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El Día del Padre es la oportunidad perfecta para agradecer todo lo él que hace por nosotros. Sin embargo, encontrar el regalo ideal puede convertirse en una misión complicada, especialmente cuando queremos dar algo que realmente use y disfrute.

La clave está en pensar en aquello que lo hace único. ¿Le encanta viajar? ¿No puede comenzar el día sin una buena taza de café? ¿Es el rey de la parrilla durante las reuniones familiares? Elegir un obsequio basado en sus gustos y pasiones siempre será un acierto.

Para ayudarte a encontrar el detalle perfecto, reunimos una selección de regalos para papá según su personalidad, con opciones prácticas, modernas y pensadas para acompañarlo en sus actividades favoritas.

  1. Papá viajero

    Papá viajero

    Las maletas Samsonite Freeform son reconocidas por combinar ligereza, resistencia y un diseño pensado para viajeros frecuentes. Dentro de esta selección encontrarás opciones de equipaje de cabina y maletas rígidas que facilitan la organización y protegen tus pertenencias durante cualquier trayecto.

    ¿Por qué comprarlo?
    Porque una buena maleta es una inversión a largo plazo. Es un regalo práctico que acompañará a papá en viajes de trabajo, escapadas de fin de semana o vacaciones familiares.

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  2. Papá amante del café

    Papá amante del café

    La colección Nespresso Vertuo Pop ofrece una forma sencilla de preparar café de calidad en casa. En esta categoría encontrarás cafeteras compactas y modernas diseñadas para quienes disfrutan experimentar con distintos estilos e intensidades de café.

    ¿Por qué comprarlo?
    Porque convierte cada mañana en una experiencia más especial. Es ideal para papás que disfrutan del café y valoran la practicidad sin sacrificar sabor.

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  3. Papá parrillero

    Papá parrillero

    Los sets para parrilla de Cuisinart incluyen herramientas diseñadas para facilitar la preparación de carnes, hamburguesas, vegetales y otros alimentos al asador. Son accesorios pensados para quienes disfrutan cocinar al aire libre y compartir momentos en familia.

    ¿Por qué comprarlo?
    Porque mejora la experiencia frente a la parrilla y permite cocinar con mayor comodidad y precisión. Un regalo funcional para quienes convierten cada reunión en una celebración.

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  4. Papá aventurero

    Papá aventurero

    La línea JBL Charge 5 reúne bocinas portátiles con sonido potente, batería de larga duración y resistencia al agua. Son dispositivos ideales para acompañar actividades al aire libre, viajes, reuniones y escapadas de fin de semana.

    ¿Por qué comprarlo?
    Porque la música siempre mejora cualquier experiencia. Es un regalo versátil que puede acompañar a papá en prácticamente cualquier aventura.

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  5. Papá tecnológico

    Papá tecnológico

    Kindle Paperwhite es una de las opciones favoritas para quienes disfrutan la lectura digital. Esta selección incluye lectores electrónicos diseñados para almacenar miles de libros y ofrecer una experiencia cómoda tanto en interiores como al aire libre.

    ¿Por qué comprarlo?
    Porque permite llevar una biblioteca completa en un dispositivo ligero y práctico. Ideal para papás curiosos, lectores frecuentes o viajeros.

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  6. Papá que disfruta un buena bebida

    Papá que disfruta un buena bebida

    Los sets de decantadores para whisky destacan por sus diseños elegantes y detalles decorativos que elevan cualquier espacio. En esta categoría encontrarás opciones que incluyen decantador, vasos y accesorios para disfrutar una experiencia más sofisticada.

    ¿Por qué comprarlo?
    Porque es un regalo que combina estilo y funcionalidad. Perfecto para papás que disfrutan compartir una buena bebida durante reuniones o momentos de relajación.

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Porque el mejor regalo es el que habla de él

 

Elegir regalos para papá según su personalidad es una de las mejores formas de demostrar cuánto lo conoces y aprecias. Ya sea que disfrute viajar, preparar el café perfecto, organizar parrilladas o relajarse con una buena lectura, existe una opción pensada para acompañarlo en lo que más le gusta hacer. Este Día del Padre, apuesta por un detalle que refleje sus intereses y convierta el regalo en una experiencia que recordará mucho después de la celebración.

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También te puede interesar: Día del Padre: chefs que comparten pasión y herencia culinaria

Si eres de los que aman planear cada detalle de tu viaje, seguro esto te va a interesar: el Formato Estadístico para Mexicanos (FEM) está a punto de cambiar la forma en que nos preparamos antes de salir del país. El nuevo trámite de migración digital promete ser un aliado que hará que los pasos previos al embarque sean más simples y organizados. Pero, ¿qué debes saber antes de tu próxima salida? Sigue leyendo, porque aquí te contamos todos los detalles para que no pierdas tu próximo vuelo. Fotos: Adobe Stock

Lo que necesitas saber del Formato Estadístico para Mexicanos

El Formato Estadístico para Mexicanos es una herramienta que organiza la información de los viajeros antes de su salida y permite a las autoridades mexicanas generar estadísticas sobre los viajes internacionales, como destinos, duración y propósito del viaje. Con este nuevo formato digital, que anteriormente era impreso, los pasajeros pueden completar su información con calma. Así, podrán asegurarse de que todo está correcto antes de su vuelo, evitando errores que antes podían generar retrasos.

Se puede descargar y presentar ante las autoridades migratorias.

Cómo funciona el nuevo trámite de migración digital

 

Llenar el nuevo trámite de migración digital es sencillo y se hace desde cualquier dispositivo antes de llegar al aeropuerto. Algunos datos se autocompletan si usas la plataforma Llave Mx, lo que hace el proceso más eficiente.

La información que te van a pedir en el nuevo trámite de migración digital es la siguiente:

  • Datos personales: nombre completo, fecha de nacimiento y nacionalidad.

 

  • Documentos de identificación: pasaporte / INE

 

  • Detalles del viaje: país de destino, fechas y número de vuelo.

 

  • Información estadística: motivo del viaje, número de acompañantes y tipo de hospedaje.
Llenar el nuevo trámite de migración digital es sencillo y se hace desde cualquier dispositivo.

Una vez completado el Formato Estadístico para Mexicanos, se puede descargar el QR y presentar ante las autoridades migratorias el día de tu viaje. 

Considera esto antes de tu próximo viaje

El Formato Estadístico para Mexicanos es una herramienta que organiza la información de los viajeros.

Antes de salir de México, verifica que todos los campos del Formato Estadístico para Mexicanos estén completos y que tu información en Llave Mx esté actualizada. Cumplir con estos pasos garantiza que el proceso previo al embarque sea fluido y sin contratiempos.

El nuevo Formato Estadístico para Mexicanos es un trámite de migración digital que no solo moderniza la documentación, sino que facilita la planificación de tus viajes internacionales, ofreciendo más organización y menos complicaciones. Desde el 26 de noviembre, este registro online es indispensable y con el paso de los meses se ha hecho obligatorio. Se convertirá en un aliado para los mexicanos que desean comenzar cada viaje de manera organizada, ya sea por vacaciones o por trabajo.

 

¿Perdiste tu vuelo de conexión? Aquí te decimos qué hacer y cuáles son tus derechos

La Ruta 66, en Estados Unidos, cumple 100 años de historia este 2026. La mítica carretera, a la que John Steinbeck bautizó en 1939 como Ruta Madre, pasó de ser una conexión de asfalto a volverse un mito vivo. Nació en 1926 para unir Chicago con Santa Mónica a través de 3,940 kilómetros que atravesaron Illinois, Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México, Arizona y California, pero al paso de los años se volvió un símbolo del país; primero en la Gran Depresión, cuando cientos de familias buscaban mejores oportunidades en el oeste, y luego cuando sus alrededores se llenaron de viajeros, letreros neón, moteles y efervescencia pura. Fotos: Pedro Berruecos

Hoy, ya no es posible recorrer la carretera de forma seguida luego de que se hicieran autopistas más amplias en trazos paralelos, pero aún hay tramos que guardan su mística y memoria. Nos fuimos hasta uno de ellos, el estado de Arizona, donde existe el tramo ininterrumpido más largo de la Ruta original.

Tras el volante, descubrimos paisajes extraordinarios, sitios enigmáticos y poblaciones que se sienten profundamente unidas a la autopista. Prepárate para sumar kilómetros en este road trip y conocer un territorio que ha sabido hacer de la Ruta 66 un elemento clave de su legado.

Vámonos de road trip por la Ruta 66 en Arizona

Inicio y fin de la ruta: Holbrook a Oatman, de este a oeste.

Distancia a recorrer: 450 km, aproximadamente, sobre la carretera. Más los trayectos a puntos de interés aledaños.

Qué verás en el camino: la historia de la carretera, paisajes naturales, parques nacionales, ciudades con atractivos y una oferta gastronómica de carácter auténtico.

Inicio: Holbrook y Winslow

 

La Ruta 66 cruza el norte de Arizona de forma transversal, así que la vía más fácil de acceso es a través de Phoenix. Una vez ahí, manejamos casi 300 kilómetros hasta Winslow, una ciudad de menos de 10 mil habitantes que nos ofrece una ubicación estratégica a pesar de que Holbrook es la ciudad más al este en este road trip. Elegimos iniciar ahí por una anécdota musical: en 1972, el grupo The Eagles —los mismos que crearon el éxito “Hotel California”— hizo mención de Winslow en el que fue su sencillo debut: “Well I’m a-standin’ on the corner in Winslow, Arizona, with such a fine sight to see. It’s a girl, my lord, in a flatbed Ford slowin’ down to take a look at me”, se escucha en la canción “Take It Easy”.

Hoy, la ciudad ha recreado la escena en una céntrica esquina, con dos estatuas en honor a los compositores de la canción y una camioneta Ford estacionada para que los fanáticos puedan hacerse fotos.

Tras esta escala, entonces sí podemos avanzar hacia Holbrook, que conserva íconos arraigados a la Ruta 66, como The Wigwam Motel, construido hacia la década de los 30 en forma de tipis, las tiendas cónicas en las que vivían las antiguas tribus nómadas.

Además, cuando se va de un a ciudad a otra, es posible desviarse hacia paisajes geológicos que parecen imágenes de otro planeta: el Parque Nacional Petrified Forest, con formaciones de hace 200 millones de años; y el Desierto Pintado, una extensión de tierra árida teñida de tonos rojizos por la oxidación de los minerales presentes en las rocas ya erosionadas.

Dónde dormir

En Winslow, ve a La Posada Hotel, una construcción de 1930 con fuerte arraigo a los ferrocarriles. Su restaurante, The Turquoise Room, combina clásicos de los comedores de trenes con elementos contemporáneos bajo la visión del chef Jesús Núñez. Costo: desde $228 USD. IG: @laposada_winslow

Dónde detenerse

  • A unos 80 km desde Winslow y unos 20 desde Holbrook, disfruta del Parque Nacional Petrified Forest, con escenarios de rocas milenarias, troncos petrificados por la lava y petroglifos hechos hace 600 años. Costo: $25 USD. nps.gov/pefo
  • Meteor Crater: en tu road trip por la Ruta 66 hay que desviarse unos 50 kilómetros hasta esta huella hecha por un asteroide que se impactó en la Tierra hace 50 mil años. Además de sorprenderte con las dimensiones del cráter, de unos 1,200 metros de diámetro, también puedes explorar el centro de visitantes y el Museo de Ciencias Espaciales. Costo:  $29 USD. meteorcrater.com

2. Flagstaff

 

La segunda parada en este road trip por la Ruta 66. Esta es la ciudad más importante del norte de Arizona, donde se mezcla una dosis de turismo, cultura y educación gracias a las instalaciones de la Northern Arizona University. Además, esta es la comunidad más alta sobre el trazo de la emblemática carretera, y la única que se encuentra entre un bosque de pinos ponderosa, a las faldas de las montañas (San Francisco Peaks).

En Flagstaff hay una lista robusta de actividades para hacer, tanto así que la recomendación es detenerse al menos dos días y explorar alrededor del road trip por la Ruta 66. Primero, está el Lowell Observatory, un centro de observación con 125 años de historia. En este lugar abierto al público se descubrió Plutón en 1930; incluso, aún se conserva el telescopio con el que Clyde William Tombaugh hizo tal hazaña, además de otros cinco telescopios para observar el universo. La gran ventaja en estos cielos es que Flagstaff fue la primera ciudad del mundo en ser designada ciudad oscura, esto en 2001 bajo una mención que otorga DarkSky International, y que conserva gracias a la meticulosa atención para mitigar la contaminación lumínica.

Otros puntos de interés de este road trip por la Ruta 66 están en los Monumentos Nacionales cercanos: Sunset Crater Volcano, las ruinas del pueblo Wupatki y Walnut Canyon, donde es posible ver desde un paisaje cubierto por la lava volcánica de una erupción hace 900 años, y los vestigios de dos asentamientos humanos, igualmente del año 1100 d. de C.

Dónde comer

  • Desayuna en Galaxy Diner, una cafetería que transporta al instante a los años 50. Dale un vistazo a su lista de malteadas para saborear algo dulce. Cheque promedio: $15 USD. IG: @galaxydinerflagstaff
  • Para cenar, Teatro Italian Food and Wine. Es un restaurante italiano donde destacan las pastas hechas en casa y su amplia cava. Cheque promedio: $80 USD. teatroitalianfoodandwine.com
  • Mother Road Brewing tiene una robusta propuesta de cervezas artesanales. Suma el ambiente relajado y un menú a base de snacks monchosos. Cheque promedio: $30 USD. motherroadbeer.com

Dónde dormir

Little America Hotel es un complejo de 247 habitaciones con todas las comodidades al alcance de la mano y un bosque privado para desconectarse del exterior. Costo: desde $182 USD. flagstaff.littleamerica.com

Dónde detenerse

  • Lowell Observatory es un escaparate para los amantes del cielo: aquí puedes aprender de las estrellas, los planetas y el universo gracias a su centro de exposiciones y zonas dedicadas a la observación. Entrada: $35 USD. lowell.edu
  • Monumento Nacional Sunset Crater Volcano: el paisaje de esta zona nació de diversas erupciones volcánicas entre el año 1040 y 1100. Hoy se mezcla piedra volcánica con vegetación emergiendo entre la geología. A unos 21 kilómetros está el Monumento Nacional Wupatki, donde se conservan ruinas de piedra construidas por grupos ancestrales entre el siglo XI y XIII. Costo: $25 USD. nps.gov/sucr

3. Williams

 

Este road trip por la Ruta 66 llega a la llamada puerta del Gran Cañón: una ciudad que mezcla la vibra del viejo oeste con la nostalgia por la carretera. Aquí ya renacen con fuerza los letreros de moteles, gasolineras y demás memorabilia de la autopista. Y es que esta ciudad es especial en el camino: fue la última población de Arizona que fue desviada del trazo original, en 1984. Es decir, la Interestatal 40 absorbió o libró los tramos históricos de forma gradual, e hizo que poco a poco las diferentes ciudades fueran perdiendo relevancia hacia los 80.

De cualquier manera, a 100 años de la Ruta 66, hoy Williams luce en intensidad pura y se convierte en punto estratégico para ir hacia el Gran Cañón a través del Grand Canyon Railway, un tren de estilo antiguo que viaja unos 100 kilómetros hasta el borde sur de la maravilla natural que impresiona por sus dimensiones: una longitud de más de 400 kilómetros, profundidad  de 1,600 metros y rocas con una edad de unos 2 mil millones de años.

Dónde comer

Pine Country: menú con un enfoque de casero. Los desayunos van de huevos con salchicha a burritos y hasta sándwiches. Sin embargo, la estrella de la casa son sus pays horneados ahí mismo, de una veintena de sabores. Cheque promedio: $25 USD. pinecountryrestaurant.com

Dónde dormir

Sheridan House Inn es un B&B donde atienden personalmente sus anfitriones, Mark y Debbie, para hacer una estancia que se siente familiar. No te vayas sin disfrutar el desayuno, una experiencia memorable. Costo: desde $295 USD. sheridanhouseinn.com

Dónde detenerse

  • Grand Canyon Railway: servicio de tren de más de cien años que te lleva directo al Gran Cañón. En el trayecto de dos horas se ofrece un menú de bebidas y snacks, así como recreaciones de época. Costo: boleto sencillo desde: $35 USD. thetrain.com
  • Grand Canyon National Park: Disfruta las vistas de esta maravilla natural desde su extremo sur, abierto todo el año. Tendrás acceso a los miradores, el centro para visitantes, restaurantes y hasta un hotel con panorámicas al Cañón. Costo: desde $20 + $100 USD a visitantes extranjeros. nps.gov/grc

Parada en el camino: Seligman

 

Entre Williams y Kingman encontrarás esta ciudad que guarda un lugar especial en el road trip por la Ruta 66.  Gracias a un hombre, Ángel Delgadillo, barbero nacido en 1927 en esta población, se logró que el estado le diera el nombramiento de ‘histórica’ a la Ruta 66. ¿La razón? Todo sucedió cuando Delgadillo vio el abandono en el que cayó su ciudad después de que se abrió la autopista I-44 que evitaba el pueblo. Ante ello, encabezó una asociación junto a otras personas más para hacer que la ruta tuviera la denominación especial.

Gracias a ese movimiento, se dio la declaración por parte del estado como Ruta Histórica 66, en el año 1987. Esto incluye hoy unos 250 kilómetros de carretera ininterrumpida, o lo que es lo mismo, el tramo más largo que se conserva en el país de la original Ruta 66.

Por eso, Seligman guarda una mística especial en este road trip por la Ruta 66: letreros, autos, señalización y tiendas que parecen museos, pero donde se exalta el valor de la carretera para la gente local y los alrededores. Incluso, el propio Ángel, junto a su esposa, conserva una tienda con mercancía ya convertida hoy en museo para los turistas que llegan atraídos por la leyenda.

Dónde detenerse

Antes de llegar a Seligman, cruzarás una comunidad más pequeña: Ash Fork. Ahí, visita Route 66 Historic Museum, un espacio que recorre la historia del pueblo, desde sus orígenes e impulso ferroviario hasta la consolidación y debacle de la Ruta 66. Entrada gratis. ashforkrt66historicmuseum.com

Dónde tomarse la foto

  • Hackberry General Store: una mezcla de museo, tienda y escaparate de recuerdos para hacer una foto entre objetos amontonados que algunas vez tuvieron relación con la Ruta 66. Está a unos 90 kilómetros desde Seligman hacia Kingman.
  • Antares Point está casi inmediatamente adelante. Aquí hay que disfrutar la vista privilegiada del desierto de Arizona y la estatua de casi 5 metros de altura, conocida como Giganticus Headicus, que representa una cabeza tiki creada hace casi 20 años.

4. Fin del road trip por la Ruta 66: Kingman

 

La última parada del road trip por la Ruta 66 llega hasta esta ciudad fundada en 1882 a propósito del paso del tren. Su calle principal cede protagonismo a los ferrocarriles, ya sea con una locomotora antigua exhibida entre las intersecciones principales o con el sonido constante del paso del tren. A esto se suma la euforia que causa la Ruta 66 con escenarios restaurados, letreros de colores y otros espacios públicos listos para la foto viral. Uno de ellos es la explanada de The Route 66 Museum, donde está un escudo gigante con la leyenda Route 66 que los automovilistas han adoptado de forma ceremoniosa como photo opportunity.

También, vale la pena aventurarse desde esta ciudad hasta Oatman, ubicada a 45 kilómetros de distancia. Ahí, el tiempo parece haberse detenido en el siglo XIX, cuando esta localidad prosperó como un pueblo minero y llegó a tener unos 10 mil habitantes. Hoy, más bien parece un set de película del viejo oeste donde confluyen varios curiosos con diferentes acentos del mundo, listos para interactuar con los burros silvestres que deambulan por las calles —son descendientes de los animales de carga que habitaron ahí hace un siglo— y curiosear entre tiendas de artículos diversos.

Dónde comer

  • Mudd on 66: una cafetería con barra de bebidas artesanales, tanto frías como calientes, y pan horneado todos los días. Cheque promedio: $15 USD. muddon66.com
  • Mr. Dz.: un vibrante comedor con atmósfera retro. Hamburguesas, desayunos completos, pizzas, hot dogs y malteadas muy llenadoras son algunas de las opciones. Cheque promedio: $25 USD.  FB: Mr-Dz-Route-66-Diner
  • Mattina’s Ristorante está en el centro de Kingman y luce perfecto para una cena tranquila. La cocina italiana es protagonista en su menú, donde brillan clásicos como la salsa Alfredo, los ravioles de langosta y el cordero sellado. Cheque promedio: $50 USD. mattinasristorante.com

Dónde dormir

En Kingman, Tin Can Alley on 66 es un hospedaje en un complejo de remolques Airstream usados para viajes, y ahora acondicionados para dar descanso, privacidad y comodidades. Costo: desde $176 USD. tincanalleyon66.com

Dónde detenerse

Visita The Route 66 Museum, ubicado en la antigua central eléctrica de la ciudad de Kingman. La curaduría incluye fotos, murales y animaciones para comprender el impacto de la Ruta 66 en Arizona. Costo: $10 USD. mohavemuseum.org/route-66-museum

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¿Te imaginas cocinar de la mano de la chef Ana Martorell y con electrodomésticos y productos de lujo Miele,  mientras disfrutas de una charla y un buen vino? En El Contenedor, eso y más es parte de una experiencia pensada para aprender, convivir y descubrir la cocina desde adentro. Sigue leyendo para conocer detalles. Fotos: cortesía.

¿Qué es El Contenedor de Ana Martorell?

 

Más que un espacio para comer, El Contenedor de Ana Martorell es uno de los proyectos más personales de la chef. Concebido como un laboratorio gastronómico, aquí nacen nuevas recetas, se prueban ideas, se afinan menús y, sobre todo, se comparte el proceso creativo que normalmente permanece detrás de las puertas de una cocina.

Ahora, este concepto de la chef Ana Martorell inicia una nueva etapa gracias a su alianza con Miele, firma especializada en electrodomésticos premium que equipó por completo el espacio para transformar cada encuentro culinario en una experiencia todavía más inmersiva.

Tipo de experiencias

 

La propuesta va mucho más allá de una clase de cocina. En grupos que pueden ir de 10 a 20 personas, los asistentes llegan al espacio para cocinar junto a la chef, conocer técnicas, descubrir algunos de sus secretos y participar activamente en la creación de un menú que después se disfruta alrededor de la mesa.

“Lo que queremos en esta alianza es que vengan, conozcan los equipos Miele, los prueben y los hagan suyos. Es más fácil cuando vas a elegir un electrodoméstico tener en tu top of mind algo con lo que una chef te dejó jugar en su cocina”, explica Ana Martorell.

Mientras avanzan las recetas también hay espacio para conversar, trabajar en equipo y degustar una selección de vinos mexicanos que acompañan cada momento.

El Contenedor lleva más de una década funcionando como el espacio creativo de Ana Martorell, aunque esta colaboración marca una nueva etapa para el proyecto. La relación con Miele, cuenta la chef, viene de mucho tiempo atrás. “Llevo usando equipos de Miele más de 20 años. Desde que me casé pedí tenerlos en mi casa y cuando nació la idea de El Contenedor empezó esta conversación que hoy finalmente se concreta”.

Cocinar con tecnología que acompaña el proceso

 

Parte del atractivo de El Contenedor de Ana Martorell es que permite cocinar utilizando productos que se distinguen por sus sistemas de cocción pensados para mantener temperaturas estables, funciones automáticas que ayudan a obtener resultados consistentes y tecnologías orientadas a conservar mejor textura, humedad y sabor en cada preparación.

En la práctica, esto significa que mientras se aprende una receta también se entienden detalles que normalmente sólo se viven dentro de una cocina profesional: desde cómo aprovechar distintos modos de cocción hasta cómo puede cambiarse el platillo a partir de pequeños ajustes de temperatura

El resultado es una experiencia que mezcla gastronomía, convivencia y tecnología en un formato poco común: entrar a la cocina de una chef, cocinar con ella y sentarse después a probar lo que salió del fuego.

Para quienes disfrutan descubrir lo que ocurre antes de que un platillo llegue a la mesa, El Contenedor de Ana Martorell abre la puerta a participar en ese proceso. Revisa los detalles en el IG: @el.contenedor.am

Y si ya te dieron ganas de conocer más secretos y consejos de los expertos, descubre cómo el chef Vidal Elías revela los tips parrilleros de pescados y verduras.

La dignificación del trabajo de los campesinos, la implementación consciente de maíces nativos de Mérida en antojitos mexicanos y la consolidación de Pancho Maíz como un proyecto gastronómico comprometido con su entorno son solo algunos de los motivos por los cuales la chef Xóchitl Valdés fue nombrada ganadora del Young Chef Award de la Guía Michelin México 2026. Esta es su historia: una trayectoria marcada por aprendizajes, comunidad y muchos caminos por recorrer. Fotos: cortesía y redes sociales.

Y el premio Young Chef Award 2026 es para…

 

La noche del 20 de mayo, la chef Xóchitl Valdés compartía junto a su padre el momento en que Pancho Maíz fue mencionado en la lista Bib Gourmand. Hablaban con alegría sobre el reconocimiento a la antojería que comenzó como un molino con apenas una mesita donde servían antojitos, allá por finales de 2019. Fue en medio de esa distracción cuando la chef escuchó su nombre y volteó al frente. En la rojiza pantalla apareció el anuncio que la acreditaba como ganadora del Young Chef Award de la Guía Michelin México 2026

“No lo podía creer”, relata la chef originaria de Monclova, Coahuila. Y continúa: “Fueron muchas cosas al inicio. Brotó en mí la pregunta, si hay mucha gente buena haciendo cosas muy buenas, ¿por qué nosotros?”. Esa duda encuentra respuesta en el trabajo que ha desempeñado y en su cercanía con el campo, una relación que comenzó incluso antes de decidir estudiar gastronomía.

La chef Xóchitl Valdés, su infancia y su vínculo con el campo

 

“Yo nací en el 94, el año de la depreciación del peso”, cuenta la chef Xóchitl Valdés para contextualizar cómo vivió su infancia. Su legado familiar proviene del campo. Declara que, tanto del lado de su padre como del de su madre, sus antepasados forjaron el destino de sus descendientes con los frutos de la tierra. Recuerda que sus bisabuelos maternos vivían en Los Castaños, donde producían nuez pecana. Del lado paterno, la tierra donde estaba su casa también fue herencia familiar, aunque ya no se dedicaron a sembrar.

Junto a sus abuelos atesoró recuerdos bañados por el dulzor de las frutas: duraznos (sus favoritos desde siempre), higos y nueces. En temporada de cosecha, todos participaban los fines de semana preparando mermeladas y empanadas.

Ese entrelazamiento de la cocina y su vida hizo que estudiar gastronomía no se percibiera realmente como una opción; cocinar ya formaba parte de su cotidaneidad. Fue su padre quien le mostró que, quizá, ese sí era el camino que debía seguir. Así fue como se trasladó a Monterrey para estudiar en la Universidad del Valle de México.

De Monterrey a Mérida: el camino gastronómico

Luego de concluir sus estudios, el siguiente escalón fue emprender vuelo hacia la capital mexicana. La CDMX le dio la bienvenida para trabajar en Guzina Oaxaca (restaurante recomendado en la Guía Michelin México 2026), bajo la dirección del chef Carlos Galán. Entre las múltiples enseñanzas, la chef Xóchitl Valdés atesora especialmente uno junto a la mayora Lucía Aburto. Frente al calor del fogón, la entonces cocinera novata aprendió a “echar tortilla”. Aunque en ese momento disfrutaba entender el arte detrás de las tortillas, nunca imaginó que terminaría dedicándose a ellas de la manera en que hoy lo hace.

Hace aproximadamente 10 años, movida por su afición de recorrer el mundo, hizo las maletas y se fue directo a Mérida. Tras encontrarse con restaurantes que ofrecían pocas (o inexistentes) condiciones laborales, probó suerte al solicitar empleo con el chef Roberto Solís. La respuesta fue positiva y comenzó a trabajar en Néctar, hoy también incluido en las recomendaciones de la Guía Michelin México 2026. Cuando asumió el cargo de jefa de cocina, se enfrentó a un problema clave: encontrar proveedores de masa de calidad.

Resecas y de sabor amargo eran sus hallazgos. Con el tiempo comprendió que, si bien había maíz bueno, el problema radicaba en el tratamiento. La chef Xóchitl Valdés explica que el nixtamal se vende en costales, donde la fermentación ocurre rápidamente debido a la temperatura yucateca. Además, suele comercializarse medio lavado y sin nejayote, que es lo que ayuda a conservarlo. Por ello, para “remediar” el sabor que delata que está echado a perder, le agregan más cal a la masa para disfrazar el sabor ante los compradores.

El origen de Pancho Maíz: valor al maíz nativo en Yucatán

 

Con la intención de resolver la problemática de la falta de masa de calidad, se dejó guiar por una amiga hacia proyectos vinculados con ONGs. Estos implicaban viajar a distintas comunidades y observar de primera mano cómo se estaban haciendo las cosas de manera distinta y consciente. Fue en una de esas travesías donde la vida de la chef Xóchitl Valdés cambió y encontró propósito en lo que hoy realiza.

En la comunidad de Maxcanú, a menos de una hora en auto desde el centro de Mérida, descubrió el ritual que se crea al acudir al molino local. Las señoras, con palanganas sobre sus cabezas, llevaban su maíz recién nixtamalizado. Cinco pesos por la molienda y otros cinco para usar la máquina de tortillas. Y, en medio de esa algarabía maicera, conoció a Goyita, quien se convirtió en su maestra.

A partir de entonces, su interés por comprender el maíz transformó su rutina. Por las noches nixtamalizaba para tener todo listo en las mañanas, cuando llegaba al molino donde Goyita la esperaba. Por las tardes se iba a trabajar a Néctar. Poco a poco tomó fuerza su deseo de involucrarse todavía más en el proceso del maíz. Viajó a Oaxaca para profundizar en los conocimientos de nixtamalización junto a la cocinera tradicional Juana Ayala. Con esos aprendizajes, estaba lista para emprender Pancho Maíz.

Pancho Maíz, la antojería que impulsa el maíz nativo

 

“Nadie nos quería comprar masa porque era más cara de lo común. Si la comercial estaba entre 17 y 20 pesos el kilo, nosotros la vendíamos en 25”, recuerda sobre el inicio de Pancho Maíz como molino, cuando arrancó abasteciendo a restaurantes y hoteles. Sin embargo, no hubo tiempo para achicopalarse, porque la pandemia también alcanzó al proyecto y empujó a continuar el negocio a través de una ventanita. Después de dos años de adaptación, finalmente abrió formalmente el comedor, hoy conocido por su ubicación en el Parque de La Mejorada.

Ya no es solo un molino, aunque tampoco lo considera un restaurante la chef Xóchitl Valdés. Pancho Maíz es una antojería, porque ahí se venden (casi) todo a base de maíz: desde la carta fija hasta los platillos de temporada, que cambian semanalmente. Los años han fortalecido la cercanía y camaradería con sus productores y sus familias, a quienes visita cada 20 días. Actualmente compran alrededor de media tonelada de maíz nativo local de temporada cada dos meses.

Nal-Tel, Santa Rosa, palomero, xnuuk nal y chac chob son apenas algunas de las variedades que sostienen lo que se sirve día a día. Entre los favoritos del desayuno en Pancho Maíz están los huevos encamisados, preparados con tortilla inflada rellena de huevito y salsa de pepita. Por la tarde, destacan las encacahuatadas, similares a unas enchiladas, pero rellenas de queso cotija de Dzununcán, Yucatán, y acompañadas de cecina.

El futuro de Pancho Maíz tras el Young Chef Award 2026

 

Estar tan cerquita de los procesos de la tierra también ha permeado la filosofía de la chef Xóchitl Valdés: “todas las cosas funcionan según su temporalidad”. Así como el elote tierno es ideal para los esquites, o el maíz nuevo en la preparación del pib yucateco para la ofrenda del Día de Muertos. Quizá por eso, este reconocimiento como Young Chef Award de la Guía Michelin México 2026 también parece llegar en el momento correcto: una nueva temporada para ella y Pancho Maíz.

“El premio sí nos hizo tener más afluencia. Ahorita generalmente es temporada baja, pero nos hemos sostenido y mantenido”, comenta la chef Xóchitl Valdés. Eso mismo representa un motor para concretar la mudanza de Pancho Maíz a un espacio con mayor comodidad, donde ya contarán con clima (bienaventurado para evitar el sofoco) y estacionamiento. Esperan con emoción que la apertura ocurra a finales de año. Mientras, esperaremos con paciencia a que la milpa ensanche sus raíces.

¿Conocías a la chef Xóchitl Valdés, ganadora del Young Chef Award 2026 de la Guía Michelin México? Visítala en su antojería Pancho Maíz. Dónde: C. 59 437a, Parque de la Mejorada, Centro. Cheque promedio: $300 MXN. IG: panchomaiz.

Si estás viajando por Mérida, conoce estos spots para comer (muy) rico.

Dentro de las bebidas tradicionales, pocas son tan irresistibles como las aguas frescas mexicanas, o conocidas simplemente como aguas de sabores. Este elixir refrescante aparece en mercados, tianguis y fondas como parte del paisaje cotidiano, siempre detrás de vitroleros de colores con la promesa mitigar la sed. Sigue leyendo para descubrir algunas de las favoritas de los mexicanos. Texto: Magnolia Ramírez. Fotos: cortesía.

Una de las tradiciones más refrescantes de México.

Aguas frescas: de la época prehispánica a nuestras mesas

Hablar de aguas frescas o de sabores en México es asomarse a una costumbre que viene desde tiempos prehispánicos, cuando ya se machacaban frutas y flores para mezclarlas con agua y hacerlas más fáciles de beber durante los recorridos y la vida diaria. Con la llegada de nuevos ingredientes tras la conquista, esta base se fue transformando y enriqueciendo hasta convertirse en lo que hoy conocemos: una mezcla de fruta, semillas, flores o granos que se adaptan a cada región y temporada. 

Con el paso del tiempo, las aguas frescas de sabores se volvieron parte esencial de la vida diaria, acompañando antojitos, comidas completas o simplemente esos momentos de calor que piden algo frío y sencillo, sin perder nunca su carácter más importante: el de una bebida hecha para compartir y refrescar.

7 aguas frescas mexicanas

Agua limón con chía


La chía, nativa del centro y sur de México, era un alimento muy usado en la época prehispánica; hoy sus semillas se consideran un superalimento que encaja perfecto en bebidas refrescantes como la limonada, aportando proteína, grasas buenas y una gran cantidad de omega 3.

La limonada tuvo sus primeras versiones en el Egipto medieval —sobre todo en El Cairo— donde ya se mezclaba jugo de limón con agua y azúcar como bebida refrescante, y con el tiempo se volvió popular en todo el mundo. Aquí le añadimos chía. Su textura ligera y ese toque que se vuelve ligeramente gelatinoso al hidratarse la han hecho un clásico  de las aguas frescasmuy querido en las mesas mexicanas.

Agua de limón

Agua de jamaica


Las flores de jamaica, de rojo intenso y sabor ácido, son de esas que nunca faltan en la alacena mexicana. Aunque hoy parezca totalmente nuestra, la jamaica no es originaria del país: llegó desde África occidental a través de antiguas rutas comerciales que conectaban distintos continentes, hasta integrarse por completo en la vida de la Nueva España.

Con el tiempo se volvió parte de mercados, fiestas y mesas familiares, servida en vitroleros, vasos grandes o incluso en las clásicas bolsitas callejeras. Se prepara dejando las flores secas en agua caliente para que suelten su color y sabor, luego se enfría y se endulza al gusto. Su color vibrante y ese balance entre lo ácido y lo refrescante la han hecho una de las favoritas aguas frescas de sabores.

Agua de jamaica.

Agua de tamarindo


El tamarindo, originario de la India, ha viajado por la cocina del mundo desde hace siglos: primero como ingrediente en la gastronomía asiática y después como protagonista en dulces, platillos y bebidas en Latinoamérica. En México, su versión en agua fresca es de las más queridas, aunque su preparación es un poco más laboriosa que otras.

Su sabor intenso, entre dulce y ácido, lo ha vuelto inconfundible en el país, donde se cultiva en estados como Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Yucatán. Es una de esas aguas de sabores que no pasan desapercibidas.

Agua de tamarindo.

Agua de horchata


Aunque existen muchas versiones de agua de horchata, en México la más popular es la de arroz con canela y azúcar, una de esas aguas frescas que se sienten familiares desde el primer sorbo. Se prepara dejando el arroz en remojo y después moliéndolo, para obtener una base suave que se mezcla con agua fría, canela, azúcar y, en algunos casos, un toque de leche con vainilla, hasta lograr una textura cremosa y ligera al mismo tiempo

Es una bebida que se adapta a todo tipo de comida mexicana, en especial a las taquizas y guisados. Su dulzor suave la hacen reconfortante sin ser pesada, casi como un postre líquido que refresca y acompaña en su presentación de aguas frescas de sabores.

Agua de horchata.

Agua de pepino con limón


Entre las aguas frescas mexicanas más populares, la de pepino con limón destaca por su ligereza y ese efecto inmediato de frescura que la hace ideal para los días de calor; su preparación suele partir del pepino licuado o infusionado con agua fría, jugo de limón recién exprimido y un toque de azúcar que equilibra lo vegetal con lo cítrico, dando como resultado una bebida hidratante y muy fácil de tomar. 

Su sabor refrescante la vuelve una de las opciones más elegidas cuando se busca algo ligero, que no empalague y que simplemente funcione en cualquier momento.

Agua de pepino.

Agua de sandía


Un vaso de agua de sandía casi siempre sabe a verano: dulce, ligera y con ese color rojo que la vuelve protagonista. Se prepara licuando la fruta madura con agua fría y hielo, colándola para lograr una textura ligera, y ajustando el dulzor solo cuando la sandía no está en su punto más jugoso. 

Además de refrescante, es una fruta que ayuda a hidratar el cuerpo de forma natural gracias a su alto contenido de agua, y aporta minerales como potasio y magnesio que permiten reponer energías en días de calor; también contiene citrulina, relacionada con la circulación y la recuperación muscular, y licopeno, un antioxidante responsable de su color intenso. Esencial entre las aguas frescas de sabores.

Agua de sandía.

Agua de guayaba

 

El agua de guayaba destaca por su alto contenido de vitamina C, que ayuda a fortalecer el sistema inmune y prevenir resfriados, además de su aporte de fibra que favorece la digestión y el tránsito intestinal; también contiene potasio y antioxidantes que contribuyen a la salud cardiovascular al apoyar la regulación de la presión arterial y el colesterol, así como compuestos que ayudan a proteger la piel del daño celular y mantenerla en mejor estado. 

Con ese perfil nutricional, también es una de las más aromáticas dentro de las aguas frescas mexicanas, con un sabor entre dulce y ligeramente ácido que se logra al licuar la fruta, colarla para suavizar su textura y mezclarla con agua y azúcar al gusto. 

Agua de guayaba.

Las aguas frescas de sabores no solo acompañan la comida: también forman parte de la vida diaria, de los mercados y de la mesa en cualquier rincón del país. En su sencillez está su encanto, y en su variedad, una parte importante de la identidad mexicana.

Al final, hablar de ellas es poner a México servido en un vaso frío, listo para disfrutarse en cualquier momento.

Y si después de imaginar estas aguas frescas ya se te abrió el apetito, no te pierdas nuestra guía actualizada de los restaurantes con Estrellas Michelin en CDMX.

La capital se ha vestido de gala para celebrar el torneo de futbol internacional más importante del mundo. Si en junio y julio vienes a la CDMX a vibrar con cada partido, no querrás perderte lo que ocurre fuera de la cancha. Aquí te dejamos 8 planes para aprovechar cada rato libre: mientras el balón no ruede, conéctate con la naturaleza, disfruta del arte y la tradición y, por supuesto, paladea su escena gastronómica. Texto: Elsa Navarrete y Ángeles Bonilla. Fotos: Elsa Navarrete y cortesía.

Así se vive la CDMX en junio y julio

Xochimilco: más que trajineras

 

¿Sabías que los canales y chinampas de Xochimilco son Patrimonio de la Humanidad junto con el Centro Histórico de la CDMX? A eso suma que  estas islas flotantes artificiales son reconocidas por la FAO como Patrimonio Agrícola Mundial, fueron creadas hace mil años por los xochimilcas y conservan un sistema de cultivo único en el mundo.

Para disfrutar en junio y julio la CDMX, proyectos como Hecho en Xochimilco te invitan a vivirlo a través de varias experiencias en las que incluso es posible conocer al mítico ajolote en su hábitat natural. Algunas recomendaciones son ver el Amanecer en el Lago, Siembra y La Chinampita de Rodrigo. Esta última, diseñada para ir en familia, comienza con un relajante paseo en trajinera desde el embarcadero de Cuemanco. Al llegar a la chinampa, te espera un desayuno ligero bajo una pérgola — piensa en café de olla y quesadillas recién hechas en comal— , rodeado de aves, mariposas y ahuejotes, los árboles sagrados que sostienen este paisaje.

Luego, la actividad lleva las manos a la tierra: niños y adultos aprenderán el «chapín», una técnica ancestral para germinar semillas, sembrarán, trasplantarán plantas y cosecharán hortalizas. Costo: desde $690 MXN por adulto, $350 MXN por niño. IG: @hechoenxochimilco

Tour culinario en la Roma

 

Una de las mejores maneras de saborear la CDMX en junio y julio es a través de un recorrido por la colonia Roma de la mano de Sherpa Food Tours, un tour operador de experiencias culinarias fundado en Buenos Aires que recientemente llegó a México. Este tour a pie, con un grupo de hasta 10 personas, una duración de 3.5 horas y alrededor de 10 degustaciones, visita cinco restaurantes cuidadosamente seleccionados.

Entre ellos figuran taquerías con reconocimiento Michelin como Gonzalitos y Cariñito, así como propuestas contemporáneas que reinterpretan ingredientes mexicanos: Tres Tonalá y Broka, y sabores regionales con un giro: Mux, Maíz de Cacao y El Habanerito. Guiados por expertos que aportan contexto cultural, los comensales comparten una misma mesa a lo largo de la tarde, en una inmersión que conecta tradición, creatividad y convivencia. Costo: $100 USD; incluye platillos y bebidas. sherpafoodtours.com

Plan verde en Chapultepec

 

En esta visita a la CDMX en junio y julio, incluye varios planes al aire libre. Uno de ellos puede ser en uno de los tesoros verdes más fascinantes: el Jardín Botánico de Chapultepec, ubicado en la primera sección del bosque.

Imagina caminar entre jardines, estanques y más de 850 ejemplares de árboles como fresnos, cedros blancos y ahuehuetes, o descubrir un orquideario que resguarda 200 especies. Aquí también encontrarás plantas domésticas, de humedal, pastizales, agaves, cactáceas y especies de zonas áridas. Y si prestas atención, podrás ver desde diversas mariposas hasta cactus que florecen una sola vez cada varios años.

Además de los talleres ambientales y artísticos de fin de semana, se realizan recorridos guiados. Una experiencia perfecta para conectar con la naturaleza sin salir de la ciudad. Dónde: Av. Reforma s/n, Bosque de Chapultepec 1a sección. Costo: entrada libre. chapultepec.org.mx

La ciudad a tus pies: hospedaje en el Zócalo

 

Si quieres estar en el mero corazón de la CDMX durante junio y julio, la respuesta es el Zócalo Central. Su ubicación es perfecta: a unas cuadras tienes el Templo Mayor, la calle de Madero y los mejores museos. Este edificio del siglo XVIII conserva su alma histórica con comodidades contemporáneas. Cuenta con 105 habitaciones; 10 son suites. Hospedarte en una de ellas es toda una experiencia: desde tu ventana tienes la Catedral, el Palacio Nacional y todo el Zócalo. Llegar a una suite es un ritual: un mayordomo te recibe con una margarita de nopal y hace el check-in en tu habitación. Otro de sus grandes puntos a favor es Café Central: abierto 24/7, con servicio incluido en tu tarifa. Snacks, bebidas, ensaladas, sopas, pizzas… lo que se antoje a cualquier hora.

Si no te hospedas aquí, su experiencia culinaria bien merece una visita. Aquí el chef Pepe Salinas lidera dos propuestas imperdibles. Por un lado, Balcón del Zócalo, cuyos menús degustación con temáticas reflexivas cambian constantemente al ritmo de la temporada. Y por el otro, a solo pasos del hotel, Taco Tasting Room: una barra de 14 asientos donde se le rinde culto al taco de forma sublime. Habitaciones desde $3,900 MXN por dos adultos. centralhoteles.com

Paraíso gastronómico

 

Entre puestos de quesos europeos, embutidos españoles, mariscos frescos e ingredientes difíciles de hallar en otros mercados de la CDMX, el Mercado de San Juan se ha convertido en uno de los spots gastronómicos favoritos de chefs, foodies y viajeros internacionales. Y esta es otra de las paradas imperdibles este junio y julio en CDMX.

Localizado en el Centro Histórico, destaca por mezclar productos mexicanos con ingredientes importados y propuestas gourmet dentro de un ambiente vibrante que conserva la esencia del mercado tradicional. Aquí vale la pena recorrer los pasillos sin prisa y llegar con hambre, porque parte de la experiencia está en probar distintos sabores durante la visita.

Entre los sitos más recomendados están Las Tapas de San Juan, ideal para pedir una baguette, charcutería o una copa de vino; Cabo San Juan, conocido por su barra donde preparan platos de mariscos frescos al momento, y El Mercadito Peruano para degustar de los mejores ceviches peruanos, causas limeñas y lomos saltados de la CDMX. Dónde: Ernesto Pugibet 2, Cuauhtémoc.

El Mercado de San Juan, famoso por su selección gourmet, se ha convertido en el punto de encuentro para quienes buscan sabores fuera de lo común.

Arte sin multitudes

 

Aunque la Casa Azul en Coyoacán acapara gran parte de la atención turística en CDMX, el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo guarda una experiencia mucho más íntima para acercarse al universo creativo de ambos artistas. No dudes en visitarlo este junio y julio en CDMX.

Ubicado en San Ángel, este conjunto arquitectónico diseñado por Juan O’Gorman es considerado una de las primeras obras funcionalistas de América Latina. Las casas de Diego y Frida fueron construidas por separado y conectadas únicamente por un pequeño puente elevado, una representación simbólica de su relación.

El recorrido permite apreciar con detalle los espacios donde vivieron y trabajaron. Vale la pena detenerse en el estudio de Diego Rivera, donde aún se conservan materiales de trabajo, muebles, piezas prehispánicas y la atmósfera del lugar donde el muralista pasó gran parte de su vida artística.

Además de exposiciones temporales y recorridos, el museo permite apreciar su arquitectura y jardines. Otro atractivo es la ubicación: camina por San Ángel, entre galerías, cafeterías y plazas coloniales. Dónde: Diego Rivera s/n, San Ángel Inn. Costo: $50 MXN; domingos entrada gratuita. inba.gob.mx

La cara contemporánea

 

Lejos de las rutas turísticas más tradicionales, el Centro Nacional de las Artes (Cenart) se ha convertido en uno de los espacios culturales más interesantes para descubrir una cara contemporánea de la ciudad.

Su cartelera cambia constantemente e incluye danza contemporánea, teatro, conciertos y exposiciones multimedia, muchas de ellas gratuitas o con precios accesibles. Dentro del recinto también se encuentra una de las sedes de la Cineteca Nacional, con cine mexicano, independiente y funciones especiales.

Otro gran atractivo es su arquitectura, firmada por Ricardo Legorreta, Enrique Norten, Teodoro González de León, entre otros. Recorrer sus jardines y espacios abiertos es parte de la experiencia, con un ambiente más relajado que otros puntos concurridos de la CDMX. Durante la temporada de partidos en junio y julio, el CENART será una excelente opción para hacer una pausa del ritmo acelerado de la ciudad. Dónde: Río Churubusco 79, col. Country Club, Tlalpan. cenart.gob.mx

Comer tacos: el ritual obligado

 

Si visitas la Ciudad de México durante junio y julio, hay una actividad que no puede faltar en tu agenda: comer tacos. No importa el resultado del partido, en cada esquina hay una taquería lista para convertir tu experiencia en un verdadero ritual capitalino.

La taquería es una ventana a la cultura mexicana. Ahí se descubre que el taco no es solo comida: es conversación, tradición y comunidad. Puedes empezar con el taco de gaonera de la Taquería El Califa de Léon, reconocido en la Guía Michelin, o lanzarte a alguna de las sucursales de la famosa y viral Taquería Orinoco. También vale la pena conocer los clásicos callejereos como Los Cocuyos.

No necesitas reservación, solo ganas de experimentar. Cualquier hora es buena: después del partido, entre tiempo y tiempo, o para celebrar el triunfo.

¿Cómo moverse y qué pedir en la CDMX?

 

Moverse y descubrir nuevos rincones es parte de la experiencia. Uber es el aliado ideal para trasladarse al estadio, Fan Fest o museos con Uber Reserve, XL o Comfort. A estos se suman tres productos nuevos exclusivos para este campeonato, disponibles en los tres países sede: Travel Pass, para ahorrar con descuentos en viajes y comida; señalética en aeropuertos, con mapas paso a paso desde tu puerta desembarque hasta la zona de abordaje, y Fan Drive, para personalizar la app con tu bandera.

Y después de un día en la CDMX, Uber Eats entra al juego: desde antojos locales, como Los Atarantados o La Casa de Toño, hasta propuestas gastronómicas saludables como Mora Mora. Ya sea para pedir tacos al hotel, compartir snacks o artículos del supermercado durante la transmisión, organizar una comida con amigos a través de Pedidos Grupales, ordenar con anticipación mediante la opción Para Llevar o descubrir nuevos sabores desde casa, Uber Eats ayuda a que visitantes y locales disfruten una experiencia más cómoda, práctica y deliciosa durante la temporada mundialista de junio y julio en CDMX.

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¿Recuerdas los días donde elegir no beber alcohol significaba resignarse a un refresco de lata o a una limonada genérica saturada de jarabe? Afortunadamente eso ha quedado en el pasado; actualmente los mejores mixólogos diseñan destilados 0.0% alcohol, clarificados y fermentos caseros que compiten con cualquier trago clásico. Te compartimos la ruta de mocktails definitiva, ideal para un bar hopping donde seguramente encontrarás tu próximo lugar favorito en CDMX. Fotos: Instagram

bar en cdmx

Brindar sin alcohol: bar hopping (de mocktails) en CDMX

 

Porque armar una ruta de bar hopping en CDMX ya no es sinónimo de resaca. Toma nota de estas cinco paradas imprescindibles en la capital.

Fo + Ma

 

Iniciamos este bar hopping de mocktails en Form + Matter, creado por David Rocha y José Olivas (ambos con ADN de Handshake). En este spot fusiona arte y ciencia en cada trago, del laboratorio a la barra, la materia prima se moldea a través de procesos ingeniosos y técnicas avanzadas. ¿Qué probar? El Free Bird 0.0, una combinación de Di Battista 0.0, balanceada con piña y coco, dando como resultado un coctel fresco y tropical.

Otra opción es el Key Lime Pie 0.0, una creado con Midori 0.0, notas cítricas de yuzu, vainilla, el yogur griego y un toque de limón negro. Dónde: San Luis Potosí 37, Roma Norte, CDMX. IG: fomabar.mx

bar en cdmx

Café de Nadie

 

Con más de mil álbumes de vinilo alineados en las paredes, el menú de cocteles de Café de Nadie se caracteriza por inspirarse en canciones. Los socios, Carmen Huizapol, Mapo Molano y Jimena López, además comparten el amor por los productos provenientes de México y Sudamérica. Prueba el mocktail Bull, elaborado a partir de jarabe de chai especiado, un toque cítrico del limón verde y cerveza Heineken 0.

Si prefieres los sabores más dulces, Mundo sin viento lleva matcha, leche de almendras y jarabe de avellana. Dónde: Chihuahua 135, Roma Norte, CDMX. IG: cafe.denadie

bar en cdmx

Rayo Cocktail Bar

 

La siguiente parada en un buen bar hopping de mocktails debe ser Rayo, enfocado en los destilados mexicanos e inspirado en Mayahuel, diosa precolombina asociada con el agave. Álvaro García y Tito Pin-Pérez diseñan el programa de bebidas, incluyendo cocteles sin alcohol. Un trago tropical, fresco y de perfil frutal es Yaqui, con leche de coco, té negro con frutos rojos que se termina con un toque de limón y jarabe natural.

Otra opción es Ahumadito, con un perfil cítrico a partir de néctar de agave ahumado, limón y agua mineral. Dónde: Salamanca 85, Roma Norte, CDMX. IG: rayocdmx

bar en cdmx

Handshake Speakeasy

 

Handshake Speakeasy es un bar escondido detrás de una enigmática puerta negra en la colonia Juárez, donde se diseña la lista de cocteles creada por el director del bar, Eric Van Beek. Con una energía amable, hospitalaria, incluso graciosa, organizada y con un gran corazón, el segundo mejor bar del mundo por el listado The World’s 50 Best Bars, sirve también deliciosos mocktails como el 0.0% Americano, el clásico trago amargo italiano reinterpretado con Campari y Cinzano Rosso sin alcohol, soda y bitters de naranja. Es fresco y perfecto para comenzar la noche.

White Russian es otra alternativa, un trago corto a base de cold brew de especialidad, crema y polvo aromático de nuez moscada. Dónde: Amberes 65, Juárez, CDMX. IG: handshake_bar

bar en cdmx

Kaito del Valle

 

Recientemente trasladado a la colonia Juárez, Kaito del Valle, bajo la dirección de Claudia Cabrera, es otra de las paradas imperdibles en un bar hopping de mocktails. Este izakaya japonés sirve bebidas divertidas en un ambiente íntimo, esencia que le ha valido para situarse en la posición 25 del listado North Americas 50 Best Bars.

Aquí los mocktails también destacan por su toque kawaii, desde el Kori Blossom que une soda, yuzu, sake libre de alcohol y el toque sutil de la flor de cerezo hasta el Dumpling Face con soda, sake 0%, lichi, hierba limón, ajonjolí tostado, pera seca, miel de abeja y yuzu. Dónde: Hamburgo 70B, Juárez, CDMX. IG: kaitodelvalle

bar en cdmx

Después de esta ruta ideal para hacer un bar hopping de mocktails en CDMX, no cabe duda de que el sabor y la sofisticación no dependen de la graduación alcohólica. ¿Cuál de estos spots visitarás primero?

 

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La vida se disfruta sin prisas desde Laiva San José by Tasman, un nuevo hotel boutique que te invita a descubrir Los Cabos desde una mirada más auténtica. Entre arte, gastronomía local y experiencias que celebran la esencia del destino, destaca por su rooftop con vistas panorámicas, su diseño lleno de luz y su inconfundible color rosa. El resultado es una atmósfera relajada y contemporánea que redefine la forma de conectar con Baja California Sur. Sigue leyendo y descubre por qué. Fotos: cortesía

El hotel boutique que buscas en San José del Cabo

 

Laiva San José by Tasman es un nuevo ícono visual del destino que atrae todas las miradas por su color inspirado en las tonalidades de la flor del desierto. Su diseño tiene influencia brutalista y eso no solo le confiere una gran personalidad, sino que también refleja la esencia de la marca a través de una arquitectura que privilegia la sencillez, la funcionalidad y la autenticidad en Los Cabos.

Laiva significa “velero”, en finlandés, y por ellos toca surcar en un espacio utópico. Se alza como un hotel boutique creado para cautivar. Aquí las mañanas comienzan con café orgánico y un mood que prioriza el bienestar; los atardeceres se pintan de colores junto a cocteles refrescantes desde su rooftop; y las noches se despliegan en sabores locales al ritmo del jazz.

Al llegar a este hotel boutique en San José del Cabo, la sensación de tranquilidad y buen gusto que provoca el minimalismo te acompaña en cada momento. Además, pronto notarás que todo está pensado en clave visual. En el centro, una terraza interior se convierte en punto focal gracias a una gran bola de disco gigante. A su vez, las escaleras y los muros, de líneas continuas, revelan distintas lecturas de luz a lo largo del día.

Una vez en tu habitación, notarás que tienes todo lo que necesitas, desde una tina hasta un minibar. De sus 23 suites disponibles en total, incluso hay unas que cuentan con una pequeña terraza donde se puede respirar la vibra bohemia del destino. Y el resto de los espacios de este hotel boutique en Los Cabos no son menos encantadores; te atraparán con su diseño, estructura y geometría.

Laiva es un rincón gourmet en Los Cabos

 

El eje culinario de este hotel boutique en San José del Cabo está más que cubierto con cuatro espacios multifuncionales. A cargo del chef Édgar Román, la idea es clara y firme: poner en el foco aquello que realmente es tradicional de Baja California Sur. Alejados de las propuestas internacionales, aquí optaron por mostrar la gastronomía autóctona del estado.

En Laiva Café puedes llenarte de energía para empezar el día bajo el sentido saludable de sus bocadillos y las creaciones reconfortantes de los baristas. En el restaurante Mestizal encontrarás comida franca y platillos abundantes que se acompañan de una selección de vinos hecha por el chef Edgar Román; al igual que sucede con los productores, están invitadas las etiquetas regionales y las propuestas de valor. En el bar Ceniza, las tapas se sirven al ritmo de jazz en vivo y cocteles de autor.

A lo anterior se le suma una barra vibrante en Laiva Roof, donde los snacks y los cocteles son la compañía de tu estancia en una alberca con vista panorámica. Este mismo espacio, por la noche se transforma para convertirse en uno de los lugares más trendy de Los Cabos con Dj sets.

Todos estos espacios que conforman la oferta culinaria de Laiva están abiertos al público. Así que descubrir su propuesta gastronómica es sencillo: una invitación abierta para quienes visitan San José del Cabo.

Experiencias para conectar con el destino

Sabemos que eres de los viajeros que ya no solo buscan hacer check en un listado de imperdibles; prefieres una experiencia pausada que permite mirar el destino con otra visión. Y, precisamente, San José del Cabo es un destino que puede ofrecerlo. Alejado de la rigidez de los resorts de lujo, este hotel boutique apuesta por las experiencias locales y se ubica desde un punto conveniente para entusiastas del arte y para quienes viven la vida a paso lento. Es decir, está a pocos pasos de las galerías más renombradas y del famoso Art Walk que reúne artesanías mexicanas y la visión de artistas que ofrecen enfoques alternativos.

Para conectar verdaderamente con el destino, este hotel boutique propone mostrarte la comida originaria de Baja California Sur, brindarte recomendaciones de las joyas locales y también renovar el espíritu. Su fuerte sentido de hacer comunidad te conectará con su red local y paradas que realmente valen la pena. Así, puedes elegir entre llenarte de energía con una clase de yoga, hacer snórquel en Chileno Bay o relajarte desde la comodidad de un club de playa. Sí, ¡también puedes pasar un día frente al mar! Como huésped de Laiva San José by Tasman, tienes un descuento especial en tu visita a Veleros Beach Club. 

El momento es ahora

 

Ahora que ya sabes que existe ese pequeño oasis para quienes disfrutan de la vida pausada en Los Cabos, es momento de reservar tu estancia en Laiva San José by Tasman. Este hotel boutique espera por ti y por aquellos que realmente valoran que el tiempo se detenga lejos de lo convencional. ¡Te va a encantar! Dónde: Calle Manuel Doblado 10, Centro, San José del Cabo, B.C.S. Habitaciones desde $2,280. laivasanjose.betasman.com

 

¿Estás preparado para conocer este hotel boutique en Los Cabos? Revisa cuándo es la temporada baja en México y comienza a planear tu estancia.