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Con la mira puesta en el Mundial 2026, Querétaro se levanta como el refugio perfecto para los viajeros. Entre partido y partido, escapar a la segunda región vinícola más importante de México no es solo un plan, es una necesidad sensorial. En el corazón del país, el semidesierto ofrece una ruta de 600 hectáreas de vid y más de 300 etiquetas que demuestran por qué el vino mexicano está en su mejor momento. Toma nota de este road trip por la zona vinícola queretana. Fotos: Gabriel Núñez

Vámonos de road trip por Querétaro

Inicio y fin de la ruta: Ciudad de México – Valle de Colón.

Distancia a recorrer: alrededor de 345 kilómetros.

Qué verás en el camino: Viñedos, haciendas de los siglos XVI y XVIII, cavas subterráneas, fábricas de tabaco artesanal, praderas queseras y la imponente vista a la Peña de Bernal.

Inicio: CR Vinos, Tequisquiapan

 

Desde Ciudad de México se toma la Autopista 57 rumbo al corazón de Querétaro, dejando atrás el ritmo frenético de la capital para internarse en un territorio donde el paisaje comienza a transformarse en tonos ocres y cielos más amplios. El camino marca un cambio de frecuencia: menos asfalto gris, más horizonte abierto y la promesa de un terruño que se revela kilómetro a kilómetro.

A menos de tres horas de trayecto aparece el municipio de Tequisquiapan, la puerta de entrada a la región vinícola y epicentro del enoturismo en Querétaro. A 2,100 metros de altura, se encuentra CR Vinos, una bodega que convierte la vitivinicultura en una experiencia para los sentidos. En sus tres hectáreas de suelos volcánicos y clima templado, variedades como primitivo, cabernet, malbec y syrah crecen desafiando al semidesierto para expresar la mineralidad de la región a través de vinos jóvenes y vibrantes. IG: crvinosmx

Dónde comer

  • Cartinto House

En el restaurante de la bodega, el chef Óscar Herrera reinterpreta la cocina mexicana con ingredientes locales y toques contemporáneos. Entre sus imperdibles está el carpaccio de betabel asado o su lasaña artesanal.

Qué hacer

Únete a sus tours guiados que invitan a perderse entre las vides y conocer de cerca el desarrollo de la uva en un entorno desafiante. También puedes descubrir los secretos de su proceso de vinificación. Costo: desde $300 MXN.

2. Misión San Gil

 

Continuamos este road trip por Querétaro con el descenso por la carretera hacia San Juan del Río. El paisaje se detiene frente a los muros de lo que alguna vez fue una de las haciendas más importantes del siglo XVI dedicadas a la vida agrícola. Hoy, ese legado sobrevive en un complejo hotelero que logra algo difícil: que la arquitectura original conviva en armonía con jardines inmensos y espacios que, por su trazado, parecen pequeños barrios coloniales dentro del mismo recinto.

El hotel es un microcosmos de actividades que van desde lo deportivo, con sus canchas de tenis, basquetbol y voleibol, hasta la relajación absoluta en su alberca con bar. Además, la presencia de artesanos y proveedores locales durante los fines de semana fortalece ese vínculo con la comunidad. IG: hoteles_mision

Dónde comer

  • El Pueblito

Es el corazón gastronómico del lugar y está a cargo del chef Marcelo Molina. Su carta es un viaje que va desde platos tradicionales y antojitos locales hasta cortes y mariscos. Si tu visita coincide con el domingo, su brunch es un referente imperdible.

Dónde dormir

Con 134 habitaciones y áreas verdes con capacidad para recibir hasta mil personas, este hotel ofrece una inmersión total en la historia local. Habitaciones: desde $1,500 MXN.

Qué hacer

Explora sus plazas interiores y aprovecha las instalaciones recreativas; desde partidos de fútbol hasta sesiones de team building en sus jardines. No pierdas la oportunidad de conocer las piezas de los artesanos locales que suelen montar sus puestos en los pasillos de la hacienda.

3. Cava 57

 

A las afueras de San Juan del Río, el horizonte se dibuja con las 3.5 hectáreas de una bodega que, desde 2012, ha hecho del vino su razón de ser. Cava 57 cultiva ocho variedades de uva —cuatro tintas y cuatro blancas— que bajo el sol del semidesierto se transforman en etiquetas expresivas.

La experiencia en esta bodega es un viaje a través del tiempo y el proceso. Desde caminar entre los viñedos que dan origen a todo, hasta descender al silencio de su cava subterránea, cada paso está pensado para quienes buscan entender el alma del vino. IG: cava_57

Dónde comer

  • Terruño 57

Un restaurante que rinde un homenaje honesto al campo queretano. Su menú destaca por el uso de carnes locales y quesos regionales; no te vayas sin probar el chamorro al horno de leña o las innovadoras coles de Bruselas con hummus de chiltepín. IG: terruno_57

Qué hacer

Elige entre sus diversas opciones de tours (desde $250 MXN). Si buscas algo excepcional, el recorrido Wine Lover ($620 MXN) es un privilegio: incluye una degustación directa de un tanque de fermentación, permitiéndote saborear el vino en su estado más puro antes de convertirse en una etiqueta terminada.

4. Hacienda La Muralla

 

En este lugar, la historia sigue siendo el centro de la vida comunitaria. Al cruzar sus umbrales, la gran explanada, los corredores anchos y los edificios del casco mantienen la disposición original de 1700, época en la que fue fundada como una potencia agrícola que abastecía a toda la región.

Lo que hace única a esta parada es su autenticidad. Entre los espacios que permanecen activos destaca su iglesia, un punto de reunión que conserva la estrecha relación entre la hacienda y las familias que habitan sus alrededores. Es un lugar para vivir la experiencia desde adentro, tal como fue concebida hace siglos, caminando por patios donde el tiempo parece haberse detenido y donde la hospitalidad queretana se manifiesta en cada detalle. IG: haciendalamuralla

Dónde comer

En su restaurante, liderado por la cocinera María Silvia Cortés se enaltecen los ingredientes locales con preparaciones caseras que son la base de la identidad gastronómica de la zona. No te puedes perder la arrachera en salsa verde con esquites o el filete a los tres chiles al mezcal, platos que capturan la esencia del semidesierto.

Dónde dormir

Sus habitaciones respetan la arquitectura original y permiten pernoctar entre muros históricos. Habitaciones: desde $1,500 MXN.

Qué hacer

Dedica tiempo a recorrer el casco histórico y visitar la iglesia original. La verdadera magia es caminar sin prisa por sus patios y corredores, dejándote envolver por la atmósfera de una propiedad que ha visto pasar siglos y que aún hoy late con fuerza como el corazón de su comunidad.

5. Viñedos Donato

 

Este punto está en el Valle de Bernal, donde el horizonte está dominado por el tercer monolito más grande del mundo, la Peña de Bernal. Ahí se levanta Donato, una bodega joven que en apenas ocho años se ha consolidado como un espacio integral donde el vino, la gastronomía y el arte convergen. Sus 13 hectáreas de viñedos, adaptadas a la exigencia de los climas extremos y suelos minerales de Querétaro, son el preámbulo perfecto para descender a su cava tradicional de piedra.

Lo que hace vibrante a Donato es su vocación cultural y festiva. El lugar no solo es un centro de producción, sino un museo vivo que alberga una colección de máscaras, esculturas y pinturas que dotan de alma a la propiedad.

Dónde comer

  • Restaurante Donato

Especializado en cortes de carne de alta calidad, este espacio cuenta con una de las vistas más privilegiadas de la región. Es el sitio ideal para una comida pausada donde el paisaje del monolito y la cocina de fuego son los protagonistas. IG: restaurantedonatoqro

Qué hacer

Elige entre sus tours (desde $305 MXN) para descubrir el proceso vitivinícola desde la raíz. Sin embargo, la experiencia imperdible es la de encorchar o embotellar tu propio vino ($620 MXN), una actividad que te permite conectar directamente con el origen y llevarte a casa una pieza única y personalizada por ti mismo.

6. Parada en el camino: Real Fábrica de Tabaco

En medio de una ruta dominada por la vid y el fermento, el semidesierto queretano resguarda un secreto inesperado: Cházaro, la única fábrica de puros en todo México que abre sus puertas al público. Este espacio no es simplemente una línea de producción. Es un taller vivo donde el tiempo parece detenerse para honrar la historia del tabaco nacional, desde sus raíces prehispánicas y ceremoniales hasta la sofisticada tradición del puro artesanal que conocemos hoy.

La mística del lugar se personifica en Antonio «Toto» Pucheta, un maestro torcedor cuya destreza manual es un espectáculo en sí mismo. Ver sus manos dar forma a las hojas de tabaco es entender una pasión que ha pasado de generación en generación. Aquí se enseña que el puro no solo se fuma, se respira y se oxigena. Así, se revela un protocolo de cortado y encendido que transforma el consumo en un ritual de contemplación absoluta, ideal para complementar las tardes de este road trip por la zona vinícola queretana.

Qué hacer

La oferta de experiencias es fascinante (desde $250 MXN). Puedes optar por un recorrido histórico o elevar la apuesta con un taller para elaborar tu propio puro ($500 MXN). Además, realizan catas de maridaje donde el carácter del tabaco se encuentra con la estructura de los vinos queretanos, creando una sinergia sensorial única en la región. IG: chazarocigars

7. De Cote

 

Al adentrarse en Ezequiel Montes, la silueta de esta casa vinícola se impone como un estandarte de sofisticación. De Cote destaca por ser la propiedad que abrió brecha al introducir cepas europeas en tierras queretanas, consolidándose hoy como una de las más premiadas de todo el altiplano.

En sus 55 hectáreas conviven 20 variedades distintas bajo un concepto de producción integral: cada paso —desde el cuidado del racimo hasta el etiquetado final— sucede dentro de la propiedad, asegurando un control absoluto de la calidad. Su bodega es, además, una pieza de arte sustentable diseñada por el despacho Serrano Monjaraz. Fue edificada utilizando la misma tierra que fue extraída para crear su cava subterránea.

Dónde comer

La propuesta se divide en dos atmósferas: Planta Alta, un espacio de cocina mexicana contemporánea con una ejecución impecable; y el Bistro de Planta Baja, con un concepto más relajado y mesas pensadas para compartir al centro, siempre con el viñedo como telón de fondo. IG: decotemx

Qué hacer

La oferta de recorridos es amplia (desde $450 MXN), pero la joya de la corona es el tour El Arte del Gran Reserva ($1,950 MXN). Esta experiencia técnica permite catar etiquetas que han reposado hasta 24 meses en barrica, acompañadas de aceite de oliva de la casa y pan recién horneado. Es el momento ideal para descender a la cava y descubrir la complejidad de sus 23 etiquetas disponibles.

8. Hacienda Tovares

 

Al avanzar por los antiguos caminos del semidesierto, surge Hacienda Tovares, un bastión histórico que data de 1640. En sus orígenes, esta propiedad funcionó como una robusta finca agrícola y ganadera, clave para el abastecimiento de las comunidades locales. Tras una restauración meticulosa, la hacienda se ha transformado en un santuario de descanso que logra preservar su alma rústica sin renunciar al confort contemporáneo.

La experiencia trasciende el simple alojamiento para convertirse en un centro de vida rural activa. Es un lugar donde el silencio del campo se rompe solo por el trote de los caballos y donde cada rincón —desde los senderos internos hasta los patios señoriales— invita a explorar la riqueza histórica de Querétaro en un entorno de paz absoluta. haciendatovares.mx

Dónde comer

En su restaurante, la especialidad es la cocina queretana conventual. Esta propuesta es un viaje de sabor que rescata la fusión de técnicas españolas virreinales con ingredientes autóctonos del México antiguo.

Dónde dormir

La propiedad ofrece dos estilos: un hotel boutique con detalles rústicos para una estancia de lujo, y una hostería con cuartos compartidos para quienes prefieren el sentido de comunidad. Las habitaciones inician desde los $3,200 MXN. IG: haciendatovaresqro

Qué hacer

La hacienda ofrece un abanico de experiencias que conectan con la tradición ecuestre: desde paseos a caballo y románticos recorridos en carruaje, hasta actividades tan singulares como participar en el baño de un caballo.

9. Vinaltura

 

El trayecto nos conduce ahora al Valle de Colón, específicamente al poblado de Santa Rosa de Lima, donde la silueta de la Peña de Bernal custodia estos viñedos. Esta bodega, nacida en 2016, ha ganado prestigio gracias a su apuesta por las microfermentaciones: el uso de tanques pequeños que permiten trabajar cada varietal de forma individual y meticulosa. En sus 20 hectáreas, la experimentación es constante, dando como resultado una colección de más de 30 etiquetas que incluyen joyas vinícolas como un espumoso ancestral y un vino naranja.

En este espacio, diseñado para el descubrimiento, la vitivinicultura se entrelaza con la labor de otros artesanos de la tierra, como los apicultores de la zona. Así se crea un círculo de hospitalidad que celebra la biodiversidad queretana en cada copa y cada bocado. IG: vinaltura

Dónde comer

  • Envero

En este restaurante de cocina mexicana contemporánea, el chef Jorge Danin ha diseñado un menú estacional que es un tributo directo a los productores locales. IG: envero_cocina.de.vinedo

Qué hacer

La oferta de tours (desde $450 MXN) rompe con lo tradicional. Puedes explorar la propiedad a bordo de un London Bus original o participar en catas especializadas que integran miel local y quesos regionales para resaltar las notas de sus varietales. IG: vinaltura

10. Mo Kalli La Cava

 

El camino nos lleva a un balcón privilegiado sobre el paisaje queretano. Mo Kalli La Cava nació en 2020 como la evolución natural de un proyecto que ya era referente en la capital del estado, ahora trasladado al corazón del Valle de Colón para ofrecer una de las postales más memorables de la región.

Bajo la dirección del chef Miguel Ángel Nájera, este espacio se ha consolidado como un punto de encuentro donde la cocina internacional se nutre de la despensa local. Así, logra una propuesta que es, al mismo tiempo, sofisticada y profundamente acogedora.

Desde su terraza, el viento del semidesierto y la vista infinita del valle invitan a una sobremesa larga. Mientras que, en las profundidades de la propiedad, su cava subterránea resguarda una selección de etiquetas que dialogan con los viñedos vecinos.

Dónde comer

Desde pizzas artesanales, cortes y mariscos, hasta sus ya célebres chiles divorciados —rellenos de carne y queso, bañados en una dualidad de salsas verde y roja—. Para un picoteo más informal, las quesadillas con guacamole y los nachos con pico de gallo son ideales. Cheque promedio: $500 MXN.

Qué hacer

No dejes de visitar su cava subterránea. El proyecto ofrece recorridos y degustaciones guiadas que te permitirán entender la estrecha relación entre la gastronomía de la casa y la producción vitivinícola de la zona.

11. Rancho La Hondonada

 

El cierre de esta travesía en un road trip por Querétaro nos conduce a una propiedad donde el tiempo se mide en ciclos de maduración y el paisaje semidesértico dicta un compás más lento. Rancho La Hondonada es ese refugio donde la experiencia se construye alrededor del silencio del campo y la maestría detrás de su producción quesera.

Es un proyecto que ha sabido abrir sus puertas al viajero curioso sin sacrificar la intimidad de su vida rural, permitiendo una conexión honesta con los procesos que dan identidad a la región. IG: rancho_la_hondonada

Qué hacer

La inmersión total comienza en las áreas de cría y ordeña, donde es posible presenciar de primera mano el inicio de todo el proceso lácteo. El recorrido (desde $225 MXN) continúa descendiendo a su cava subterránea, un espacio de atmósfera controlada donde el tiempo se vuelve visible a través de las piezas en distintas etapas de añejamiento.

Al terminar este road trip por la zona vinícola de Querétaro te darás cuenta de que no se queda guardada en el cuentakilómetros ni en las coordenadas de un mapa. Se queda grabada como una experiencia que se vive a través del paladar y la historia. Es el aroma a roble y tierra mojada, el imponente perfil de la Peña de Bernal, el crujido del pan artesanal y esa sensación de que el tiempo, entre viñedos y haciendas que deciden marchar a su propio compás.

Si la magia del semidesierto te cautivó, anímate a seguir la ruta hacia la capital queretana, una ciudad cargada de historia. Aquí te damos los detalles para tu itinerario.

Haz realidad este road trip por Baja California: adquiere aquí tus boletos de avión.

Caminar descalzo todo el día y respirar sin prisa… En la Costa Maya, una región del Caribe mexicano famosa por su riqueza natural, existe un rincón que ha logrado mantener el ritmo pausado de los antiguos pueblos de pescadores. Se trata de Mahahual, Quintana Roo, el escape perfecto para huir del bullicio y conectar con una vibra mucho más natural y auténtica. Esta vez, enlistamos los atractivos imperdibles que hacen de este paraíso un sitio encantador. Fotos: Adobe Stock

Atractivos para enamorarse de Mahahual, Quintana Roo

 

Sin duda, es una de las grandes joyas del estado de Quintana Roo, México, ubicada en el sur del estado y dentro del municipio de Othón P. Blanco. Aquí el plan es descansar de verdad: las playas parecen albercas gigantes y la naturaleza se conserva intacta. Mahahual, Quintana Roo, ofrece el balance perfecto entre días de total relajación bajo las palmeras y aventuras inolvidables en el mar.

Banco Chinchorro

Mahahual Quintana Roo

Si te gusta el esnórquel o el buceo, este lugar tiene que estar en tu lista. A poca distancia de la costa de Mahahual, Quintana Roo, se encuentra Banco Chinchorro, el atolón coralino más grande de México, que forma parte de la segunda barrera de arrecifes más importante del mundo.

Al sumergirte en este lugar, te encontrarás con tortugas, rayas, peces de todos los colores y hasta barcos hundidos antiguos. Es una de las grandes joyas que hacen famoso a Mahahual a nivel internacional.

Playas tranquilas para pasar el día

Mahahual Quintana Roo

A diferencia de otros destinos del Caribe mexicano, las playas aquí tienen un oleaje bajísimo gracias a la barrera de coral, así que el agua es muy tranquila y templada, mientras que la arena es blanca y fina. En la orilla vas a encontrar varios clubes de playa de estilo rústico y eco-chic, donde puedes rentar un camastro, pedir unos tacos de pescado y pasar horas nadando sin preocuparte por nada más. Esta tranquilidad que se respira en las playas es otro de los grandes atractivos de Mahahual, Quintana Roo: desde Playa Mahahual hasta Playa Maya Chan o Playa Uvero.

Su faro y malecón

Mahahual Quintana Roo.

El corazón de Mahahual, Quintana Roo, se recorre a pie o en bicicleta. El malecón te lleva por un andador peatonal paralelo a la playa lleno de pequeños hoteles boutique, restaurantes locales y clubes de playa con mucha onda. Caminar por aquí por la tarde, con una bebida fría en la mano mientras disfrutas de la brisa marina, es el plan perfecto para entender el estilo de vida tan relajado que define a este destino. Por otro lado, el faro es el símbolo y punto de referencia para todos los que visitan Mahahual, Quintana Roo, y sus atractivos. Además de ser un gran spot fotográfico, es, sin duda, el mejor lugar para ver el amanecer y cerrar con broche de oro la experiencia en este rincón mágico de México.

Preservar Mahahual

 

La gran noticia para quienes amamos la autenticidad y atractivos de Mahahual, Quintana Roo, es que mantendrá su esencia intacta. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) confirmó de manera oficial que no se aprobará el proyecto turístico de cruceros «Perfect Day».

Esta decisión frena el desarrollo masivo en la zona con el objetivo de proteger la segunda barrera de coral más grande del mundo y los ecosistemas locales, asegurando que los atractivos de Mahahual sigan siendo el refugio natural, relajado y de bajo impacto que tanto se disfruta.

El Caribe relajado y auténtico que muchos buscamos todavía existe. Ahora que ya apuntaste cuáles son los atractivos imperdibles de Mahahual, Quintana Roo, deja de posponer esas vacaciones y reserva tu escapada para descubrir este hermoso destino.

Hay historias que no caben en una copa, pero aun así hallan la forma de respirarse entre aromas de barrica, fruta madura y tierra húmeda. Los vinos de California llevan décadas construyéndose mediante las miles de manos mexicanas que han trabajado la vid hasta convertir ese oficio en herencia. Esta historia sale hoy a escena gracias a Mexican Hands on California Wines, una iniciativa de California Wines Institute para mirar el vino como resultado de migraciones, memoria familiar y trabajo compartido entre México y California. Este relato  habla de generaciones enteras que crecieron entre viñedos y que hoy forman parte esencial de la industria vitivinícola más influyente de Estados Unidos. Fotos: cortesía.

Las manos detrás de los vinos de California

Durante años, la presencia mexicana en la industria de los vinos de California fue invisible para el consumidor promedio. Hasta un 75% de la fuerza laboral del campo en California carece de estatus migratorio regular. Por ello, las recientes redadas migratorias han provocado ausentismo, retrasos en cosechas y pérdidas millonarias para productores y bodegas en regiones como Napa y Sonoma.

Por esta razón es importante conocer las historias detrás de muchas etiquetas icónicas profundamente ligadas a México. Una de ellas es la de Gustavo Brambila, originario de Jalisco y considerado uno de los primeros enólogos mexicoamericanos graduados en Ciencias de la Fermentación por UC Davis. Su bodega Gustavo Wine ayudó a consolidar la reputación internacional de Napa Valley y abrió camino para nuevas generaciones de productores latinos.

También destaca Amelia Morán Ceja, cofundadora de Ceja Vineyards, quien pasó de trabajar en los viñedo cuando era adolescente a convertirse en figura clave dentro de los vinos de California. A estos dos personajes se suma Rolando Herrera, nacido en Michoacán y fundador de Mi Sueño Winery. Su camino inició en la construcción de muros de piedra antes de convertirse en uno de los nombres más respetados de Napa.

Mexican Hands on California Wines pone el foco en las trayectorias de nuestros paisanos: viticultores, trabajadores de campo, enólogos, propietarios y responsables de bodega que durante décadas han sostenido la industria desde la discreción. Lo interesante es cómo destaca una cultura vinícola donde las raíces mexicanas se integran con el paisaje californiano.

El vino de California habla de México

El lanzamiento oficial de esta iniciativa se realizó en Casa Sadi, en CDMX. Una cena maridaje funcionó como una especie de traducción emocional entre cocina y vino. Cada plato parecía narrar una frontera que no divide, sino que adopta ingredientes, técnicas y memorias comunes.

Los chefs invitados, Alex Cabral de Xúxú e Israel Montero de Siembra & St. Jacques, diseñaron un menú de sabores directos, precisos y profundamente mexicanos. A su lado, los sommeliers Adriana Zazueta y Sergio González construyeron un recorrido enológico para maridar etiquetas californianas con ingredientes como pipián, chile meco, pulpo, col quemada y queso cotija.

La velada comenzó con un coctel, mini tostadas de atún con pipián de venas y sopecitos de frijoles negros con camarón seco. En copa se sirvió Pine Ridge Chenin Blanc & Viognier. Más tarde, apareció el Aveta Sauvignon Blanc de Stag’s Leap Wine Cellars junto a un tlacoyo de albejón y pulpo.

EL siguiente plato fue el chicharrón con carpaccio de res, alcaparras y mayonesa de chiles güeros, maridado con el J. Lohr “Riverstone” Chardonnay de Monterey. Finalmente, el Pahlmeyer Proprietary Red tomó la mesa junto a un cordero en salsa borracha con col quemada y queso cotija. Así se confirmó por qué los grandes vinos de California encuentran afinidad natural con la cocina mexicana contemporánea.

El vino como puente

 

Mexican Hands on California Wines reúne chefs, sommeliers y productores, mientras resignifica la conversación en torno a los vinos de California. Durante mucho tiempo, la narrativa privilegió las marcas, las bodegas y el prestigio comercial; ahora, la atención se desplaza a las personas que sostienen la industria con experiencia y conocimiento heredados.

Reconocer la dignidad, seguridad y derechos de los migrantes indocumentados es un acto de justicia. Detrás de cada copa existe una historia de migración y trabajo que, generación tras generación, han cultivado mucho más que viñedos: han construido identidad.

Si quieres saber más sobre estos peculiares producciones, no te pierdas: ¿Qué hace especiales a los vinos de California?

En una ciudad donde constantemente abren nuevos restaurantes, pocas experiencias logran hacer que volvamos a mirar un platillo tan cotidiano como el taco con ojos completamente distintos. Eso es justamente lo que está pasando con el nuevo Taco Omakase de Mestiza Polanco. Es una experiencia de siete tiempos donde distintos chefs reinterpretan uno de los mayores símbolos de la gastronomía mexicana desde la creatividad, la técnica y el sabor. El resultado no solo celebra al taco; también convierte cada bocado en una forma distinta de recorrer México. Fotos: Cortesía

Taco Omakase, una experiencia de siete tiempos

El concepto detrás del Taco Omakase parte de una idea sencilla, pero poderosa: tomar uno de los platillos más representativos de México y llevarlo a un formato donde cada taco cuenta una historia. Para lograrlo, Mestiza Polanco reunió a siete chefs con trayectorias, estilos y referencias completamente diferentes. Así se logró una experiencia donde la cocina mexicana se cruza con técnicas internacionales, ingredientes inesperados y mucha personalidad.

Además, lo interesante del Taco Omakase es que logra sentirse sofisticado sin perder cercanía. No hay pretensión en la experiencia. Más bien, existe esa sensación de descubrir algo familiar desde otra perspectiva.

Los 7 chefs detrás del Taco Omakase

Uno de los mayores aciertos de esta experiencia en Mestiza Polanco es justamente la diversidad de propuestas. Cada chef interpreta el taco desde su propia historia, logrando que cada tiempo tenga identidad propia.

El recorrido inicia con Sean Grundey y su taco Cielito Lindo, preparado con short rib cocinado a baja temperatura, crema de aguacate y maíz frito triturado. Después aparece Christian Delgado, chef ejecutivo de Mestiza Polanco, con una propuesta de carnitas de atún aleta azul sobre tortilla de maíz azul y mousse de aguacate.

Enid Vélez apuesta por una papada de cerdo glaseada con chiles y piloncillo que encuentra equilibrio con hierbas frescas y echalote crunchy. Mientras tanto, Alejandro Cuatepotzo rompe cualquier idea clásica del campechano con una mezcla de chistorra, camarón, queso asadero y chicharrón crujiente.

El menú sigue con el taco de res con mole de café de olla de Rodrigo Sánchez (del restaurante Sendero), probablemente uno de los más complejos de toda la experiencia. Y continúa con Alejandro del Águila (de Luzia), quien lleva los sabores del mar a la mesa con camarón y pulpo zarandeados, costra de queso y salsa martajada.

Finalmente, Vicente Torres cierra el recorrido con un taco de lengua cocinada lentamente por más de seis horas, acompañado de mole almendrado, mousse de berenjena y tortilla con hoja santa incrustada.

El lado más creativo del taco mexicano llega a Polanco

Parte del encanto del Taco Omakase está en que ningún taco se parece al anterior. La experiencia avanza como una conversación entre chefs, ingredientes y distintas maneras de entender la cocina mexicana contemporánea. Hay técnica, sí, pero también mucho sabor y una clara intención de rendir homenaje sin intentar disfrazar algo que no es.

Este Taco Omakase estará disponible durante todo mayo en Mestiza Polanco. La experiencia incluye siete tacos y postre por $1,250 pesos por persona, y las bebidas son aparte. Los lugares son limitados y las reservaciones se realizan a través de Open Table. Al final, pocas cosas representan tanto a México como un buen taco… y aquí, cada chef encuentra una forma distinta de reinterpretarlo.

 

Si eres de los que nunca le dicen que no a un buen taco, te compartimos una guía con taquerías en CDMX

Mucho antes de que palabras como sostenibilidad, producto local o cocina consciente dominaran las conversaciones gastronómicas, Carlo Petrini ya advertía que algo se estaba perdiendo en la mesa. El fundador de Slow Food no solo cambió la manera de hablar de comida: transformó para siempre la relación entre gastronomía, territorio y cultura alimentaria. Hoy, nos enfrentamos a la lamentable noticia del fallecimiento de este visionario y activista de la gastronomía. Descanse en Paz. Fotos: Cortesía

Carlo Petrini y el legado de Slow Food

La noticia de la muerte de Carlo Petrini, ocurrida este 21 de mayo en Italia a los 76 años, ha sacudido al mundo gastronómico. Más allá de la noticia, su legado obliga a mirar hacia atrás y entender por qué Slow Food cambió para siempre la forma en que hoy nos relacionamos con la comida.

Nacido en la región italiana de Piamonte, Carlo Petrini defendió durante décadas la importancia de proteger ingredientes locales, productores y tradiciones culinarias. En 1986 fundó Slow Food como respuesta a la industrialización alimentaria y a la pérdida de identidad en las cocinas del mundo.

Con el tiempo, Slow Food se convirtió en un movimiento global presente en más de 160 países y en una de las iniciativas más influyentes de la gastronomía contemporánea. Bajo la idea de una comida “buena, limpia y justa”, Carlo Petrini transformó la conversación sobre sostenibilidad, biodiversidad y cultura alimentaria mucho antes de que se volvieran tendencia.

¿Por qué Carlo Petrini cambió la gastronomía?

Aunque muchas veces se entendió como un movimiento contra la comida rápida, Slow Food iba mucho más allá. Carlo Petrini defendía la biodiversidad, las economías locales y las tradiciones culinarias que estaban desapareciendo frente a la industrialización alimentaria.

Uno de sus proyectos más importantes fue Terra Madre, una red internacional que reunió productores, cocineros, agricultores y comunidades alimentarias de distintos países para compartir conocimientos y proteger ingredientes en riesgo de desaparecer. También impulsó el Arca del Gusto, iniciativa dedicada a preservar productos tradicionales amenazados por la producción masiva.

La influencia de Carlo Petrini también llegó a México. En nuestro país, muchas de las ideas de Slow Food encontraron eco en cocineras tradicionales, productores y chefs comprometidos con la defensa de ingredientes locales y cocinas regionales.

Una filosofía que sigue más viva que nunca

Su mayor aportación fue recordarle al mundo que detrás de cada plato existen personas, territorio, memoria y cultura. Por eso, el legado de Slow Food sigue más vigente que nunca dentro de la gastronomía contemporánea.

Quizá por eso, una de sus frases más recordadas continúa resonando hoy con tanta fuerza: “Quien siembra utopías, cosecha realidades”. Y pocas figuras sembraron tanto dentro de la cultura alimentaria global como Carlo Petrini. Honor a su memoria.

 

En esta nota te contamos qué es el terroir y por qué el entorno puede definir el sabor de cada bebida.

En el mundo hay destinos que no necesitan ocupar grandes extensiones para dejar huella. Basta con mirar algunos de los países más pequeños para entender que el tamaño no define la experiencia: son lugares donde la historia, la cultura y la vida cotidiana conviven en pocos kilómetros. Son territorios que concentran todo lo que hace interesante a un destino, pero en una escala mucho más fácil de recorrer. Fotos: Adobe Stock.

No hace falta un gran territorio para encontrar destinos con identidad propia.

Un recorrido por los países más pequeños del mundo

Ciudad del Vaticano

 

Este es el país más pequeño del mundo, se encuentra dentro de Roma y es el lugar más importante para la Iglesia Católica a nivel global. Su funcionamiento está ligado a la religión, el arte y la diplomacia, en un territorio que se recorre caminando en pocos minutos. La Plaza de San Pedro reúne visitantes de todo el mundo, mientras la Basílica concentra siglos de historia arquitectónica y religiosa. En su interior, los Museos Vaticanos resguardan una de las colecciones de arte más importantes del planeta, donde el renacimiento se siente particularmente vivo. 

La Capilla Sixtina es quizá su espacio más reconocido, tanto por su valor artístico como simbólico. Aunque es diminuto en extensión, la influencia cultural y espiritual de Ciudad del Vaticano trasciende fronteras. Por eso siempre encabeza cualquier conversación sobre los países más pequeños.

Países más pequeños del mundo

Mónaco

 

Mónaco es un principado en la Costa Azul y el segundo país más pequeño del mundo, donde el lujo forma parte del paisaje cotidiano. Montecarlo concentra su lado más conocido, con los casinos como referencia principal y eventos internacionales como el Gran Premio de Fórmula 1. El Palacio del Príncipe sigue siendo una visita clave para entender su historia y la vida institucional que aún se mantiene activa.

En Monaco-Ville, también llamado Le Rocher, las calles son más tranquilas y ofrecen vistas directas al Mediterráneo. El puerto, lleno de yates, refuerza su identidad ligada a la sofisticación y al estilo de vida exclusivo. A pesar de su escala reducida entre los países más pequeños, su arquitectura mezcla modernidad con edificios históricos perfectamente conservados.

Mónaco.

San Marino

 

San Marino se mantiene como una de las repúblicas más antiguas del mundo, además de ser uno de los países más pequeños, rodeada completamente por Italia y asentada sobre el Monte Titano. Desde su ubicación elevada, el paisaje se extiende hacia el valle y las regiones italianas que la rodean. Su centro histórico conserva una estética medieval que se ha mantenido prácticamente intacta con el paso del tiempo. Las tres torres que dominan su silueta funcionan como símbolo de independencia y memoria histórica. 

A lo largo de los siglos ha logrado preservar su autonomía política, algo poco común en Europa. Hoy, su ritmo tranquilo convive con una fuerte identidad cultural. Es uno de los países más pequeños donde el pasado sigue muy presente en la vida cotidiana.

San Marino.

Liechtenstein

 

Entre Suiza y Austria, Liechtenstein aparece como uno de los países más pequeños, entre un principado alpino donde la vida se desarrolla alrededor de las montañas y un ritmo muy tranquilo. Vaduz, su capital, combina arquitectura moderna con tradiciones europeas que siguen muy presentes en el día a día. El castillo que domina la ciudad no solo es un símbolo del país, también es la residencia de la familia real. Sus paisajes naturales marcan el ritmo del territorio, con rutas de senderismo y estaciones de esquí.

A pesar de su tamaño, es uno de los centros financieros más estables del mundo. La vida aquí transcurre con una sensación de calma constante, muy ligada a la naturaleza. Es uno de los países más pequeños, donde la vida urbana y el entorno natural conviven de forma muy equilibrada.

Liechtenstein.

Nauru

 

En el Pacífico Central, Nauru es una isla casi circular que destaca por lo aislada que está dentro del océano, lejos de las rutas más transitadas. Su historia reciente estuvo marcada por la explotación de fosfatos, una actividad que transformó gran parte de su superficie. Hoy el paisaje combina zonas áridas con pequeñas áreas habitadas donde la vida avanza con mucha calma. No tiene una capital oficial como tal, lo que refuerza su carácter poco convencional dentro del mapa mundial. 

La vida cotidiana está muy ligada al mar, tanto por cercanía como por necesidad. Los recursos son limitados y eso se nota en la forma en que se organiza la vida diaria. Es uno de los países más pequeños, pero también más remotos y menos conocidos del planeta.

Nauru.

Los países más pequeños demuestran que no hace falta un gran territorio para encontrar destinos con identidad propia, historia y razones reales para incluirlos en un itinerario.

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Tras el éxito de las ya conocidas Cenas Históricas, comienza a escribirse un nuevo capítulo que hace de la  conversación algo más íntimo, cercano y profundamente humano. Así nació Historias de la historia, una experiencia curada por Food and Travel México, donde los grandes acontecimientos del mundo se entienden no sólo desde los libros, sino desde la voz de quienes estuvieron ahí. Te compartimos todos los detalles. Fotos: Gabriel Núñez. 

La primera edición de Historias de la historia se realizó en Casa Cent’anni, espacio cultural, gastronómico y sensorial que abrió sus puertas para un conversatorio guiado por Pedro Fernández junto a Alberto Peláez, ex corresponsal de guerra de Televisa. Él fue quien llevó a los asistentes hasta el corazón de la antigua Yugoslavia y las heridas que marcaron los años noventa.

“Arrancamos, de la mano de Pedro Fernández, Historias de la historia, una nueva experiencia donde la gastronomía y la historia se encuentran, pero ahora contada por aquellos que han sido parte de esos acontecimientos”, compartió Raúl Sayrols, CEO de Food and Travel México, durante la bienvenida de esta primera velada.

Historias de la historia, la Yugoslavia de los 90

La noche comenzó con dos refrescantes welcome drink: Mineral Volcán con Tequila Arette Suave Blanco,  ginger beer y slice de pepino, y Bruxo Tonic, un coctel con mezcal Bruxo 1, jengibre, limón verde, dash de jarabe natural y agua tónica.

Mientras tanto, sobre las mesas comenzaron a servirse dos etiquetas L.A. Cetto, la casa vitivinícola más grande y galardonada de México: Fumé Blanc, un sauvignon blanc floral y cítrico de Valle de Guadalupe, y Concordia, un tinto de notas especiadas, frutales y un ligero toque mentolado.

Pedro Fernández, historiador, tomó primero la palabra para explicar algo fundamental: la guerra de Yugoslavia no podía entenderse sin recorrer siglos de tensiones políticas, religiosas y culturales. Con mapas e imágenes proyectadas, fue trazando el origen de los pueblos eslavos del sur, las diferencias entre croatas, serbios y bosnios, así como la influencia del Imperio Otomano y del centro de Europa sobre la región.

Más que una clase de historia, la conversación se sintió como una guía necesaria para comprender por qué un mismo territorio podía contener identidades tan distintas. Pedro explicó cómo los croatas miraban históricamente hacia Europa central y el catolicismo, mientras los serbios desarrollaban una identidad ortodoxa influenciada por Bizancio y el Imperio Otomano. También abordó la complejidad étnica de Bosnia y cómo Yugoslavia terminó convirtiéndose en un país difícil de mantener unido incluso desde su creación tras la Primera Guerra Mundial.

Una guerra imposible de olvidar en voz de Alberto Peláez

 

Pero el tono cambió por completo cuando Alberto Peláez  comenzó a relatar sus experiencias. “Los periodistas tenemos incontinencia verbal”, dijo entre risas, antes de llevar a la audiencia a 1991, el año en que llegó a la antigua Yugoslavia casi por accidente. Estaba en México junto a Jacobo Zabludovsky cuando un corresponsal pidió ayuda desde Liubliana, capital de Eslovenia. Alberto Peláez levantó la mano para ir sin imaginar que aquella decisión marcaría su carrera para siempre.

Uno de los relatos más impactantes de la noche fue el de la llamada guerra de las carreteras, una disputa por la autopista que conectaba Liubliana, Zagreb y Belgrado. Aquella vía estratégica se convirtió en escenario de bombardeos, francotiradores y enfrentamientos directos entre croatas y serbios.

El periodista Alberto Peláez recordó cómo, junto al equipo de Televisa, quedó atrapado muy cerca de dos tanques eslovenos cuando comenzaron los disparos. Una explosión impactó uno de los vehículos y lanzó por los aires a dos soldados de apenas 18 años. “Uno quedó completamente calcinado y el otro parecía un muñeco desarticulado”, narró ante una sala en absoluto silencio.

Sin embargo, el momento más estremecedor llegó con una historia ocurrida en Osijek, ciudad croata cercana a Serbia. Alberto recordó cómo una mañana observaba, junto a su camarógrafo, a un grupo de civiles intentando cruzar una calle vigilada por francotiradores.

Entre ellos iba una joven pelirroja de ojos verdes que describió como “la mujer más hermosa” que había visto jamás.

Todos avanzaban lentamente mientras miraban hacia arriba buscando al tirador oculto. Cada paso era una apuesta por la vida. Cuando estaban a punto de llegar al otro lado, sonaron dos disparos. La mujer cayó frente a él. Intentaron acercarse para ayudarla, pero comenzaron a dispararles también a ellos. El cuerpo quedó tendido durante varios minutos sin que nadie pudiera acercarse. Ese recuerdo, confesó, sigue acompañándolo décadas después.

Una noche entre memorias

 

Ahí fue donde Historias de la historia encontró su verdadera fuerza: transformar la historia en algo profundamente humano. Porque detrás de las guerras existen nombres, miradas y memorias imposibles de borrar.

La velada continuó con una propuesta finger food donde destacaron los camarones empanizados de Freshbox con aderezo de mango; la brusqueta de espinaca con alcachofa y zest de trufa negra fresca de verano de Gourmanité; además de brochetas capresse, brochetas de champiñones y paninni de carnes frías.

Al terminar la noche quedó claro que Historias de la historia no busca únicamente explicar acontecimientos del pasado. Busca reunir a las personas alrededor de una mesa para escuchar aquello que rara vez aparece en los libros: las emociones, contradicciones y heridas de quienes estuvieron ahí.

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Si eres de los que disfrutan combinar viajes con emociones únicas, los tours desde Monterrey se han convertido en la opción perfecta para explorar la región antes o después de vivir la emoción del Mundial 2026. Desde senderismo hasta aventuras extremas, cada recorrido revela una forma distinta de conectar con la naturaleza y descubrir rincones sorprendentes de Nuevo León que van mucho más allá de la ciudad. Fotos: Cortesía

Tours desde Monterrey

Tours desde Monterrey para aprovechar al máximo tu visita

Senderismo por el Parque Natural La Estanzuela

Si quieres salir un rato del ritmo de Monterrey sin alejarte demasiado, este senderismo por La Estanzuela es de esas experiencias que fluyen solas. El recorrido se hace en un grupo reducido y acompañado por guía, lo que permite ir entendiendo mejor el entorno mientras avanzas entre veredas rodeadas de vegetación. A lo largo del camino aparecen pequeñas cascadas y pozas naturales que hacen el recorrido mucho más agradable, sobre todo en días calurosos. 

No es una ruta exigente, pero sí lo suficientemente activa para sentir que realmente exploraste. Además, el transporte está contemplado, lo que lo hace mucho más práctico. Dentro de los tours desde Monterrey, este es una opción ideal. Costo: $1,875 MXN. Puedes reservar aquí

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Excursión a Cuatro Ciénegas

Este es uno de los tours desde Monterrey ideales para quienes quieren salir de la ciudad y descubrir un destino completamente distinto en un solo día. La experiencia comienza con un desayuno en un restaurante local, sumando un primer acercamiento a la gastronomía de la región. Después, el recorrido se centra en el área natural protegida de Cuatro Ciénegas, visitando lugares como la Poza Azul, las Dunas de Yeso y las Minas de Mármol. Cada uno de estos puntos ofrece paisajes muy distintos entre sí, lo que mantiene el interés durante todo el recorrido.  

Más adelante, el tour incluye tiempo libre en el río San Marcos, donde puedes recorrerlo en kayak, probar paddle surf o simplemente nadar en sus aguas. Costo: $3,870 MXN. Puedes reservar aquí

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Excursión a las termas de San Joaquín

Si lo que buscas es bajar el ritmo, las termas de San Joaquín ofrecen una pausa necesaria en medio de montañas. El recorrido conduce a albercas naturales de aguas termales, conocidas por sus propiedades relajantes y terapéuticas. A diferencia de otros planes, aquí la experiencia gira alrededor de relajarse. 

Durante la visita se comparte información sobre el origen de estas aguas y su valor en la región. Después, el recorrido sigue hacia Icamole y García, donde puedes caminar con calma y conocer un poco del ambiente local. También hay tiempo libre para comer antes de regresar. Dentro de los tours desde Monterrey, este se posiciona como una gran opción para quienes buscan una experiencia enfocada en el bienestar y la desconexión. Costo: $1,870 MXN. Puedes reservar aquí. 

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Barranquismo en el cañón de Matacanes

Este es uno de esos tours desde Monterrey que llevan el cañonismo a otro nivel y que se convierte en una de las experiencias más intensas de la región. Considerado uno de los mejores cañones acuáticos del mundo, aquí te espera un recorrido de alrededor de 20 kilómetros, gran parte dentro del río. A lo largo de la ruta vas atravesando cuevas, ríos subterráneos y cascadas, algunas que se convierten en saltos o toboganes naturales. La experiencia también incluye descensos en rápel de hasta 27 metros, que elevan la adrenalina en momentos clave.

Todo sucede dentro de un entorno que se siente como un parque acuático natural, pero en su versión más salvaje. La duración va de 8 a 10 horas, por lo que sí requiere buena condición física y disposición para el reto. Costo: $1,870MXN. Puedes reservar aquí.

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Nido de los Aguiluchos

El Nido de los Aguiluchos es una ruta pensada para quienes quieren algo más que una caminata en la montaña. El recorrido se desarrolla en La Huasteca, avanzando entre formaciones rocosas que exigen atención en cada paso. A lo largo del camino hay tramos donde necesitas usar manos y moverte con cuidado, lo que mantiene la experiencia activa. Uno de los momentos clave son sus tres rápeles, que alcanzan hasta 60 metros de altura. 

Desde distintos puntos, las vistas se abren hacia la sierra y la ciudad, creando contrastes muy marcados. Dentro de los tours desde Monterrey, este destaca por lo dinámico de su recorrido. Costo: $1,200 MXN. Puedes reservar aquí

Tours desde Monterrey

Desde planes tranquilos hasta experiencias con más adrenalina, los tours desde Monterrey son una gran forma de complementar un viaje por el Mundial 2026. Más allá de los estadios, estos recorridos te llevan a descubrir paisajes y experiencias que no siempre están en el radar. Cada opción aporta algo distinto, ya sea naturaleza, aventura o simplemente un buen momento fuera de la ciudad. Son planes que se adaptan al ritmo que quieras darle a tu viaje. Al final, no solo se vive en sus partidos, también en todo lo que puedes explorar alrededor.

 

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Si una de tus mayores ilusiones es viajar a Corea del Sur, tanto para vivir tu propio K-drama, como para recorrer los lugares más emblemáticos, estás en la nota correcta. Para ayudarte a hacerlo realidad, te compartimos esta guía completa con todo lo que necesitas saber para ingresar al país y los mejores tips. ¡Toma nota! / Fotos: Cortesía.

¿Cómo es la cultura coreana?

Aunque pueda parecer descabellado por la distancia que nos separa, los coreanos y mexicanos tenemos mucho en común: ambas culturas son amigables, disfrutan la comida picante, les gusta la cerveza y también la fiesta.

Quizá por eso cada vez más mexicanos entre 20 y 65 años están interesados en conocer la tierra de BTS. Para que te des una idea, el año pasado, según datos de la Organización de Turismo de Corea, cerca de 100 mil viajeros mexicanos ingresaron al país, una cifra histórica se prevé siga subiendo. ¿Seguimos con más datos importantes de esta guía completa para visitar Corea del Sur?

¿Qué necesito saber para viajar a Corea del Sur?

Una de las primeras cosas que debes considerar es que, si eres mexicano, no necesitas visa ni el permiso K-ETA, ya que fue suspendido desde diciembre de 2024 y hasta el 31 de diciembre de 2026. Aun así, tu pasaporte debe tener una vigencia mínima de seis meses antes de su expiración.

No te preocupes por el idioma, no es un obstáculo. Gracias a las aplicaciones de traducción o celulares con inteligencia artificial que traducen en tiempo real, podrás comunicarte sin problemas. Si tu mayor miedo es no hablar el idioma, puedes dejarlo atrás: varias personas estarán dispuestas a ayudarte si te ven perdido.

¿Cuál es la mejor temporada para viajar a Corea del Sur?

 

Se recomiendan dos momentos del año: cuando florecen los cerezos, entre marzo y principios de abril, y durante el otoño, cuando los paisajes se tiñen de colores sin que el clima sea extremo.

Para que aproveches mejor tu estancia, los expertos aconsejan no llevar efectivo desde tu país, ya que las comisiones en los cajeros coreanos para disponer de efectivo son bajas. Tampoco te preocupes por el bloqueador solar, porque allá encontrarás muchas opciones para cuidar tu piel (¡son famosos por su skincare!). Y si buscas un recuerdo original, llévate un ventilador de mano, hay muchos diseños kawaii. Además, hay muchas novedades. Por ejemplo, la INSPIRE Arena, con capacidad para 15 mil personas, es un espacio ideal para disfrutar conciertos de k-pop con una conexión única con la cultura musical del país.

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Precios para viajar a Corea del Sur desde México

 

Sobre los vuelos, en temporada baja puedes encontrar boletos redondos desde 18 mil hasta 24 mil pesos mexicanos. En temporada alta, los precios pueden ir de 27 mil a 40 mil pesos. Y en cuanto al tiempo ideal para viajar a Corea del Sur, recomienda al menos dos semanas. No solo por la duración del vuelo (unas 16 horas), sino porque hay muchísimo que ver y experimentar.

¿Buscas un tour a Corea del Sur?

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Para cerrar esta guía de recomendaciones para viajar a Corea del Sur, hay un tema muy importante a comentar: los fraudes en viajes. Muchas personas ilusionadas confían en sitios web o compañías que luego desaparecen, pero eso no significa que sea imposible cumplir este sueño. Aquí encontrarás una guía y opciones para hacerlo realidad.

 

¿Y tú, también tienes en la mira a Corea del Sur? Comparte tus fotos con nosotros y cuéntanos qué otro tip agregarías a estas recomendaciones para viajar a Corea del Sur.

Si te apasiona la cultura asiática, te recomendamos visitar: Los mejores restaurantes de comida japonesa en la CDMX.