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Al norte de España se encuentra la histórica Burgos, una ciudad con raíces culinarias en el pasado y una nariz que olfatea el futuro. Alex Robinson explora los ricos matices de la antigua capital castellana. Fotos: ULF SVANE. 

Son las 10 de la noche. El cielo es de color azul pavo real. Dentro de la bodega Vermuteria Victoria, escondida en un callejón empedrado de la majestuosa plaza de la ciudad de Burgos, el cantinero baja la intensidad de los focos y apaga la televisión. La luz de las velas resplandece en los falsos espejos barrocos de las paredes, en el barniz blanco de sus mesas modestas. Las personas charlando afuera se mezclan con los clientes asiduos del lugar. Durante unos minutos, están a la expectativa. Después, suena un clarín de campanas, una ráfaga de trompetas reales desde los altavoces, y el bar levanta sus copas y entona en coro: “¡Cantemos a Burgos, tesoro bendito que España venera con honda emoción!, robusto poema tallado en granito cual timbre glorioso de nuestro blasón. Aprendamos todos juntos, a cantar a nuestra tierra, a leer en su pasado, y a labrar su porvenir…”.

Hombres con mandíbulas cuadradas y elegantes trajes de Massimo Dutti; mujeres con labios rojos y vestidos Prada; ancianos con bigotes grises y sacos hechos a la medida: todos se unen a este himno. Entonces, tan de repente como comenzaron, las campanas se detienen, la televisión y las luces se encienden y la bodega vuelve a servir sus deliciosas tapas y vermut casero. “Todas las noches cantan el himno de Burgos”, explica la historiadora de la ciudad, Raquel Puente, mientras saborea un cojonudo, una tapa típica de Burgos hecha con chorizo y huevo de codorniz que se sirve sobre pimientos del piquillo (encurtidos) y un pan crujiente. “España nació aquí, incluso antes que en Madrid o Toledo; éste es el corazón del país”, afirma.

Y tiene razón. Burgos fue una vez la capital de Castilla y sus calles emanan historia. Fuera de Vermuteria Victoria, las torres de la imponente catedral mudéjar están atrapadas por los rayos de luz del atardecer. Las siluetas de las procesiones de peregrinos en el Camino de Santiago, la ruta de peregrinación más famosa de Europa, se reflejan contra su fachada de filigrana. Otros acuden a los mesones con vigas de roble, donde charlan al calor de una cena con sopas suculentas, queso de leche de oveja y copas llenas con vinos de Ribera del Duero, alimentos que han acompañado sus peregrinaciones durante siglos.

Un castillo de la época de las cruzadas corona la colina que se alza sobre la catedral. La ciudad nació aquí como un bastión para contener el avance del reino musulmán de al-Ándalus durante el siglo IX. El célebre Cid abandonó los baluartes de Burgos para arrebatarle España a los moros.

Durante el Siglo de Oro español, Burgos era rico en lana, carne y leche. Los artistas renacentistas de Flandes adornaban los monasterios reales y las iglesias con tallados cubiertos de oro y piedras preciosas. Fue en un palacio de Burgos, que aún se encuentra en pie, donde Colón le presentó regalos a Fernando e Isabel luego de su primer viaje a América.

Pero el Sol se puso en la vieja capital. El poder cambió, se mudó a Madrid, y la ciudad comenzó a dormirse. Incluso después de la muerte de Franco, Burgos permaneció como lo que era: una estación de peregrinos, una ciudad antigua. Ahora, en un país recién enamorado de sí mismo, los tesoros y tradiciones de Burgos han renacido. Y no hay nada que lo haga más evidente que su comida.

“Mucha de la cocina moderna no sabe a dónde pertenece ni de dónde viene”, dice José Luis López, chef propietario del Mesón del Cid. “Pero incluso con los ojos cerrados, desde el primer bocado sabes que estás en Burgos. No hay nada como nuestros platillos tradicionales: la frescura perfumada y jugosa de nuestros corderos lechales, que pastoreaban en las colinas cubiertas de hierba alrededor de la aldea de Covarrubias; las setas con sabor a nuez y las cerezas dulces, cuyas flores pintan de blanco el Valle de las Caderechas durante la primavera. Los quesos ligeros y cremosos elaborados con la misma receta desde que los peregrinos comenzaron a caminar desde aquí hasta Santiago de Compostela”, enumera.

Sin embargo, dejando un poco de lado esta defensa poética, es mejor abrir los ojos a la hora de comer en el Mesón del Cid. Hay mesas que ofrecen vistas imperdibles a la catedral, adornada con marcos de roble y torres color miel que contrastan con un cielo brillante. La luz se filtra a través del vapor que produce el cordero asado y resplandece en las copas de vino.Parece ser que no hay nada más español que Burgos.

En Embutidos de Cardeña, una fábrica artesanal a las afueras de la ciudad, Roberto da Silva corta una rebanada de morcilla. La carne tiene un aroma intenso, es suave a la boca y al estómago. La grasa que contiene se compensa con los jitomates rojos y brillantes que se funden con los sabores de los vinos de Ribera del Duero. Ésta es, sin duda, la morcilla de los reyes.

“Nada de reyes —corrige Roberto—. La morcilla era la comida de los caballeros hidalgos de la Reconquista; llevaban estos embutidos en sus mochilas durante sus incursiones en al-Ándalus. En los últimos años de la guerra, la utilizaban para probar la lealtad a los Reyes Católicos. Los agentes de la Inquisición incluso ofrecían una rebanada que solo los verdaderos cristianos aceptarían y comerían. Era un asunto político»

Las montañas escarpadas y los cañones derruidos al norte de Burgos dan cuenta de la antigüedad de la presencia humana en la región. Aquí es donde los europeos prehistóricos grabaron algunos de sus primeros tallados en las paredes de las cuevas; donde los clanes de Castilla se reunieron por primera vez para luchar contra los moros. Pueblos como Puentedey han cambiado poco desde aquellos tiempos medievales: sus casas encorvadas se posan en un arco de roca sobre un río. Por unos cuantos euros es posible almorzar pan tostado con rebanadas de jamón de Burgos secado al Sol y cremosos pedazos de queso, elaborados como se ha hecho durante generaciones.

Alrededor del pueblo de Covarrubias, más al sur, los pastores aún utilizan báculos para reunir a sus ovejas, que pastan sobre bellos prados cubiertos de amapolas.

Hace 50 años, Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach filmaron aquí El bueno, el malo y el feo, específicamente la escena final que se desarrolla en el cementerio ficticio Sad Hill, el cual fue restaurado por voluntarios, a principios de este año, para conmemorar el aniversario de la película. Los lugareños recuerdan al grupo de actores y a su director, Sergio Leone, sentados en el restaurante-bar De Galo, comiendo perdiz con setas en una de sus pesadas mesas de roble.

Las tierras altas del Duero, una de las grandes rutas del vino de la península Ibérica, serpentean por las llanuras cercanas a Covarrubias. Según Manuel del Rincón, gerente de Bodegas Marta Maté, los vinos de esta región son tan únicos como el cordero, la morcilla y los quesos. “Nuestras uvas son orgánicas y cultivadas de forma biodinámica —dice—. Dejamos brotar hierbas silvestres entre nuestras vides de tempranillo; plantamos de acuerdo con los ciclos de la Luna y no esterilizamos la tierra con pesticidas o fungicidas”.

Su calidad brilla como el Sol, que penetra el rojo profundo del vino, evaporando los aromas a grosella negra y chocolate, revelando una boca aterciopelada y compleja. La botella más codiciada de Marta Maté es Primordium: solo se producen tres mil botellas anualmente.

La tradición sostiene la cocina de los chefs más contemporáneos de Burgos. Cubierto de tatuajes monocromáticos, Patxi Álvarez, de La Tábula Gastrobar, parece tan formidable como sus creaciones. El chef, cuyas tapas se encuentran entre las mejores de España, perfeccionó sus habilidades en elBulli. Pero, según dice, ése no es su secreto: es la calidad de los productos. Y la filosofía del rugby, un deporte que practica de forma profesional.

“En La Tábula nos esforzamos por obtener todos los productos posibles de la región o sus alrededores, y luego usarlos para producir cocina española contemporánea”, dice Patxi. “Mi restaurante es un punto de encuentro entre lo regional y lo tradicional, lo internacional y lo moderno.” Los mejillones de Bilbao se sirven con rebanadas de papa sin sal y chile dulce; las sardinas marinadas vienen con salsa tártara hecha en casa con un toque de mostaza, y se sirven sobre un pan delgado que es tan crujiente como un crutón. “La Tábula es un punto de encuentro de ingredientes, sabores, música y gente de Burgos, España y el mundo”, añade Patxi.

El vermut, la bebida preferida de la España moderna, es fundamental para el menú de tapas de La Tábula. Hay 25 tipos a elegir, todos cuidadosamente emparejados por la sommelière Elena Arcos. Los fines de semana, la experiencia de tapas incluye una banda en vivo que mezcla la música tradicional de Burgos con flamenco, folk y lo mejor de España.

Saúl Gómez, de Blue Gallery, va un paso más allá. “Tomo ingredientes comunes y los utilizo para traer el mundo a Burgos”, dice. “Mi cocina está llena de lo que se conoce como ingredientes pobres aquí en España: el tipo de cosas que mi familia solía comprar en los mercados de Burgos. Sin embargo, los convierto en nobles seleccionando solo la materia prima más fresca, fusionándola con elementos internacionales y usando técnicas de la cocina asiática moderna”.

Saúl utiliza artefactos que esperaría ver en un laboratorio de química, ajustando los niveles de PH de sus salsas para eliminar toda la acidez con el fin de refinar y expandir los sabores. Dulce y salado se mezclan con gloriosa perfección y cada sabor es tan agudo y discreto como las cuerdas en un cuarteto de música.

El jurel, considerado desde siempre un pescado de segunda en España, se vuelve dulce, sutil y delicado cuando lo sirve con vinagre ponzu japonés hecho a mano sobre un pequeño círculo de crujientes brotes de frijol y pétalos de rosa. Los espárragos blancos, tiernos y cocinados lentamente, se sirven con helado de tocino. La merluza de Bilbao se acompaña con cilantro, salsa de chile amarillo y chile rojo y poro.

En el pasado, peregrinos, caballeros y reyes cenaban aquí, y en la actualidad, los españoles modernos también lo hacen. Puede que las nuevas tendencias culinarias de Burgos estén arraigadas al pasado, pero siempre apuntan a la vanguardia. Los mejores chefs de la ciudad fusionan ingredientes antiguos y nuevos con una técnica moderna e identidad deslumbrante.

Información de viaje

Burgos se encuentra al norte de España. La moneda es el euro y el huso horario es GMT + 1. Las temperaturas promedio en Burgos, durante el mes de mayo, alcanzan un máximo de 12°C y un mínimo de 5°C.

Cómo llegar

Iberia (iberia.com) ofrece vuelos directos desde la Ciudad de México a Madrid, a dos horas en auto de Burgos. Los trenes de RENFE tardan cuatro horas en llegar. (renfe.com)

Recursos

Visit Spain (spain.info) contiene información útil acerca de Burgos.

Camino Adventures (caminoadventures.com) proporciona información sobre el sendero de peregrinación a Santiago de Compostela con mapas, y enlaces a operadores que pueden organizar tu viaje.

Más información

El número de Dios, de José Luis Corral (amazon.com, $10.99 USD), es una novela que relata las vicisitudes que enfrentaron los constructores de la catedral de Burgos para concluir su obra.

Dónde quedarse

Burgos tiene pocos hoteles distintivos. La mayoría son de clase ejecutiva, con servicios y cocinas comunes. 

Landa Palace Las suites y habitaciones están decoradas con muebles de época y ubicadas dentro de una bella mansión fortificada del siglo XIV. Los platillos de su cocina tradicional incluyen lechón asado al horno y empanadas de codorniz con hongos silvestres. Habitaciones dobles desde $140 USD. Carretera Madrid-Irún kilómetro 235. landa.as

NH Palacio de Burgos Las pequeñas habitaciones de estilo renacentista de este edificio del siglo XVI cuentan con camas con dosel y modestos baños de mármol. Habitaciones dobles desde $125 USD. Calle de la Merced 13. nh-hotels.com

Palacio de los Blasones Lo mejor de este hotel, con habitaciones dúplex y áreas públicas ligeramente desgastadas, es su ubicación, justo en el centro y a menos de un minuto de la catedral. Habitaciones dobles desde $82 USD. Calle Fernán González. hotelricepalaciodelosblasones.com

Dónde comer 

Los precios que se muestran son por persona, por un menú de dos tiempos, sin incluir bebidas, a menos que se especifique lo contrario.

Blue Gallery Puede que sea un autodidacta, pero Saúl Gómez es uno de los jóvenes chefs más prometedores del norte de España. En este lugar, Saúl combina ingredientes tradicionales con recetas modernas y técnicas deslumbrantes. Desde $19 USD. Comuneros de Castilla 19.

El Lagar de Isilla La familia Pinto ha servido cordero lechal, morcilla, tapas y excelentes vinos en este acogedor restaurante en el corazón de Ribera del Duero por 25 años. Asegúrate de recorrer sus laberínticas cavas medievales. Desde $15 USD. Calle Isilla 18. lagarisilla.es

La Jamada Este restaurante ofrece una interesante fusión de platillos internacionales y confort food elaborados con ingredientes típicos de Burgos. Prueba la hamburguesa de morcilla o el mochi, una pasta dulce hecha con requesón de Burgos y chocolate blanco, servida con fresas y helado de matcha. Desde $15 USD. Plaza Mío Cid 4. lajamada.es

La Tábula Gastrobar Egresado de elBulli, Patxi Álvarez ofrece más que tapas gourmet, vermut y música en vivo. Prueba su Secreto Ibérico, un corte de cerdo de primera calidad en escabeche (una marinada de aceite y vinagre) con hongos silvestres. Desde $18 USD. Calle Conde de Castilfalé 7. tabulagastrobar.es

Mesón del Cid José Luis López ofrece uno de los mejores menús de Burgos, desde el lechazo rostizado (cordero lechal) y la morcilla, hasta el tradicional menú de los peregrinos de Santiago de Compostela. Pide una mesa en el segundo piso para obtener una de las mejores vistas a la catedral de la ciudad. Desde $29 USD. Plaza Santa María 8. mesondelcid.es

Restaurante El 24 de la Paloma Cocina tradicional con un toque de modernidad. Los platillos incluyen el eglefino (una especie de pez) servido con ajo negro y pil pil (salsa de chile y ajo). Desde $17 USD. Calle La Paloma 24. restauranteel24delapaloma.com

Restaurante Casa Ojeda Los miembros de la familia real y el diseñador de modas Paco Rabanne han cenado bajo las grandes vigas de roble de este restaurante de primer nivel. El menú incluye cordero lechal, morcilla y sopa castellana con huevo; vegetales, jamón serrano y ajo, servida en un tazón de pan crujiente. Desde $32 USD. Calle Condestable 2. restauranteojeda.com

Vermuteria Victoria Este bar de tapas, con el mejor ambiente de Burgos, se encuentra a la sombra de la catedral. No te vayas sin saborear los cojonudos y los clásicos imperdibles, tales como las patatas bravas y la tortilla de papa. Visita el lugar a las 10 p.m. para escuchar el himno de la ciudad. Plaza del Rey San Fernando 4.

Los bosques son muy importantes para nuestra existencia, pues son el pulmón de nuestro planeta. Todos son fuente de tranquilidad y conexión con la naturaleza, sin embargo existen algunos que resultan peculiares e impresionantes por sus formaciones, colores, vegetación y fauna. Para comprobarlo aquí te dejamos cinco bosques increíbles en el mundo.

Parque Nacional de los Lagos de Plitvice

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Goza de 33 mil hectáreas de veredas decoradas con exuberantes pinos, lagos, abetos, cascadas y manantiales de espectacular belleza.

Toma en cuenta que la parte abierta al público es el centro del valle, donde los más de 15 cuerpos de agua se comunican por sublimes cataratas y cascadas que caen formando un espectáculo sin igual. Se encuentra en Croacia y si lo visitas, prepara tu cámara para captar osos pardos, águilas, búhos, linces, gatos monteses y urogallos.

Avenida de los Baobabs

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Es el legado sobreviviente de los densos y tropicales bosques que solían existir en Madagascar.

Aunque no está precisamente colmado de árboles – tiene alrededor de una treintena-, se gana un lugar en esta lista por sus plantas que alcanzan los 30 metros de altura y edad que supera los 800 años. Por estas razones los locales lo llaman Renala, que significa la madre de la selva.

Crooked Forest

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La naturaleza puede ser caprichosa, por eso crea sitios que incluso especialistas aún no pueden explicar. Tal es el caso de este bosque polaco en el que 400 pinos crecen con una curva en la que podríamos sentarnos sin problema.

Lo más curioso de este sitio, es que alrededor de estos árboles, crecen otros muy rectos y de la misma especie. Existen diversas teorías que hablan sobre su forma: algunos estudiosos aseguran que se debe a la intervención del hombre, o a la fuerza que ha ejercido la nieve a través de los años, mientras que otros charlan de una mutación genética. Lo cierto es que este sitio pareciera sacado de un cuento de hadas.

Bosque de Lago Caddo

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Si quieres visitar este bosque de alrededor de 33 mil hectáreas, tendrás que ser más cuidadoso que en el resto, ya que aquí te encontrarás con gran cantidad de pantanos relativamente camuflados.

Se encuentra a dos horas de Dallas en Texas y con ayuda de algún barco de vapor o canoas (operados por locales) podrás acercarte a cipreses que emergen del agua desde hace más de dos siglos.

Karst De Shilin

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Su nombre, traducido del chino al español como bosque de piedra, es la declaración precisa de lo que encontrarás.

Tiene una singular belleza por sus formaciones calizas que surgen del suelo, asemejándose a árboles petrificados y escondidos. Se cree que existe desde hace 270 millones de años y su territorio es la sede del Festival de la Antorcha, donde los locales realizan bailes folklóricos y diversas competiciones.

Ubicado el sur de China.

Este peculiar espacio es parte de la colección Grandes Etapes Françaises, una serie de castillos y antiguas mansiones francesas que se han convertido en hoteles de lujo alrededor de este país. Son tan selectos que sólo siete propiedades conforman la colección. Al ser totalmente respetuosos de su arquitectura e historia, son más que un simple hospedaje, al remitir al huésped a las épocas doradas cuando la nobleza los habitaba.

Le Choiseul

Lo fabuloso de Le Choiseul es que rescata no uno, sino tres edificios construidos entre el siglo XV y el XVIII, cada uno con su nombre.  El primero es la Mansión del Ermitaño, que fuera casa de san Bartolo del Monte Carmelo, el fundador de la orden de las Carmelitas. El segundo es la Mansión del Duque, un espacio que le fue ofrecido a Étienne François, duque de Choiseul, título que le ofreció el rey Luis XV.

Por último, está la Casa del Boticario, hogar de Jehan Gastignon, herbalista de Carlos VII y Francisco I, quien creaba ungüentos para las damas de la corte.

Le Choiseul

La labor de restauración de las tres edificaciones es de Pierre Traversac, quien compró en 1985 la Mansión del Ermitaño y la rescató de volverse ruinas. Las 26 habitaciones y las cuatro suites se alojan entre los tres espacios, contando con vistas increíbles de la naturaleza, incluyendo el río Loira, uno de los pocos afluentes en Francia que aún siguen su cauce original.

Cada habitación habla del lujo de siglos pasados, donde destacan los estampados de colores vivos, el trabajo de carpintería bien cuidado y el uso de mármol. Aunque no es lo único por lo que el hotel es famoso, también lo es por su restaurante: Le 36. Aquí, el chef Mickael Renard respeta las estaciones y dentro de sus delicias encontrarás lubina salvaje cocinada con su piel acompañada de salsifí caramelizada y mejillones a la marinara; crumble de caracoles de Sainte-Maure de Touraine con berenjenas, espinacas y aceite de albahaca, y helado de mango con azafrán tostado, cremoso de chocolate, nueces y mousse de coco. Habitación desde $160 USD. le-choiseul.com

Le Choiseul

Este sábado 29 de abril se celebró el Malbec World Day en el Hotel Live Aqua, de la Ciudad de México, con la participación de más de 25 bodegas y una muestra gastronómica. Texto: Una Pérez Ruiz. 

La uva malbec es la gran superviviente: después de la helada de 1956 en Burdeos, comenzó a ser algo despreciada en Francia, pero resurgió cuando fue llevada a Argentina por Michel Pouget en 1852, y esta uva oscura y afrutada se enamoró de las alturas andinas.

malbec

La malbec se ha convertido en la uva emblemática de Argentina, primer productor mundial, por mucho, cerca de 40 mil hectáreas en 2014; el segundo lugar, Francia, cuenta con 5,300 hectáreas.

En la reciente celebración del Malbec World Day constatamos la potencia y plasticidad de esta uva, con la que se pueden elaborar no sólo tintos de alta gama como el aromático Gran Malbec Nina de Bodegas San Huberto y el aterciopelado Trivento Golden Reserva, sino también rosados como el fresco Tomero de Bodega Vistalba, y Nuri de Bodegas Alfredo Roca, de gran elegancia, y cosechas tardías como el de Susana Balbó que es excepcional.

malbec

Aparte de probar mezclas menos comunes, como la de pinot gris y syrah en el seductor A Rosé is a Rosé is a Rosé, de Luigi Bosca. Además, pudimos disfrutar de choripanes, pizzas y empanadas recién salidos de la parrilla y gelato artesanal de Italina, todo animado con música en vivoLa siguiente edición será muy esperada por los amantes de esta uva y del vino argentino en todas sus expresiones. malbecworldday.com

 

Tras pasar unas vacaciones en la Riviera Nayarit, Penny Davidi, chef y especialista culinaria del conocido canal estadounidense Food Network, se enamoró del destino y quiso hacer de su visita algo más trascendental. Para ello, ideó reunir a algunos de sus colegas, quienes tiempo después viajarían juntos para disfrutar de este idílico lugar junto a sus familias y amigos. Y para darle vida a Cuisine of the Sun, un festival gastronómico abierto al público que reúne los sabores de Nayarit con las propuestas de algunos de los chefs más conocidos de la televisión estadounidense.

¿Cuándo fue el festival?

El pasado 26 de abril, el festival celebró su segunda edición, teniendo como sede el hotel Villa La Estancia Beach Resort & Spa, el resort galardonado por la AAA con Cuatro Diamantes que cautivó a Penny Davidi desde la primera vez que se hospedó aquí.

En esta ocasión, el evento contó con la presencia de grandes personalidades de la escena gastronómica, como Cloyce Martin, quien a sus 15 años participa en el programa Man vs. Child: Chef Showdown; el famoso chef Gilles Epie, galardonado con dos estrellas Michelin. Y el rey del barbecue “Pat” Neely, así como los chefs Chris Kyler, Rahm Fama. Michele Ragussis, Martita Jara. Dakota Weiss y Davina Thomasula, nombrada como una de las mejores mixólogas de Nueva York.

Cuisine of the Sun

Los sabores de la Riviera Nayarit

También se hicieron presentes gracias a la participación de dos grandes embajadores. Por una parte, la chef Betty Vázquez, quién dio cátedra de su experiencia a través de degustaciones y clases magistrales. Y por otra, el mixólogo Israel Díaz, quién nos deleitó preparando exquisitos cocteles a la orilla del mar.

Para comenzar, los chefs ofrecieron una degustación de sus mejores platillos con el atardecer de la bahía como telón de fondo. Dos de nuestros favoritos fueron la jalea de langosta al mango de Chris Kyler. Y el pollo a la barbecue con la receta secreta de “Pat” Neely, todo acompañado de música de mariachi en vivo.

Cuisine of the Sun

Talleres, pláticas y desafíos en la cocina

A lo largo de tres días, fue posible asistir a las diferentes actividades que se llevaron a cabo en el marco del festival, tales como talleres, pláticas y desafíos de cocina a lado de los chefs. Sin embargo, nuestro momento favorito de la jornada fue cuando el Sol se escondía, ya que esto marcaba el comienzo de las cenas maridaje. Mismo que se ofrecían al interior del hotel.

La mayor sorpresa de la primera noche, sin duda, fue la participación del joven Cloyce Martin, quien preparó un suculento hamachi crudo con ensalada de col morada, el cual pudimos degustar con una copa de vino blanco chardonnay de Viñas del Vero.

Para cerrar con broche de oro

Asistimos a la cena de gala que se llevó a cabo en la playa de Villa La Estancia, un acontecimiento lleno de sabores exquisitos, entre los que destacaron el pastel de arroz con lenguado y mermelada de durazno de Martita Jara, el gazpacho de langosta de Dakota Weiss. La albóndiga de cordero con salsa tzatziki de Michele Ragussis y el refrescante coctel de guayaba, piña y ron de coco de Davina Thomasula. Que fue la manera perfecta de despedirnos del calor de la tarde y de este evento que promete regresar año con año a las playas de Riviera Nayarit. cuisineofthesun.villagroupresorts.com

Cuisine of the Sun

Más allá de un día de campo alrededor de la gastronomía, este festival consiguió reunir amigos, familia y productores de México a la mesa, para compartir ideas, opiniones y disfrutar. The Big Picnic en su primera edición, tuvo lugar el sábado 29 de abril en la explanada del restaurante B’ui Cocina de Campo. Todo en el Centro Hípico Otomí de San Miguel de Allende. Alrededor de pastos verdes y bajo un cielo despejado que sin duda, aportaron a esta gran experiencia.

La calidez del día nos dio la bienvenida junto a tres mentes geniales de la escena gastronómica mexicana: Benito Molina, Javier Plascencia y Dante Ferrero, “La vaca es mía, el atún es de él y la paella la hace Javier”, fue el eslogan del evento y la expectativa que se logró cultivar en el público.

The Big Picnic

 

 

 

Al llegar al lugar, las protagonistas fueron las dos vacas enteras de Dante Ferrero, terminándose de asar después de más de 24 horas a fuego directo; el espectáculo cautivó a todos e inspiró a tomar la mejor fotografía. El chef de origen argentino pero con espíritu norteño mexicano, es el único promoviendo a gran escala, el uso y consumo responsable de la carne. Su pasión por el insumo cárnico y su profundo conocimiento en el tema, lo convierten en una figura de alto impacto para el medio culinario a lo largo de todo el país.

Más tarde apareció en la escena Javier Plascencia, tijuanense reconocido por darle vida y riqueza a una cocina emergente, que había figurado como un lienzo en blanco, sin una tradición milenaria como la de otros estados, por mencionar Oaxaca o Chiapas. Al hablar con Plascencia y preguntarle por qué había decidido hacer paellas, comentó que fue una elección del comité organizador, por ser un plato que gusta a todos, que se presta a la ocasión y que combina insumos de ambos ecosistemas, mar y tierra a la vez.

The Big Picnic

Finalmente, el corte de listón dio inicio al festín, seguido por la demostración de Benito Molina y sus atunes de 45 kilogramos. Pescados majestuosos del océano mexicano que hicieron agradecer a quienes observábamos tres pares de manos y un cuchillo bien afilado cortando con máximo respeto y maestría cada atún. Mientras Molina fileteaba la carne de vivo color, Solange montaba un tiradito de atún que le hacía justicia a toda la labor detrás, acentuado por la simplicidad, su frescura y con un sabor a mar total. Así fue el primer platillo.

Platicando con Benito sobre Manzanilla, Ensenada y la cocina de Baja California, resaltó su amor por la pesca, la importancia de aprovechar los productos locales y temporales que ofrece la región, así como el futuro de su cocina con influencias mediterráneas: el mejor pescado del país, un aceite de oliva incomparable y un paisaje vitivinícola con mucho potencial. Sobre el hecho de ser una figura mediática, comentó que las responsabilidades son grandes pero que nunca dejaría de lado la cocina, “cocinero hasta el final”, comentó.

The Big Picnic

Plascencia no se despegó de las paelleras, añadía puñados de sal a la vez que probaba y removía por aquí y por allá. Acompañada con pan y una cerveza clara, la paella fue un éxito redondo. Y para concluir, había que dejar espacio para deleitar el paladar con la carne de Dante en su punto ideal. Cualquier parte de la vaca, de la cabeza al rabo a disposición del espectador, un manjar que no se ve y no se come todos los días.

La convivencia se completó con cervezas, vinos y mezcales junto a tortas de cochinita pibil y quesadillas, por si lo anterior no hubiera sido suficiente; y entre talento y baile, la fiesta concluyó con la música de los Rumberos de Massachusetts, para terminar de alegrar la puesta de sol de un día de campo diferente.

The Big Picnic

¿Puede un chef danés -aún habiendo comandado el mejor restaurante del mundo por cuatro años- cocinar buena comida mexicana?, ésta y otras preguntas cruzaron por la mente de muchos al saber que René Redzepi, chef de lo que fuera el restaurante Noma, en Copenhague, tendría un pop up en Tulum de abril a mayo durante siete semanas. Luego de abrir otros en Tokio y Sídney.

La polémica creció cuando dio a conocer el precio del menú de degustación de 15 tiempos más maridaje: $600 USD, más 16% de impuestos y 9% de servicio. ¿Era justo o este enamorado de México se había excedido?

Cinco meses después estaríamos abordando un avión para descubrir esta propuesta engalanada por la selva del Caribe mexicano. Al llegar, una pequeña placa, casi imperceptible para quien no fuera en búsqueda de este restaurante, anunciaba su ubicación. Adentro reinaba un ambiente casual, con la arena acariciando los pies y bellas mesas y sillas de madera bajo las estrellas.

El primer plato se trató de una piñuela con tamarindo cubierta de flor de cilantro. La piñuela es un fruto nativo de Yucatán, con un ligero gusto a piña, que solía usarse en las mesas mayas como botana, pero hoy se está perdiendo su uso doméstico. El segundo plato fue una almeja melón proveniente del mar de Cortés, cuyo tamaño alcanzaba los 10 centímetros y era carnosa, mezclada con una reducción de cítricos.

Noma

Aunque teníamos un mesero destinado para nuestra mesa, cada plato lo traía alguno de los cuatro a 12 cocineros dedicados al 100% solo en esa creación. De ahí que la cocina abierta fuera casi del mismo tamaño que la sala de comensales, de donde incesantemente se escuchaba: “sí chef” a una sola voz. En conjunto, entre meseros y cocineros, daban un total de 150 personas de diversas nacionalidades para atender a 140 comensales por noche. Gran parte de ellos fueron contratados desde Noma y traídos junto con su familia.

El tercer tiempo llegó con una chica italiana que nos presentó una deliciosa interpretación del salbute, cuya textura se asemejaba más a las papas soufle, con tomates secos, crema de rancho y chapulines. Seguido de un caldo frío de masa con lima y brotes de flores de la estación, entre ellas de calabaza.

Las siguientes dos creaciones rindieron honores a los frutas mexicanas: el coco tierno con caviar de esturión y el caldo de tamarindo con chile de árbol con carambola, mango ataulfo, piña, aguacate, jiotilla –una cactácea pequeñita nativa de Oaxaca- y caimito –primo del zapote, con un gusto amielado.

Ambos platos, fueron llevados a la mesa por Santiago Lastra, un joven cocinero, quien durante siete años radicó en Dinamarca. Durante ocho meses, fue el encargado de hacer contacto con los productores mexicanos e investigar los ingredientes más interesantes de nuestra gastronomía.

Noma

Luego, viajó 16 veces en tres meses junto a René Redzepi y otros investigadores para descubrirlos de viva voz, dando como resultado 600 productos seleccionados. A partir de ahí hicieron una nueva clasificación para integrar el menú, en el que muchos de los productores elegidos tienen sus cultivos en los traspatios de sus casas.

En este menú brilló el plátano manzano, cuyo sabor oscila entre los dos frutos que lo nombran, preparado en un ceviche aderezado con aceite de mamey y alga kelp, que funciona como un glutamato monosódico natural (sal sódica).

Luego llegaron, quizá las propuestas más fuertes de la noche, con el taco en hoja de chaya con ostiones de Bahía Falsa provenientes de San Quintín, cuyo sabor equilibraba a la perfección el gusto a mar y vegetal. La tostada de escamoles con hoja santa, habanero y verdolaga; así como el taco de cerdo pelón con tortillas de maíz recién molido acompañado de plátano al pastor, que fueron totalmente memorables.

Nadie pudo igualar la maestría para elaborar tortillas de las cocineras tradicionales de Yaxunah, por lo que sus fogones tuvieron un lugar en Noma Tulum. Otro dato interesante es que para confeccionar el menú, no utilizaron gas, en su lugar emplearon carbón y leña con métodos tradicionales mexicanos.

Noma

El clímax de la noche fueron el pulpo horneado en pibinal –horno de tierra con brasas de carbón-, cuya cocción fue perfecta, acompañado de un exquisito dzikilpak, una especie de pipián maya elaborado con tomates, habanero, calabaza y cilantro. Así como la hoja santa tostada y rellena de epazote tostado bañados en una reducción de callo de hacha y un mole que confeccionó la chef Rosio Sanchez, quien fuera sous chef de Noma, y luego abriera la taquería Hija de Sanchez en Copenhague. Sin duda, fue una combinación totalmente inesperada y excitante al paladar.

Mientras comíamos René Redzepi llegó a nuestra mesa, y a propósito de la investigación que realizó para este menú comentó: “El país es asombroso, para mí México es como una galaxia y cada ingrediente es una estrella”.

Noma

Para el final dulce recurrió a nuestro amado aguacate al que presentó asado y en un sorbete con aceite de semillas de mamey. El último plato fue espectacular: un chile mixe de Oaxaca relleno de helado de cacao.

Más allá de la polémica del precio del menú, la experiencia fue una mirada refrescante a los ingredientes mexicanos, con combinaciones muchas veces inesperadas. Brilló, además, la investigación, el respeto al producto y a las técnicas tradicionales, por lo que sin duda, es un buen recordatorio de lo que muchos chefs mexicanos ya están haciendo: estudiar y en sus menús poner en alto el nombre de nuestro país.

Noma

Finalmente para los extranjeros quienes en un peregrinaje gastronómico tras Redzepi vinieron o vendrán a nuestro país, resulta una tentadora invitación para descubrir más de la riqueza nacional y de por qué nuestra culinaria fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco desde 2010. Dónde. Noma Tulum, hasta el 28 de mayo de 2017. Costo por persona: $600 USD, más 16% de impuestos y 9% de servicio. noma.dk/mexico/

 

Coloridos, aromáticos y apetecibles, los blends de té son la mejor opción para quienes buscan iniciarse en el fascinante mundo de la camellia sinensis. Sí, querido lector, no todo son tés puros de altísima gama. Fotos: Escuela Mexicana de Té

Literalmente diseñados para encantar a los sentidos, los blends de té son mezclas de hojas y brotes de camellia sinensis con productos como flores, frutos, especias, hierbas, esencias… A diferencia de las tisanas, compuestas exclusivamente por hierbas, especias o frutas, los blends tienen una proporción de eso: Té.

blends

“¿Qué define a un buen blend de té? ¿qué sí y qué no se puede mezclar? ¿cuántas variedades existen?”. Vayamos paso por paso.

Los primeros blends de té surgieron en China como infusiones con fines medicinales. Básicamente, las hojas de camellia se mezclaban con flores como jazmín, crisantemos u osmantos. Con el paso del tiempo, se fueron adaptando con el propósito de deleitar sensorialmente.

Con la llegada del té a Occidente, en el siglo 17, los franceses comenzaron a incorporar todo tipo de esencias a las hojas de camellia; sin embargo, fueron los británicos quienes popularizaron su consumo. Ejemplos: vale mencionar el Earl Grey, uno de los más famosos blends alrededor del mundo, elaborado a partir de tés negros y esencia de bergamota, o el Prince of Wales, mezcla de hebras negras y verdes con casis.

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¿Qué hace a un blend bueno? Primero, su proporción de té. Una mezcla con menos del 60 por ciento de hojas o brotes de camellia sinensis bien podría ser una tisana (¿no?). Segundo, el respeto de las hebras base. La premisa de cualquier diseñador debe ser “preservar las características propias del té”. Tercero, la naturalidad de los ingredientes. La diferencia entre un blend elaborado con pétalos de jazmín y uno con “aroma y sabor jazmín” es notable. Haga la prueba y díganos cuál le gustó más.

¿Qué se puede mezclar? Todo, desde tés blancos hasta verdes, negros, oolong y pu-erh. Los tés blancos de gama media, por ejemplo, combinan muy bien con pétalos de rosas, frutas blancas, hojas de menta o loto. Los tés verdes con jazmín, osmantos, almendras, arroz tostado, cítricos, frutas tropicales y especias. La potencia gustativa del pu-erh puede suavizarse con crisantemos, jazmín, cítricos, jengibre y todo tipo de especias picantes. ¿El oolong?, los oxidados con especias y frutos secos, mientras que los verdes con cítricos y flores muy sutiles.

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Mención aparte merecen los tés negros, común denominador en los blends alrededor del mundo. La profundidad sensorial de éste permite añadir básicamente todo, desde flores y frutas, hasta nueces, caramelo, especias, cítricos… Uno de nuestros más notables estudiantes se atrevió a impregnar las hebras con bourbon whiskey; el resultado fue fabuloso.

Vamos a concluir apuntando a una palabra clave: Diversidad. Realmente, al hablar de blends de té, las posibilidades son infinitas. Cualquier persona, con una base técnica, es capaz de dar vida a atractivas mezclas. A ti, ¿qué se te ocurriría mezclar? escueladete.mx

La pizza es historia, anécdotas y una clara línea del tiempo en el paso de la humanidad. Este platillo, muestra cómo fueron los primeros usos del pan: una masa con levaduras y trigo, fermentada, aplanada y cocida a la leña, base de ingredientes representantes de una u otra cultura y de una u otra época. Apicio ya mencionaba “panes planos aliñados” en su escrito De re coquinaria. Italiana de origen pero popular en todo el globo, la pizza está en los favoritos de todos.

Por ello, te compartimos cinco rincones deliciosos, diferentes, raros y únicos en la Ciudad de México, todos dedicados a reinventar esta maravilla a su manera.

Perro Negro

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Con esencia rebelde y siguiendo las reglas del rock, en Perro Negro, se vive como si no hubiera un mañana, llevando todo al máximo y siempre desafiando lo establecido; el fin es marcar su propia historia. Crear, disfrutar y construir es el propósito detrás de estas pizzas, “las más rockeras del mundo”. De chilaquiles, de carnitas, de tacos de canasta, o la pizza con costra de queso… en ningún otro lugar las encontrarás. Tienen cinco sucursales entre la colonia Roma, Centro y la Del Valle. Dónde. Parque España 3 local 2, Roma Norte. pizzadelperronegro.com

Cancino

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Cocina italiana que va de lo rústico a lo creativo, siguiendo una línea de tradición. Ubicado en la Plaza Villa de Madrid, frente a la Fuente de Cibeles en la colonia Roma, se ha convertido en un hotspot que ha perdurado. El ambiente cálido y casual hace regresar una y otra vez; el menú respeta las recetas originales del Señor Cancino, que llegó de Italia hace 80 años. Las pizzas pueden pedirse de dos sabores, mitad y mitad, ya que es difícil decidir entre una y otra. Te recomendamos la de parmesano y espinaca, la de huitlacoche y queso Oaxaca, y la de cuatro quesos con uvas, acompañando con un vino ligero o una cerveza bien fría. Dónde. Plaza Villa de la Madrid 13, Roma.

Pixza

Además de toda la labor social detrás de esta nueva pizzería mexicana, sus sabores y combinaciones están llenas de genialidad. El hecho de ser la única que elabora la masa con maíz azul es, de entrada, su principal atractivo. Hechas con mucha pasión y con ingredientes mexicanos, estas pizzas han logrado conquistar poco a poco los paladares capitalinos, comunicando al mismo tiempo la importancia de ayudar a los demás a través de proyectos sustentables. Te recomendamos probar la Romántica, con cochinita pibil, cebollita morada y habanero. Dónde. Liverpool 162B, Juárez. Córdoba 234, Roma. pixza.mx

Rocco y Simona

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Un pequeño local en Polanco le hace honores a la elaboración tradicional de masa fina, orilla trenzada e ingredientes mediterráneos. Para los amantes de la pizza, es una visita obligada. Aquí encontrarás pizzas clásicas de pura calidad a manos de su chef irlandés Derek Beck, del horno de leña a la mesa. Te recomendamos probar la De La Nonna, con salami, tomate, mozzarella, aceitunas, orégano y chile, o la 14 St de mozzarella, salsa alfredo, alcachofa y espinaca. Dónde. Virgilio 8, Polanco.

Scimmia Legno Pizza

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Auténtica y divertida esta pizza rústica es una nueva propuesta de cocina italiana, la clave es su fogón de leña donde se conserva toda la tradición de su arte culinario, y detrás de él un joven pizzaiolo junto con un chef argentino, crean platillos únicos; te recomendamos probar la Marinera, la Bianco con papa, queso y jamón, y la Diabla Azteca con arrachera y salsa picante. Un concepto orgánico, joven y atractivo, que ha fascinado a los residentes cercanos para disfrutar por la tarde o por la noche de una pizza y buena compañía. Dónde. Álvaro Obregón 100, Roma.