

Rosarito: el puerto que inspira creatividad

 

Rosarito se ha convertido en un punto de encuentro para el arte y la innovación en Baja California. Galerías como Puerto Nuevo Gallery, Polo’s Gallery y Paco’s Gallery muestran tanto obras locales como piezas de artistas internacionales, mezclando técnicas tradicionales con propuestas contemporáneas. Además del arte, el paisaje costero se siente presente en cada rincón, convirtiendo paseos por la ciudad en una experiencia visual única. 

Caminando por sus calles, los visitantes pueden descubrir murales, talleres y estudios donde el arte se integra naturalmente con la vida cotidiana. Rosarito demuestra que la creatividad también se encuentra en el entorno que lo inspira.

Ensenada: Arte entre mar y viñedos

 

Siguiendo por esta ruta a través del arte en Baja California, Ensenada sorprende al combinar la frescura del Pacífico con la sofisticación del Valle de Guadalupe. El Centro Social, Cívico y Cultural Riviera y el Museo de la Vid y el Vino ofrecen experiencias que mezclan arte, historia y gastronomía, mientras que los mercados y festivales locales muestran la creatividad contemporánea de la región. 

Cada paseo permite descubrir murales, exposiciones y rincones que reflejan la identidad cultural de la ciudad. Entre viñedos y olas, también es posible disfrutar de catas, talleres y recorridos que conectan con la creatividad local de manera directa y cercana.

San Felipe y San Quintín: naturaleza como expresión cultural

 

Hacia el sur, San Felipe y San Quintín muestran que el arte en Baja California tamién surge directamente del entorno natural. Humedales, volcanes y granjas ostrícolas se convierten en escenarios donde se mezcla la tradición local con la creatividad. La observación de aves, la vida marina y los paisajes costeros permiten conectar con la región de manera única.

Cada amanecer frente al mar o cada recorrido por los campos agrícolas revela historias de biodiversidad y cultura que hablan del carácter de Baja California. Aquí, la naturaleza misma funciona como la galería más auténtica.

Tijuana se ha transformado en un laboratorio creativo donde el arte refleja la complejidad social de la ciudad.

Un norte que se reinventa a través de las artes visuales

Explorar Baja California es entregarse a un viaje donde cada rincón revela su creatividad: desde Tijuana, con su energía vibrante y fronteriza, hasta Rosarito y Ensenada, donde la costa inspira obras únicas y experiencias memorables.

Entre museos, galerías y paisajes que se sienten como lienzos vivos, el estado se presenta como un territorio en constante reinvención. El arte no solo expresa emociones y cuenta historias, sino que invitan a vivirlas, mostrando que Baja California es un destino que despierta la curiosidad, conecta con la cultura y se revela en cada experiencia.

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Prepárate para un road trip por Baja California: descubre qué ver, dónde comer y las experiencias que harán de tu viaje algo inolvidable.

Detrás de un tamal se esconde mucho más que solo masa y hojas. Cada uno guarda una historia, un origen y hasta un ritual que ha pasado de generación en generación. La historia del tamal va más allá de la cocina; es un relato de cultura, identidad y sabor que se reinventa con cada receta y cada mesa donde se comparte. Pero, ¿qué lo hace tan irresistible y capaz de atravesar épocas y fronteras? La respuesta está en sus variedades, en las técnicas que lo hacen único y en ese toque que convierte cada bocado en un viaje por México. Fotos: Adobe Stock y cortesía

Historia del tamal: un viaje a sus raíces ancestrales

La historia del tamal comienza mucho antes de la llegada de los españoles. El tamal, cuyo nombre proviene del náhuatl tamalli y significa “envuelto”, ya formaba parte de la vida de los pueblos mesoamericanos. Sus primeras representaciones aparecen en códices y murales mayas, que muestran cómo se preparaban piezas de masa para ofrendas, ceremonias agrícolas y celebraciones comunitarias. Cada tamal era más que comida: era un ritual, un acto de conexión con la tierra y con los dioses.

La técnica que hizo posible este platillo milenario es la nixtamalización, un proceso que transforma el maíz en masa más nutritiva y fácil de trabajar. Con ella se creaba la base de un alimento que acompañaría a generaciones enteras. Aquellos primeros tamales eran sencillos, sin manteca ni rellenos elaborados, pero ya tenían el poder de reunir familias y marcar celebraciones.

Con la llegada de los españoles, la historia del tamal siguió evolucionando: se incorporaron manteca, carnes, especias y sabores dulces, dando lugar a la enorme variedad regional que hoy conocemos, un verdadero reflejo de la riqueza cultural y gastronómica de México.

Historia del tamal

Variedades mexicanas: un viaje por la diversidad de sus recetas

México presume más de 500 recetas documentadas de tamales, y algunas estimaciones hablan de miles de variantes caseras. La diversidad se siente en cada detalle: las hojas que los envuelven, los rellenos que van de lo dulce a lo salado y las distintas formas de cocción. Cada tamal es un pequeño viaje por los sabores del país y su historia.

 

  • Tamal oaxaqueño: de hoja de plátano, relleno de mole o salsa, cocido lentamente al vapor.
  • Corundas (Michoacán): triangulares o alargadas, envueltas en hojas de milpa, con o sin relleno.
  • Zacahuil (Huasteca): un tamal muy grande, preparado para fiestas, que puede alimentar a un gran grupo de personas.
  • Dzotobilchay (Yucatán): masa mezclada con chaya y pepita molida, envuelta en hoja de plátano.
  • Chanchamito (sureste): con achiote, carne o pollo, amarrado en ambos extremos.
  • Tamales dulces: el ‘rosita’ hecho con masa azucarada y frutas, muy común en celebraciones.
  • Tamal de elote: de textura más suave, preparado con granos tiernos.

 

La lista podría seguir con decenas de ejemplos: tamales de camarón en Sinaloa, de chipilín en Chiapas o de frijol en Veracruz. La región deja su sello en el sabor, la forma y hasta en la ocasión en que se disfrutan, mostrando la enorme diversidad y riqueza del tamal mexicano.

Historia del tamal: corundas
Historia del tamal: pasas

Técnicas ancestrales en la historia del tamal: del metate a la vaporera

La preparación de un tamal combina tradición, herramientas ancestrales y un toque de paciencia que se nota. Todo empieza en el metate, donde el maíz nixtamalizado se muele hasta convertirse en masa; aunque hoy se usen molinos, el metate sigue siendo símbolo de oficio y ritual.

Después, la masa se bate en un cajete, mezclando manteca y caldo hasta lograr la textura perfecta: ligera, suave y lista para envolver. Aquí entra la magia de la envoltura: hojas de maíz, plátano, chaya o palma que protegen el relleno y le aportan aroma y sabor únicos. Cada doblado requiere manos expertas para que nada se escape y cada tamal conserve su forma.

La cocción final ocurre al vapor, en vaporera de metal, barro o madera, donde el calor transforma la masa en el tamal que todos conocemos. Algunas recetas tradicionales, como el zacahuil de la Huasteca, requieren cocción bajo tierra, entre brasas y piedras calientes, durante varias horas, un proceso que convierte cada tamal en un verdadero ritual de sabor y tradición.

Historia del tamal
Historia del tamal

Historia del tamal: hacia el México contemporáneo

Más allá de su historia, hoy el tamal sigue conquistando mesas y paladares: en las calles, la famosa guajolota es el desayuno que acompaña a miles de personas cada mañana en la Ciudad de México, mientras que en restaurantes de alta cocina, chefs lo reinventan con ingredientes de temporada y técnicas modernas.

 

 

Fuera de México, su influencia se extiende por Centro y Sudamérica, donde cada país tiene su propia versión, pero es aquí donde alcanza su mayor diversidad y carga simbólica. No es casualidad que instituciones culturales lo reconozcan como parte esencial del patrimonio intangible del país, un verdadero emblema que se celebra en cada bocado.

La historia del tamal no es solo la de un platillo: es el testimonio de cómo el maíz se convirtió en identidad, memoria y celebración. Desde los rituales prehispánicos hasta las innovaciones contemporáneas, cada tamal abre una ventana al pasado y al presente de México. Y mientras haya manos dispuestas a amasar, envolver y compartir, esta tradición seguirá viva, recordándonos que el sabor también es una forma de contar historias.

Sigue recorriendo México a través de sus sabores. Descubre más en Food and Travel y déjate sorprender por la riqueza de nuestra gastronomía.